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Cómo se convirtió Warren Buffett en una de las personas más ricas del mundo

A los 7 años, vendía chicles, limonada y botellas de Coca-Cola para ganar algo de dinero por su propia cuenta. Hoy en día, es una de las personas más ricas del mundo, con una fortuna de más de $100 mil millones de dólares, y es reconocido como el mejor inversionista de todos los tiempos… ¿Cómo lo logró?

El protagonista de esta historia es Warren Edward Buffett, un inversionista estadounidense nacido el 30 de agosto de 1930 en Omaha, Nebraska.

Curiosamente, su nacimiento se da en los primeros años de la Gran Depresión, poco tiempo después del famoso “Crack del 29”, una de las más catastróficas caídas en el mercado de valores en Estados Unidos.

Su padre, Howard Homan Buffett, trabajaba como corredor de bolsa, pero, debido a la difícil situación económica del país, terminaría perdiendo tanto su empleo como sus ahorros. Esto ocasionó que los primeros años de la infancia del pequeño Warren estuviesen llenos de limitaciones y dificultades. Afortunadamente, los años siguientes su familia lograría estabilizarse un poco.

Al crecer en una familia ligada al mundo de las inversiones y los negocios, desde muy chico se obsesionó con la idea de ganar su propio dinero y hacerse rico. Entre sus primeros emprendimientos estuvo la venta de chicles, limonada y hasta de botellas de Coca-Cola que conseguía en la tienda de su abuelo. También, trabajó cargando palos de golf por $3 dólares al día. El dinero que ganaba lo ahorraba para reinvertirlo en sus negocios.

Gracias a la influencia de su padre, pudo adquirir ciertos conocimientos sobre inversiones y mercados financieros.

Los primeros negocios e inversiones de Warren Buffett

A la edad de 10 años, empezó por su cuenta a seguir desde casa los precios de las cotizaciones en la bolsa de valores, mientras leía algunos de los libros de su padre para seguir aprendiendo.

A los 11 años, realizaría su primera inversión: se trataba de 6 acciones preferentes, tres para él y tres para su hermana Doris, en la compañía Cities Service Company, por un valor de $38 dólares por acción. Estas acciones al comienzo se devaluarían a $27 dólares, pero luego llegarían a cotizarse en $40 dólares. El chico se entusiasmó y vendió su parte para obtener sus primeras ganancias; sin embargo, unas semanas más tarde estas acciones llegarían a cotizarse en $200 dólares, lo que le hubiera representado unas ganancias de $162 dólares por acción. El pequeño inversionista nunca olvidaría esa gran lección: la paciencia es una de las mayores virtudes a la hora de invertir, pues enseña a no dejarse llevar por las emociones al momento de vender.

Para el año 1942, su padre decide cerrar su firma de corretaje para incursionar en el mundo de la política, consiguiendo ser elegido como congresista por el Partido Republicano. Tras ganar las elecciones, el señor Howard Buffett se trasladó con su familia a Washington, lugar en el que Warren, con 13 años de edad, comenzó a trabajar como repartidor del periódico The Washington post. Día a día, se levantaba muy temprano para ser el primero en llegar al trabajo y obtener las mejores rutas, pues algunas de las personas a quienes entregaba el periódico solían darle buenas propinas por su puntualidad.

Con este negocio llegó a ganar alrededor de $175 dólares mensuales, pero esto no era suficiente para saciar su ambición. Él quería mucho más.

A los 14 años, con una gran cantidad de dinero ahorrado, invirtió $1.200 dólares en un cultivo de acres en Nebraska. Primero adquirió un terreno y luego llegó a un acuerdo con un granjero sobre los beneficios que daría la tierra, diversificando así sus fuentes de ingresos.

Pese a que le iba muy bien en Washington, Warren regresó a Omaha para vivir y trabajar con su abuelo. Allí terminaría la escuela y aprendería el valor del trabajo duro.

Con sus ahorros, se asoció con uno de sus amigos para comprar una máquina de pinball. Esta máquina la instalaron en una barbería. Poco tiempo después, con las utilidades adquirieron otras seis máquinas que ubicaron en diferentes locales del vecindario. El negocio les representaba ganancias de unos $50 dólares semanales.

Mientras el negocio prosperaba, Warren se dedicaba a leer las tablas de cotización de la bolsa y realizaba algunos movimientos financieros, como su inversión en corto en AT&T, compañía telefónica en la que sus profesores tenían acciones.

