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Profesionales y personas que gestionan redes sociales, y en especial, Twitter, tienen un problema: no pueden programar hilos en esa red y ese el problema que quiere resolver Threadly, desde Cuba, ya que las plataformas que encontró Reinier Hernández, su creador, “eran de pagos y ninguna aceptaba criptomonedas que es la forma que tengo para acceder al mercado internacional, así que decidí crear mi propia herramienta”.

¿Cómo se te ocurrió la propuesta de crear Threadly?

Llevo un tiempo ofreciendo en Twitter contenido sobre programación y otras herramientas para gestionar tareas y equipos de trabajo. He notado que si publico mucho contenido en muy poco tiempo las personas se saturan y no pueden procesarlo.

Es por eso que comencé a programar Tweets en algunas publicaciones, así lo hacía más digerible. El problema es que Twitter no permite programar hilos, solo tweets.

¿Cómo ha sido el proceso de creación de Threadly?

En un principio me propuse hacerlo en una semana. Las funcionalidades que tenía planeado eran sencillas de hacer y creía que podía desarrollarlo en ese tiempo. Además, decidí hacerlo en público e ir mostrando los avances para inspirar a otros que no se atrevían a dar el paso o que pasan meses construyendo un producto sin validar su idea.

Comencé un domingo, ese día le dediqué un par de horas en definir las características principales de la aplicación y entonces distribuí el resto de los días las funcionalidades que tenía que hacer.

Tuve contratiempos. Había otras actividades que me exigieron más tiempo del previsto por falta de conocimientos, tuve interrupciones que no pude evadir. Al final me tomó 9 días y el martes de la semana más arriba lo saqué a producción.

En Twitter fui mostrando los pasos que realizaba, los errores que cometía. Obtuve mucho feedback y alientos. Además de que iba preparando y creando una comunidad entorno a la aplicación.

¿Por qué apostar por un MVP con No Code?

Bueno, en realidad no es 100% no code. Tomé lo mejor de ambos mundos para crear Threadly. Lo más importante al principio de un MVP es ir captando clientes, aún sin tener el producto listo, por lo que una landing page era el primer paso a dar.

Tampoco podía dedicarle mucho tiempo, pero tenía que ser explicativo, sencillo, visualmente atractivo y tener un formulario de suscripción para ir obteniendo interesados, notificarle sobre el lanzamiento del producto y nuevas actualizaciones.

Así que usé una herramienta no code para crear una landing. En unas horas ya tenía una landing lista para ir dando a conocer el producto, mientras que me dedicaba a codificar. Utilicé el resto del tiempo en programar el producto e ir mostrando los avances en Twitter. A los interesados podía referirlos a la web donde tenían toda la información necesaria.

Eres uno de los startupers que apuestan por construir en público, ¿Cuál es su importancia y por qué deberíamos empezar a hacerlo?

Yo no fui de cabeza a construir en público. Empecé de a poco y me fue gustando. Me di cuenta de que era una forma de obtener interés y formar una comunidad aún antes de tener un producto. Además, los aciertos y desaciertos pueden ayudar muchísimo a personas que, como tú, está creando.

Es también una forma de obtener opiniones y vas filtrando las que son buenas en un primer momento o las que puedes implementar más adelante si la cosa pega. Te da un sentimiento de que no eres tú solo el que está creando, de que tienes el respaldo de personas que te apoyan y una comunidad interesada en tu producto.

¿Qué recomendarías a emprendedores que tienen una idea y quieren desarrollarla?

Que lo lancen lo más rápido que puedas. El principal error que cometemos es que no pasamos de ahí, de la idea. Hay que lanzar, probar, cometer errores, anotarlos, analizarlos y seguir lanzando.

El recurso más valioso que tenemos es el tiempo y el conocimiento. Si no te agendas tus actividades no vas a poder distribuir bien tu tiempo y eso se convierte a que estás dejando que tu principal activo se te vaya. Yo paso el 70% planeando y el 30% ejecutando.

Eres miembro de JustShip, ¿cuán relevante es la plataforma y lo que representa para creadores cubanos y de LATAM?

JustShip quiere dar el paso más allá. Ser una comunidad de personas que construyen en público, muestran los pasos y las experiencias tomadas apoyando a otros a desarrollar sus ideas. Además, reunirá recursos catalogados de diversa índole, que permita ampliar el conocimiento.

JustShip pone esos recursos y experiencias en manos de la comunidad. Ver la verdad de crear, no solo el resultado sino todo el proceso creativo de prueba y error pues inspira y envalentona a crear. Lo mejor de JustShip es que pretende vivir en la blockchain orientada al hispanohablante. Solo está sujeta por su comunidad. ¡Crear no ha sido nunca tan fácil!

Eres un founder todo terreno, escribes, diriges, creas, ¿cómo gestionas el tiempo?

La planificación es la clave. He usado varias herramientas para hacerlo como Trello, Notion, Clickup, Monday pero lo más importante es establecer el tiempo de duración de cada tarea y regirte por ese calendario. No todo es trabajar.

Puedes y debes planificar un tiempo para relajarte pues la mente y el cuerpo necesita de un descanso, pero eso sí, cuando estoy en una cosa, aunque sea por media hora es solo eso y ya. Evitar las distracciones como redes sociales es súper importante.

Los teléfonos modernos traen una opción llamada bienestar digital que me ayuda muchísimo. Hay una charla muy interesante de Sergio Fernández que habla sobre los ladrones de tiempo y evito a toda costa perderlo.

¿Qué crees que falta en el ecosistema startapero nacional? ¿Cómo pudiéramos hacer para cambiarlo?

En los últimos tiempos ha crecido la cantidad de emprendedores debido a la necesidad y algunas pocas aperturas fiscales. Creo que necesitamos más apertura y menos necesidad.

En Cuba tenemos la rebeldía de crear e innovar, tenemos un mercado virgen en muchas áreas pero la falta de inversión ahoga a muchos emprendimientos incipientes.

El embargo impuesto por Estados Unidos nos afecta, el bloqueo interno nos ahoga económicamente y el burocratismo no nos permite avanzar. Además de una economía tambaleante, súmale una inestabilidad jurídica en relación a los negocios.

Todo esto aleja a inversionistas extranjeros y obliga a los creadores y emprendedores a generar ingresos en sus primeros meses si desean sobrevivir. Hay proyectos muy buenos con posibilidad de capitalización en un futuro a mediano y largo plazo que han muerto por falta de liquidez económica en sus inicios.

Creo que debemos seguir haciendo hincapié en la necesidad de un cambio, primero en nosotros mismos y luego en la sociedad. Hay personas que invierten en una “empresa” fantasma en internet, pero no en un emprendimiento cubano. Hay que seguir demostrando que, sí se puede y, en medida de ir consiguiendo logros, cambiar lo que debamos cambiar.