En el año 1968, dos científicos expertos en tecnología deciden renunciar a sus empleos debido a la falta de ambición e innovación de la empresa en que trabajaban. Luego de renunciar, pusieron en marcha una compañía con el propósito de desarrollar tecnología que contribuyera a la creación de “máquinas inteligentes”. Actualmente, dicha compañía es una de las más grandes y poderosas del mundo, con valor en el mercado de más de $160 mil millones de dólares e ingresos por más de $79 mil millones de dólares anuales¿Cómo lo lograron?

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¿Cómo logró Intel revolucionar la industria de la computación personal?

La protagonista de esta historia es la compañía Intel, fundada en 1968 por Gordon Earl Moore y Robert Norton Noyce.

Gordon Moore nació el 3 de enero de 1929 en San Francisco, California. En 1950 se licenció en química en la Universidad de Berkeley. Cuatro años más tarde, obtuvo su doctorado en Caltech. Una vez finalizó sus estudios, consiguió trabajo en una naciente empresa de semiconductores llamada Shockley Semiconductor Laboratory, fundada por el prestigioso físico William Shockley. Allí conocería a Robert Noyce, quien nació el 12 de diciembre de 1927 en la ciudad de Burlington, Iowa. En 1949 se graduó de física y matemáticas del Grinnell College, y, cuatro años más tarde, obtuvo su doctorado en Física en el MIT. Tras finalizar sus estudios, también fue reclutado por William Shockley para trabajar en su empresa de semiconductores.

Los dos jóvenes estaban muy interesados en las grandes aplicaciones que podrían tener a futuro los transistores, pero el trabajo con William Shockley era bastante complicado debido a que él sentía mucho recelo por las innovaciones que se iban desarrollando en su empresa. Además, tenía pensamientos autoritarios y racistas. Por estos motivos, en 1957, Moore y Noyce tomaron la decisión de renunciar a Shockley Semiconductor junto con otros 6 trabajadores para iniciar una nueva compañía. Shockley, enfurecido por lo sucedido, apodó al grupo como “los 8 traidores”.

Cuando Moore y Noyce dejaron el laboratorio de Shockley, no contaban con mucho capital para poner en marcha su empresa, entonces se pusieron en contacto con Arthur Rock, un banquero e inversionista de California, para que les ayudara a conseguir financiación. Luego de una ardua búsqueda, Rock logró conectarlos con Sherman Fairchild, quien mostró gran interés en el proyecto e invirtió la suma de $1.2 millones de dólares con la posibilidad de comprar la compañía por $3 millones de dólares si esta daba frutos; así se fundó la Fairchild Semiconductor Company el 1 de octubre de 1957. Un par de años más tarde, Sherman adquirió la empresa, por lo que Moore y Noyce pasaron de fundadores a empleados.

Pronto, la nueva empresa consiguió importantes contratos para desarrollar semiconductores para la industria militar estadounidense. Su primer lote de 100 transistores de silicio fue vendido a IBM por $15 mil dólares.

Robert Noyce trabajó durante meses en una patente de circuito integrado, basado en un artículo científico de Jack Kilby, quien, en 1958, registró la primera patente de microchip. Noyce solucionó algunos problemas que tenía dicho invento, facilitando su producción en masa. Al culminar la fabricación de su propio circuito integrado, pasó a la historia como uno de los creadores de esta importante revolución tecnológica. Además, también es conocido por haber sido el hombre que popularizó la expresión “Silicon Valley” para referirse a la zona en California donde se desarrollaban diversas empresas tecnológicas que empleaban el silicio para sus proyectos. Eventualmente, esta expresión se convertiría en el nombre adoptado por la región.

Por su parte, Gordon Moore se hizo famoso por la invención de la “ley de Moore” en 1965, un postulado empírico que establecía que, aproximadamente cada dos años, se duplicaba el número de transistores en un microprocesador. Este pronóstico se empezó a hacer realidad, ya que él mismo se encargó de que así fuera, reduciendo cada vez más el tamaño de los transistores de los microchips fabricados en la compañía que fundó. Además, las empresas competidoras comenzaron a invertir grandes cantidades de recursos en investigación y desarrollo para ir acordes con la ley de Moore.