Luego de graduarse de la escuela, su padre quiso persuadirlo para que ingresara en The Warthon School, algo que el joven no quería porque estaba enfocado en hacer crecer sus negocios. No obstante, al final siguió el consejo de su padre e ingresó a la universidad, pero al poco tiempo abandonó sus estudios al sentirse frustrado porque sus maestros no tenían nada nuevo que enseñarle sobre inversiones.

Tras abandonar Wharton, volvió a Omaha para matricularse en la Universidad de Nebraska.

El gran maestro de Warren Buffett: Benjamin Graham

Después de graduarse, quiso inscribirse en una maestría en Administración de Negocios en la Universidad de Harvard, pero fue rechazado.

Mientras pensaba qué hacer, un amigo le comentó que el famoso inversionista y autor Benjamin Graham daba clases en la Universidad de Columbia, en Nueva York, lo cual lo motivó a inscribirse allí.

Warren estaba familiarizado con la figura de Graham desde que tenía 19 años, cuando leyó “El inversor inteligente”, libro en el cual el autor expone los fundamentos del “Value Investing”, una filosofía de inversión caracterizada por la compra de acciones a un precio bajo, pero cuyo “valor intrínseco” es mucho más alto; es decir, un valor que en el presente no se refleja en el precio, pero que en el futuro sí lo hará, cuando el mercado se percate de su verdadero potencial.

Como alumno de Benjamin Graham, Warrren fue excelente: era participativo, entusiasta, obtenía las mejores calificaciones y siempre tenía algo que aportar.

Gracias al entorno universitario, llegó a conocer a otros legendarios inversionistas que aplicaban el método de su maestro, como Walter Schloss, Tom Knapp y William Ruane, fundador de la conocida firma Sequoia Fund.

En 1951, Buffett obtuvo su maestría y regresó a Omaha, lugar en el que conocería a su primera esposa, Susie Thompson, madre de sus tres hijos: Susan, Howard y Peter.

En los años siguientes, probaría suerte en varios trabajos: primero, en la nueva firma de corretaje de su padre, como vendedor y no como analista, que era lo que a él más le apasionaba; y luego quiso trabajar en asociación con su mentor Graham, incluso ofreciéndose a trabajar gratis, pero inicialmente lo rechazó, aunque tiempo después lo llamaría para contratarlo. Warren aceptó sin dudarlo, pero pronto su anhelo de trabajar junto a su ídolo y maestro se convirtió en una pesadilla, pues comenzó a sentirse frustrado debido a las estrictas reglas de inversión que debía seguir.

Su primera compañía de inversiones: Buffett Associates

En 1956, Graham cerró definitivamente su compañía y se retiró del mundo profesional de las inversiones. Warren, por su parte, con todo el aprendizaje y experiencia que había acumulado, se aventuró a dar el siguiente paso en su carrera iniciando, con 26 años de edad, su propia sociedad de inversiones a la que llamó “Buffett Associates”, gestionada desde su habitación y con un capital de $105 mil dólares.

Sus reglas de operación eran sencillas: no permitía a sus socios retirar o ingresar nuevo capital hasta el 31 de diciembre, y tampoco les decía en qué invertía. Como no cobraba honorarios mensuales, los ingresos los obtenía cobrando el 25% de las ganancias cuando superaban el 6% anual. El estilo de inversión que empleó fue el mismo que el de la sociedad de su maestro Graham, el clásico “value investing”, que invierte en situaciones de arbitraje y “cigar butts”, lo que en palabras de Buffett se describiría así:

“Si compras una acción a un precio suficientemente bajo, generalmente habrá algún rebote en el precio del negocio que te dará la oportunidad de obtener una ganancia decente, incluso aunque el desempeño a largo plazo del negocio sea terrible. Yo llamo a esto el enfoque de inversión de “colilla de cigarro”. Una colilla de cigarro encontrada en la calle, a la que solo le queda una caladita, puede que no ofrezca mucho que fumar, pero el «conseguirla gratis» hará que esa bocanada sea de lo más provechosa».

En 1958, compró por $31.500 dólares (aproximadamente $265 mil dólares actuales), la casa en la que actualmente vive, situada en Farnam Street, Omaha.

