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El gigante tecnológico Google no se ha salido con la suya y tendrá que pagar una multa multimillonaria por abuso de posición dominante. En concreto, la compañía de Mountain View tendrá que hacer frente a la multa de 4.125 millones de euros impuesta por el Tribunal General de la Unión Europea, cifra récord aunque menor de lo inicialmente se pedía.

Según el tribunal de la Unión Europea ha indicado en un comunicado que “confirma en gran medida la decisión de la Comisión Europea de que Google impuso restricciones ilegales a los fabricantes de dispositivos móviles Android y operadores de redes móviles para consolidar la posición dominante de su motor de búsqueda”.

Google había impugnado un fallo antimonopolio de la Unión Europea, pero el tribunal europeo confirmó esta decisión, aunque redujo a 4.125 millones de euros la multa, un poco menos de lo que inicialmente se había pedido, cifrado en 4.340 millones de euros. Incluso con esta reducción, esta multa sigue considerándose como un récord por una infracción antimonopolio. De hecho, la autoridad antimonopolio de la Unión Europea ha multado al motor de búsqueda de Internet más popular del mundo con un total de 8.250 millones de euros en tres investigaciones que se remontan a más de una década, han indicado desde Reuters.

El fallo está destinado a impulsar reglas históricas destinadas a frenar el poder de los gigantes tecnológicos de Estados Unidos que entrará en vigencia el próximo año.

Google todavía tiene la posibilidad de apelar esta decisión pero ha mostrado su decepción por el fallo del tribunal europeo. “Estamos decepcionados de que el Tribunal no haya anulado la decisión en su totalidad”, ha señalado, añadiendo que “Android ha creado más opciones para todos, no menos, y apoya a miles de negocios exitosos en Europa y en todo el mundo”.

La Comisión Europea, en su decisión de 2018, aseguró que Google usó Android para consolidar su dominio en la búsqueda general de Internet a través de pagos a grandes fabricantes y operadores de redes móviles.

La Comisión consideró que desde 2011 fueron ilegales los contratos con los que Google obligó a preinstalar en los dispositivos Android el buscador Google Search y el navegador Chrome si los fabricantes querían vender los dispositivos con la Play Store incluida.

Google defendió ante el tribunal europeo que a cambio de cederles la licencia de la Play Store se les pidió a los fabricantes que instalaran de fábrica Google Search y Google Chrome para que así pudieran conseguir algún beneficio por diseñar un sistema operativo libre.

Pero la Comisión considera que Google no necesita fijar estas cláusulas, ya que consigue suficiente dinero a través de la Play Store. El tribunal europeo también recalcó que como los usuarios ya tienen un buscador instalado, no tienen incentivos en buscar otras alternativas, lo que ha hecho que en la mayoría de las búsquedas en Android se realicen a través del buscador de Google.

Por su parte, Google ha afirmado que en vez de reducir la competencia, la han aumentado, ya que han diseñado un software que garantiza a los desarrolladores de apps que sus aplicaciones funcionen en todos los dispositivos Android, independientemente del fabricante.

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