Cortesía Inspiration4

SpaceX ha hecho historia. Y es que la compañía fundada por Elon Musk acaba de lanzar con éxito la primera misión espacial compuesta sólo por civiles. 

La misión de SpaceX, bautizada como Inspiration 4, comenzó ayer en el Kennedy Space Center en Florida, Estados Unidos. Cuatro civiles se subieron al Falcon 9 con la Dragon Crew y despegaron rumbo al espacio para estar allí un total de tres días, durante los cuales podrán ver la Tierra desde todos sus ángulos, ya que está previsto que den alrededor de 50 vueltas antes de descender otra vez a la atmósfera.

Dos minutos después de las ocho de la tarde, el cohete de SpaceX despegaba y poco después el Falcon 9 se separaba, dejando la Dragon Crew todavía en el espacio. El Falcon 9 volvía a tierra minutos después para poder volver a utilizarla en otras misiones. Ambos dispositivos se han utilizado en anteriores ocasiones, pero la Dragon Crew tiene una novedad, una cúpula de cristal a través de la cual los cuatro afortunados podrán ver la Tierra desde el espacio.

La misión fue liderada por Jared Isaacman, de 38 años, que es director de una empresa de servicios financieros y piloto con gran experiencia. Las otras tres plazas han sido ocupadas por Hayley Arceneaux, superviviente de cáncer pediátrico que trabaja de asistente médica y que se ha convertido en la mujer estadounidense más joven en entrar en órbita con tan sólo 29 años; Sian Proctor, profesora de geología de 51 años que es la cuarta mujer afroestadounidense en viajar al espacio; y Chris Sembroski, un ex oficial de la Fuerza Aérea estadounidense que ahora trabaja en la industria de la aviación.

Se trata de la primera misión compuesta por civiles que ha despegado al espacio. Ahora bien, a pesar de que la nave va con el piloto automático, los cuatro tripulantes han sido entrenados duramente a lo largo de seis meses para poder tomar los mandos de la nave en caso de emergencia. También han sido sometidos a otras pruebas para ponerse a punto para esta experiencia espacial.

El viaje no sólo es turístico, sino que también servirá científicamente. Y es que durante el mismo se analizarán los datos biológicos de los tripulantes, como ritmo cardíaco o el sueño, además de sus capacidades cognitivas.

Tras el despegue, Isaacman leyó una declaración recogida por Reuters en la que agradecía a quienes hicieron posible el viaje a una “frontera emocionante e inexplorada, donde pocos lo han hecho”.

La misión de SpaceX marcó el debut de la compañía en cuanto a turismo espacial se refiere y un salto por delante a sus principales rivales que también ofrecen viajes en cohetes.

La misión fue concebida por Isaacman para crear conciencia y hacer donaciones para una de sus causas favoritas, el St. Jude Children’s Research Hospital, un centro de cáncer pediátrico en Memphis, Tennessee.

Hay que recordar que hace poco Blue Origin, del multimillonario Jeff Bezos, mandó al espacio al magnate y otros civiles, pero sólo estuvieron unos minutos, en comparación con los tres días que permanecerán los cuatro tripulantes de SpaceX.