Cuatro años más tarde, en 1962, Buffett Associates ya gestionaba $7.2 millones de dólares, siendo $1 millón propiedad de Warren. De 7 socios con los que inició la firma, pasó a tener 99, y la única razón por la que no aumentó su número fue porque una ley de Estados Unidos le impedía tener más miembros.

Berkshire Hathaway: de empresa en quiebra a un imperio multimillonario

En esa época, haría uno de sus más significativos movimientos financieros: la inversión en Berkshire Hathaway, una empresa de textiles de la cual compro una gran cantidad de acciones a un precio de $14,86 dólares cada una. El desempeño de la compañía en bolsa fue bastante mediocre y el valor de las acciones comenzó a caer. Seabury Stanton, quien era el presidente de la compañía, ofreció comprar a Warren las acciones que poseía por un precio de $11,50 dólares por acción, algo que en primer momento aceptó; sin embargo, unas semanas después, cuando se iba a cerrar el trato, Warren recibió una oferta por escrito que decía que el pago por acción sería de $11,37 dólares. Este hecho le molesto mucho, pues se dio cuenta que Seabury solo quería engañarlo y sacar provecho de la transacción. Furioso, decidió no vender y, en cambio, comenzó a comprar más acciones de Berkshire Hathaway.

Para el año 1966, ya tenía el control de Berkshire al ser el accionista mayoritario, y su primera decisión fue despedir a Seabury y contratar a un nuevo presidente. Aunque intentó que la empresa continuara con su función textil, esto no funcionó, así que decidió convertirla en una compañía matriz y en un vehículo de inversión.

En 1970, cerraría definitivamente Buffett Associates y se convertiría en el presidente de Berkshire Hathaway. A pesar de todo el éxito de su poderoso conglomerado empresarial, en algunas ocasiones Warren Buffett ha manifestado que Berkshire ha sido una de sus peores inversiones, considerando las circunstancias de ese momento.

Para la década de los años 70, el exitoso inversionista pasaba todo su tiempo leyendo informes anuales, publicaciones sobre negocios y atendiendo su teléfono. Una de las personas con las que solía mantener largas conversaciones era su amigo y asesor Charles Munger, futuro vicepresidente de Berkshire, al cual apreciaba muchísimo.

“Charlie me enseñó que es mucho mejor comprar un negocio maravilloso a un precio justo, que comprar un negocio justo a un precio maravilloso.” -Dijo Buffett en una entrevista.

Esta filosofía implicó un cambio en los criterios de inversión de Warren, que ya no sólo le apostaba al ligero repunte de empresas a precio de ganga, sino, además, a empresas que muy en el futuro podían seguir siendo una buena inversión.

En asociación con Charlie, realizó inversiones en American Express, Blue Chip Stamps, See’s Candy Shop y The Washington Post, el periódico que repartía en su juventud.

Su siguiente estrategia se convertiría en una de las más populares de su carrera. Warren comenzó a invertir en la compra de compañías financieras, como bancos y aseguradoras; esto debido a que, por ejemplo, cuando las compañías de seguros cobran las primas de sus clientes, ese dinero no se gasta inmediatamente en el cubrimiento de otras reclamaciones de seguros, sino que se queda en la compañía y está disponible para su uso; es decir, que, a través de su compañía Berkshire, podía disponer de ese dinero para realizar otras inversiones sin tener que pagar ningún tipo de interés.

“Disfrutamos del uso del dinero gratis, y mejor aún, nos pagan por tenerlo.” -Comentó el inversionista.

Debido a la crisis energética, inflacionaria y las altas tasas de interés que vivía Estados Unidos por esos años, también decidió invertir en otras compañías de periódicos y en agencias publicitarias, porque sus costos de operación eran muy bajos, a diferencia de aquellas compañías que necesitaban una gran infraestructura para operar.

En 1977, se separa de su primera esposa, Susie Thompson. Años más tarde, inicia una relación con Astrid Menks, mujer con la que actualmente sigue casado.

La década de los 80 fue clave para su carrera empresarial. Warren y Charlie invirtieron en todo tipo de negocios: medios de comunicación, retailers, mineras, aseguradoras, tabaqueras y más.

En 1986, la fortuna personal de Warren Buffett supera los $1.000 millones de dólares, convirtiéndose así en multimillonario a los 56 años. El “Lunes Negro” de 1987, perdió $342 millones de dólares en su fortuna personal, pero no tardaría en recuperarlos y volverse aún más rico.