Gracias al trabajo de Noyce y Moore, durante casi una década Fairchild Semiconductor se convirtió en la principal empresa de semiconductores, no solo de Estados Unidos, sino del mundo. Sin embargo, aunque ambos creían en el potencial del microchip para la creación de máquinas inteligentes que fueran capaces de facilitar la vida de las personas en el futuro, ya estaban cansados, pues llevaban mucho tiempo como empleados y se dieron cuenta que la empresa solo tenía la visión de fabricar microchips para terceros; esto los llevó a renunciar a Fairchild Semiconductor en 1968.

¿Cómo nació Intel Corporation?

Luego de renunciar, se propusieron a crear una nueva compañía, así que volvieron a contactar a Arthur Rock. En esta ocasión, el baquero optó por gestionar él mismo la financiación del proyecto, consiguiendo levantar un $2.5 millones de dólares en ruedas de inversión.

En aquella época, se acostumbraba a llamar las empresas con los nombres de sus fundadores, por lo que inicialmente pensaron en bautizar la compañía como “Moore Noyce”, pero consideraron que este nombre resultaba inapropiado por la similitud sonora que tenía con la expresión more noise, que en inglés significa “mucho ruido”, una expresión con connotación negativa en el mundo de la electrónica, porque el ruido es algo que se asocia a problemas de interferencia. Habiendo descartado esta primera opción, adoptaron el nombre de NM Electronics, el cual usaron durante casi un año, pero los fundadores querían un nombre más corto y sonoro, entonces lo cambiaron por Intel, abreviación del concepto “Integrated Electronics”, que en español significa “Electrónica Integrada”. Desafortunadamente, ya existía una cadena de hoteles llamada Intel.Co., por lo que tuvieron que pagar $15 mil dólares adicionales para adquirir los derechos del nombre y poder registrarlo.

Como dato curioso, las personas relacionaban el nombre de Intel como una abreviación de la palabra “intelligence”, algo que aprovechó la compañía para apalancarse al momento de publicitar sus productos.

Cuando Noyce y Moore abandonaron Fairchild, tenían en mente un ambicioso proyecto: hasta entonces, los circuitos integrados de silicio (microchips) habían revolucionado la industria de la computación. Sin embargo, la memoria de las computadoras todavía no funcionaba con chips, sino con núcleos magnéticos. Con base en ello, pensaron en unir los chips de memoria con los microchips para crear una sola pieza capaz de realizar múltiples procesos. Para lograrlo, comenzaron a construir un equipo multidisciplinario, reclutando en primer lugar a un ingeniero químico llamado Andrew Grove, y luego al diseñador Ted Hoff. Juntos, tras varios meses de arduo trabajo, lograron culminar el diseño del microprocesador.

Para probar su invento, Intel obtuvo un encargo por parte de la compañía japonesa Busicom, la cual requería una remesa de microprocesadores para sus calculadoras programables. Ted Hoff se encargó de diseñar la arquitectura para un chip verdaderamente revolucionario que tendría la particularidad de poder ser utilizado en muchos otros dispositivos sin necesidad de ser rediseñado, lo que se podía traducir en un enorme potencial capaz de dotar de “inteligencia” a casi cualquier máquina. Cuando el equipo de Intel descubrió el tremendo potencial de su producto, se dieron cuenta de que tenían un gran problema, pues en el negocio con Busicom habían cedido los derechos del invento; no obstante, consiguieron recuperar el control de la patente tras pagar una suma de $60 mil dólares.

Revolucionando la industria tecnológica con microprocesadores

En 1971, nace uno de los productos estrella de Intel, el primer microprocesador de la marca: el potentísimo Intel 4004, compuesto por 4 de los chips diseñados por Ted y dos chips más de memoria. Este conjunto poseía 2300 transistores que eran capaces de procesar 60 mil operaciones por segundo. El producto se lanzó a un precio de $200 dólares y fue un completo éxito, comenzando a utilizarse en todo tipo de dispositivos, desde cajas registradoras hasta semáforos.

Más tarde, fue presentado el Intel 8008, un microprocesador mejorado capaz de procesar el doble de datos que su antecesor y que sería utilizado en aeropuertos, restaurantes, salones recreativos, gasolineras, hospitales y cientos de sitios más.

