Lorenzo Amor ATA autónomos XXII Barómetro Covid
El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), durante la rueda de prensa de este miércoles.

Ya se ha convertido en algo habitual, incluso para quienes no siguen con detenimiento los informes de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). En la presentación del XII Barómetro de la crisis de Covid-19, una vez más las ayudas directas parecen fantasmas. “No llegan a los autónomos”, ha señalado el presidente de ATA, Lorenzo Amor. Un 30% se ha recuperado ya, pero la morosidad y la luz amenazan esta tendencia.

Desde abril de 2020 la asociación pregunta a los autónomos qué tal llevan la pandemia. En esta edición del informe, aunque han mejorado las cosas, la respuesta de los más de 1.300 trabajadores encuestados es todavía negativa. El 67% aún no ha recuperado la normalidad, y de ese porcentaje más de la mitad todavía tiene pérdidas de facturación superiores al 50%. En frente, los 800.000 (30%) que aseguran que han vuelto a cifras pre-Covid.

Las perspectivas de recuperación, por tanto, son todavía crudas: casi la mitad de los autónomos no descarta tener que cerrar (47,5%) y uno de cada cuatro ven “lejos” poder volver a la normalidad. Casi un 40% esperan que no suceda antes de 2022, y uno de cada cuatro lo llevan hasta 2023 e incluso 2024. “Hay una parte que está notando una recuperación, pero para muchos será larga y gradual, y tardará casi dos años realmente en llegar a producirse”, ha aclarado Amor en la videoconferencia de ATA.

Autónomos sin ayudas

Más allá de cuándo llegue esa ansiada recuperación, parece que el coronavirus ya no es en sí la principal preocupación de los profesionales independientes. El 30% señala la subida impuestos y el 26% la de los costes energéticos (luz) como los dos grandes lastres. También apuntan a la subida del Salario Mínimo Interprofesional o SMI (15,5%), que consideran que no es el momento de subirlo (según el 73,5%). Todo ello sin olvidar que tres de cada diez autónomos sufre morosidad (32%) pública o privada, o ambas.

Pero el gran fallo en este tiempo es todavía hacer efectivas esas ayudas. De entrada, unos 75.000 autónomos dicen que cerrarán en cuanto dejen de percibir la de cese de actividad. Y, a pesar de no ser el primer problema (sólo lo señalan como tal el 16,2%) la mayoría no las ha pedido siquiera: sólo un 8,6% disfruta de la ayuda de compensación por inactividad.

Los autónomos valoran negativamente las ayudas directas (para el 75% suspenden su propósito, y casi la mitad le pone un uno sobre diez). Además, en la prestación por reducción de actividad, un 27% afirman no poder justificar las pérdidas contables.

“Lo más graves es que personas físicas que no tienen gasto, y cuyo principal valor añadido de la actividad es el propio individuo, no tienen capacidad de justificar esas pérdidas. Por ejemplo los guías turísticos, periodistas autónomos, fisioterapeutas, taxistas… aun perdiendo el 70-80% de su actividad quedan fuera por no poder acreditar esos gastos, sólo la pérdida de actividad”, ha explicado Lorenzo Amor.

Decreto ERTE: “Veo cosas absurdas”

Dentro de esas ayudas que no llegan, la renovación del decreto-ley para ampliar la validez de los ERTE también ha sido objeto de críticas por parte del presidente de ATA. Si bien el también vicepresidente de la CEOE ha matizado que son percepciones a título personal, no ha ocultado que hay temas de la propuesta gubernamental que le “preocupan”.

Por ejemplo, que dicha prórroga se vincule a presentar un plan de formación. Según ha dicho, el autónomo puede hacerlo, pero no lo ve tan viable para aquellos con pocos trabajadores a su cargo. “Recordemos que ese autónomo tiene el empleo suspendido. No podemos hacer de policías para que hagan ese plan de formación”, ha comentado.

Amor ha aprovechado además para recordar que esta ayuda se debe mantener para quienes tienen limitada su actividad o su aforo. Y ha avanzado que trasladarán al Ejecutivo la “oportunidad” que hay de mejorar en La Palma. Deben conceder “la exoneración del 100% de las cotizaciones a todos aquellos que hayan perdido su actividad o no puedan realizarla” (agricultores, ganaderos…) a causa de la erupción del volcán Cumbre Vieja.

Antes de terminar, atendiendo las preguntas de la prensa, el de ATA ha incidido también en otros elementos del documento de los ERTE, que califica de “cosas absurdas”. En concreto se ha referido a la apuesta del Gobierno por no renovar automáticamente la ayuda. No comprende con qué intención se obliga al autónomo a “depender de que la burocracia administrativa pueda entorpecer el cobrar un mes la ayuda”. “¿Desincentivar la solicitud?”.

Como ha desgranado, la modificación de ayudas del Ministerio ayuda más a las empresas con pérdidas contables que al autónomo como persona física. Y el problema sigue siendo esa incapacidad para presentar la factura de gastos. “Si la información de las Comunidades Autónomas permitiera justificar esas pérdidas con ingresos y gastos ayudaría a muchos autónomos. En este decreto de ayudas se ha olvidado a los autónomos, igual que cuando se pusieron en marcha las ayudas. Demuestra el desconocimiento de la heterogeneidad del tejido empresarial del país”, ha criticado.