En 1987, viendo que Coca-Cola atravesaba muchos problemas con el poco éxito que trajo su nuevo producto, la llamada “New Coke”, adquirió el 7% de la compañía por un valor de $1.299 millones de dólares. Para 1994, sus acciones le representaron $8.580 millones de dólares en dividendos. Hoy en día, Berkshire es dueña del 9% de la compañía y el valor de sus acciones es de más de $21 mil millones de dólares.

Todos estos movimientos financieros lo convirtieron en un personaje muy popular. Su círculo de amistades incluía reconocidos políticos, estrellas de cine, periodistas y empresarios. En todo el país comenzó a ser conocido como “El Oráculo de Omaha”, debido a sus habilidades para la inversión. Cuando algunos consideraron que el magnate había perdido su toque al no invertir en las nacientes y prometedoras empresas de tecnología de los años 90, su reputación se acrecentaría luego del estallido de “La burbuja.com”, que dejó en la quiebra a miles de inversionistas, mientras él no tenía absolutamente nada que lamentar al respecto.

El mejor inversionista de la historia

En el año 2002, fue nombrado como “El mejor Money Manager del siglo XX”, superando a Peter Lynch y John Templeton. Además, recibió el siglo XXI como uno de los hombres más ricos del mundo y el reconocimiento como “El mejor inversor de la historia”.

Su ex esposa, Susie Thompson, falleció en el año 2004, el mismo año en el que el magnate Bill Gates, amigo desde hacía algunos años de Buffett, se une a la junta directiva de Berkshire Hathaway.

En el 2006, Warren anuncia que donará el 99% de su fortuna a varias fundaciones familiares y a la fundación de Bill y Melinda Gates, lo que es considerado como uno de los actos caritativos más grandes de la historia de los Estados Unidos.

En el año 2008, encabezó el top de las personas más ricas del mundo según la Revista Forbes, con una fortuna estimada de $68 mil millones de dólares.

En el 2009, adquirió el 77% de las acciones que aún no poseía de la compañía de ferrocarriles Burlington Northern Santa Fe, por un valor de $44 mil millones de dólares. Esta es considerada como una de las operaciones comerciales más importantes en su carrera.

En el 2010, con su amigo Bill Gates fundó la campaña “La promesa de dar”, la cual tiene como objetivo persuadir a más multimillonarios para que donen sus fortunas al fallecer, y en la cual participan personalidades como Larry Ellison, Mark Zuckerberg, David Rockefeller y George Lucas, entre muchos otros.

En el 2012, el Oráculo de Omaha le daría un susto a todo el mundo al ser diagnosticado con cáncer de próstata; afortunadamente, ese mismo año, gracias a los servicios médicos de alta calidad que recibió, logró curarse de la enfermedad.

Actualmente, Warren Buffett tiene 90 años, continúa siendo uno de los hombres más ricos del mundo y es una de las seis personas que han llegado a tener una fortuna superior a los $100 mil millones de dólares, junto a Jeff Bezos, Bernard Arnault, Elon Musk, Mark Zuckerberg y Bill Gates. También, sigue ejerciendo cómo director ejecutivo de Berkshire Hathaway, uno de los conglomerados empresariales más poderosos del planeta, con una muy amplia cartera de inversiones y ostentando el récord de ser la compañía con las acciones más caras del mercado, cotizándose cada una a más $410 mil dólares. En varias ocasiones, Warren ha manifestado públicamente que ya está buscando un sucesor.

Así concluimos la apasionante historia de Warren Buffett, un hombre hecho a pulso que desde niño mostró una gran habilidad para los negocios y logró construir con ahorro e inversión uno de los más grandes grupos empresariales de la historia, convirtiéndose en una de las personas más ricas del mundo y en uno de los mejores inversionistas de todos los tiempos, siendo una inspiración para muchos otros emprendedores que ven en él un referente a la hora de invertir y hacer negocios. En sus propias palabras:

“Si no puedes controlar tus emociones, no puedes controlar tu dinero. El mercado de acciones es un medio para transferir dinero de los impacientes a aquellos que son pacientes. No importa cuán grande sea tu talento y esfuerzo, hay cosas que simplemente toman tiempo. La inversión más importante que puedes hacer, es invertir en ti.”

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