A finales de la década de los 70’s, Intel lanza dos de sus productos más prestigiosos: los procesadores Intel 8086 y 8088, de 16 y 8 bits de bus de datos y con el mismo conjunto de instrucciones. Estos procesadores lograron capturar la atención de importantes empresas tecnológicas, como IBM, que utilizó el procesador 8088 para su IBM PC, abriéndole así paso a Intel en el mercado de la computación personal.

En 1982, la compañía da un gran paso adelante con el revolucionario Intel 80286, equipado con 134 mil transistores y siendo el primero en ofrecer retrocompatibilidad de software, permitiéndole usar programas de los Intel 8086 y 8088. Estos exitosos productos le representaron a Intel ingresos por más de $1.000 millones de dólares en 1983.

Durante años, Intel había logrado mantener una ventaja de 6 a 12 meses frente a sus competidores en el desarrollo de nuevos microprocesadores. Su estrategia fue siempre hacer una memoria más densa y disminuir al máximo el tamaño de sus transistores, algo que consiguieron gracias a la enorme cantidad de dinero que invertían en investigación y desarrollo. Sin embargo, se encontraron con un problema: superar constantemente los límites que iban alcanzando requería de una gran capacidad de manufactura. Para afrontar el problema, la compañía decidió apoyarse en la naciente industria japonesa. Al comienzo, las cosas “marcharon sobre ruedas”, pero, con el pasar de los años, se convirtió en un problema mayor, pues los japones lograron copiar y mejorar sus procesos de producción y comenzaron a fabricar microprocesadores en cantidades que ni el mismo Intel podía igualar. Además, los japoneses solían fijar sus precios un 10% por debajo de sus competidores. Como consecuencia de ello, para 1984 la cuota de mercado de Intel pasó del 80% a tan solo el 1,3%. Esto llevo a que la compañía estadounidense entrara en crisis. En medio de la difícil situación, Andrew Grove, quien era el entonces presidente de la empresa, trazó una increíble estrategia que llevó a Intel a coronarse nuevamente como el rey de los microprocesadores…

A inicios de 1985, la empresa comenzó a investigar el desarrollo de procesadores de 32 bits, consiguiendo crear el Intel 80386, un microprocesador de 275 mil transistores que fue adoptado por la compañía Compaq para su computadora Compaq Desktop 386. Cuatro años más tarde, llegaría el robusto Intel 80486, que contaba con la increíble cifra de 1,2 millones de transistores.

En 1987, Andrew ascendió a CEO y decidió que Intel debía ser el único fabricante de sus productos, dejando así de lado la subcontratación de mano de obra japonesa. Para entonces, la facturación de la empresa era de aproximadamente $1.900 millones de dólares anuales.

A partir de 1993, Intel se dedicaría a producir la línea Pentium, una serie con muchísima más capacidad y llena de nuevos estándares que superaba los más de 3 millones de transistores. A esta línea pertenecerían los procesadores Pentium Pro, Pentium II, Pentium II Xeon, Intel Pentium III y Pentium 4.

El último golpe a la competencia que efectuó el ingenioso Andrew Grove es conocido hoy en día como una de las campañas de marketing más influyentes de la historia.  Se trata de la campaña “Intel Inside”, que consistía en brindar una serie de beneficios a todas las compañías manufactureras de computadoras personales, como IBM, Compaq y Dell, que gastaban grandes cantidades de dinero en marketing para productos que en el fondo se diferenciaban poco, pues, en esencia, dichas empresas solo ponían el teclado, pantalla y otros componentes del ordenador, y diseñaban las carcasas para poner dentro un microprocesador Intel, que era el que se encargaba de darle potencia al dispositivo. Con esto en perspectiva, Andrew les propuso poner el anuncio “Intel Inside” en sus computadoras y su empresa correría con el 50% de los gastos de publicidad. La idea fue tan ingeniosa que muchas personas no sabían si tenían, por ejemplo, un computador Dell o uno marca “Intel Inside”. Incluso, hizo que la marca se fortaleciera ante el consumidor final a tal punto que, si alguien buscaba un computador personal, este debía ser Intel. Esta estrategia fue un rotundo éxito y permitió que la compañía alcanzara una facturación de más de $26 mil millones de dólares en el año 1998, posicionándose como una de las empresas más grandes y valiosas del mundo.

El insólito caso de espionaje del que fue víctima Intel

Mientras la compañía crecía a paso firme, a finales del siglo XX tendría que enfrentar un serio conflicto, un conflicto que involucraba a un espía argentino que trabajó tanto para Intel Corporation como para una empresa rival, Advance Micro Device, mejor conocida como AMD.

Dicho espía era Bill Gaede, un experto que, mientras trabajaba en AMD, entregó información confidencial sobre la industria semiconductora a las autoridades cubanas, y estas a su vez al Bloque Soviético, todo esto en plena Guerra Fría.

Gaede, decepcionado del comunismo y ante su inminente caída, decidió entregarse a las autoridades americanas, y más tarde sería empleado por ellas para labores de contraespionaje. De esta forma, estando supervisado por el FBI, empezó a trabajar como programador en la planta de circuitos integrados de Intel en Chandler, Arizona. Cuando la compañía descubrió la verdadera naturaleza del programador que estaba en sus instalaciones, lo despidió inmediatamente; sin embargo, el espía logró filmar por completo la base de datos del proceso de desarrollo del Pentium con tan solo una cámara pegada a la pantalla de una terminal de Intel. Luego, huyó a Suramérica y comenzó a vender cintas con la tecnología robada a través de las embajadas de China e Irán.

El jefe de seguridad de Intel, Steve Lund, se entrevistó con Gaede en Buenos Aires el 14 de mayo de 1995. Durante la conversación, el argentino confesó lo que había hecho en AMD, es decir, haber robado información para entregársela a Cuba. También confesó haber copiado el proceso del Pentium y haberlo entregado a ciertos países, además de haber enviado un video con la información a la compañía rival AMD. Ante estos hechos, en un caso inusual de colaboración entre las empresas, AMD devolvió todo el material robado a Intel y ambas organizaciones cooperaron con el FBI en la captura y detención de Bill Gaede en 1996.

Tras este mediático suceso, las autoridades estadounidenses crearon la llamada Ley de Espionaje Industrial de 1996, debido a que, hasta entonces, el tipo de delitos cometidos por Bill no tenían ningún tipo de penalización por tratarse de propiedad intelectual y procesos intangibles. La mencionada legislación seria utilizada a partir de allí en todos los futuros casos de robos de información entre compañías.

Innovando para enfrentar la competencia y mantener su posición en el mercado

Con la llegada del siglo XXI, Intel establecería un acuerdo con Apple Computer para proveerle los procesadores a sus dispositivos, realizándose a partir del 2005 la transición desde los tradicionales IBM. En el 2006, Apple presentó sus primeras computadoras producto de esta alianza: un portátil y un PC de escritorio, ambos con procesadores Intel Core Duo de doble núcleo. Ese mismo año, Intel acordó vender el negocio de procesadores Intel XScale a Marvell Technology Group por un valor de $600 millones de dólares, transacción que le permitió a Intel enfocarse en el negocio del núcleo x64 y los servidores para negocios, lanzando además la generación de procesadores Intel Core 2 Duo y Core 2 Duo Quad.

En el 2007, la compañía anunció una nueva gama de procesadores que saldrían a partir del año siguiente, comenzando por el Intel Core i7, seguido del Intel Core i5 y, finalmente, el Intel Core i3, para llegar así a distintos tipos de usuarios, desde los más casuales hasta los más exigentes.

En el 2008, se lanza Intel Atom, una serie de procesadores muy pequeños para dispositivos móviles y netbooks.

En el 2009, Intel recibe una multa de $1.850 millones de dólares por parte de la Unión Europea, esto debido a una acusación de competencia desleal por amenazar a los fabricantes de computadoras con eliminar determinados descuentos si no compraban todos los chips que necesitaban entre los años 2002 y 2007, buscando así retrasar el lanzamiento de computadoras con microprocesadores de AMD. Además, la empresa pagó a la cadena de establecimientos alemana Media Saturn para que vendiera solo computadoras con procesadores de su marca. Aunque este suceso fue un duro golpe para Intel, eventualmente la multa sería desestimada luego de 13 años de investigación en los que se determinó que el análisis de la unión europea estaba incompleto y no lograba demostrar cuales eran los presuntos descuentos acordados por la compañía con sus distribuidores.

En el año 2010, Intel realizaría dos importantes adquisiciones. Por un lado, la compra del negocio de soluciones inalámbricas Infineon Technologies, adquisición realizada con el fin de aplicar los desarrollos de la marca en ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes, netbooks y tabletas, para finalmente integrar su módem inalámbrico en los chips de silicio de Intel. Y, por otro lado, propuso la compra de McAfee, compañía de seguridad informática desarrolladora del popular antivirus McAfee Virus Scan. Tras meses de negociación, la transacción se concretó en el 2011 por un valor total de $7.680 millones de dólares. Luego de esta histórica venta, la fuerza laboral de Intel ascendió a 90 mil personas con, aproximadamente, 12 mil de los mejores ingenieros de software de Silicon Valley.

Otros logros de Intel en el 2011 fueron la compra de la mayor parte de los activos de SySDSoft, y la presentación de su iniciativa de construir ordenadores ultraligeros sin comprometer su capacidad de procesamiento, ordenadores conocidos como Ultrabooks.

Meses más tarde, la empresa presenta sus nuevos diseños de chips y su plan para incursionar con la fabricación de tabletas y smartphones, explorando así la posibilidad de competir en nuevos mercados.

Dificultades y retos que ha enfrentado Intel Corporation

Pero no todo ha sido “color de rosa” para Intel. Durante la década del 2010, fue encontrando poco a poco bastantes retos a la hora de desarrollar nuevos procesadores. En aquel entonces, la estrategia de la compañía era trabajar durante un año en la reducción del tamaño de los transistores y trabajar otro año en la arquitectura de los procesadores, pero dicha estrategia encontró su tope máximo cuando los transistores llegaron a un tamaño de 14 nanómetros. Esto hizo que, por años, la marca distribuyera procesadores muy similares con apenas cambios de arquitectura o mejoras de rendimiento. Sin embargo, los precios se mantenían altos debido a la nula competencia que existía. Mientras tanto, su rival AMD comenzó a ganarle cuota de mercado con el desarrollo de procesadores más atractivos. En el 2016, AMD anunció su nueva arquitectura denominada “Zen”, que planteaba reducir los transistores a 12 y 7 nanómetros en un par de años, buscando así que sus procesadores fuesen significativamente mejores que los de la competencia, con una mayor potencia y a precios más asequibles. Además, una de las mayores ventajas de AMD frente a sus rivales, era que el proceso de fabricación de sus procesadores lo realizaba de forma tercerizada con la compañía TSM (Taiwan Semiconductor Manufacturing), al contrario de Intel, que aun mantenía todos los procesos de investigación, desarrollo y fabricación dentro de su propia compañía, lo cual hacía que sus innovaciones fueran mucho más lentas. Para finales de la década, Intel terminó por perder la guerra en el mercado de procesadores para computadoras de escritorio.

En 2017, Intel anunció que haría una reestructuración completa, enfocándose principalmente en áreas como la investigación en chips para la conducción autónoma, servidores, robótica y automatización, esto como una estrategia frente a la caída de su participación en el mercado de las computadoras personales. Gracias a este enfoque, durante el 2019 facturó más de $72 mil millones de dólares.

Actualmente, Intel continúa siendo una de las empresas más grandes de la industria tecnológica, con un valor en el mercado de más de $160 mil millones de dólares, ingresos por más de $79 mil millones de dólares y una plantilla de 121 mil trabajadores en todo el mundo. Recientemente, en el año 2022, la compañía lanzó su nueva gama de chips “Core i” de doceava generación con la arquitectura denominada “Alder Lake”. El gran producto insignia de este lanzamiento es el Core i9-12900K, considerado como el mejor chip para gaming del mundo.

Así concluimos la historia de Intel, el gigante de la tecnología que nació gracias al deseo de innovar de dos emprendedores visionarios que se propusieron a aportar a la construcción de tecnología capaz de crear maquinas inteligentes y terminaron por revolucionar la industria de la computación personal y el mundo en general. Sin duda alguna, el mundo del hardware y los ordenadores es imposible de entender sin el papel relevante, a través de muchas décadas, de Intel y sus fundadores. En palabras de Robert Noyce:

“La innovación lo es todo. Cuando estás a la vanguardia, puedes ver cuál debe ser la próxima innovación. Cuando estás atrasado, tienes que gastar toda tu energía poniéndote al día.”

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