En el año 2012, un joven mexicano se enteró de que su madre tenía un cáncer de mama que se complicó debido a la ineficiencia de los métodos de diagnóstico utilizados. Luego de acompañarla en su lucha contra esta terrible enfermedad, se comprometió firmemente con contribuir a desarrollar métodos de diagnóstico más efectivos para que otras personas no vivieran lo que su madre y él tuvieron que vivir. Tres años más tarde, inició la que es considerada hoy en día como una de las compañías más innovadoras y revolucionarías en la industria de tecnologías para la salud… ¿Cómo lo logró?

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Quería salvar vidas y creó una empresa millonaria

El protagonista de esta historia es Julián Ríos Cantú, quien nació el 25 de marzo de 1999 en la ciudad de Monterrey, México.

Desde sus inicios, su vida estuvo marcada por la tragedia…

Su madre de 38 años de edad quería tener un hijo, pero no consiguió quedar embarazada de forma natural, así que recurrió a la inseminación artificial para lograr su objetivo.

Transcurrieron los meses y los médicos le informaron que no tendría uno, sino dos hijos, pues había quedado embarazada de gemelos: una niña y un niño.

Conforme avanzaba el embarazo, comenzaron a surgir inconvenientes. Uno de los gemelos, la niña, accidentalmente con movimientos dentro del útero enredó el cordón umbilical del otro sobre su cuello, dificultándole el acceso a nutrientes y afectando su desarrollo. Además, la madre comenzó a sufrir hemorragias y preeclampsia.

Debido a las complicaciones, los médicos le dijeron a la madre que tenía dos opciones: interrumpir el embarazo o morir. Ella, con total convicción, eligió la muerte para salvar a sus pequeños.

A los seis meses de embarazo, tuvo que realizarse una cesaría y, afortunadamente, la madre pudo salvarse. La niña, que había tenido un desarrollo más normal que su hermano, creció rápidamente y sobrevivió sin problema. El niño, por su parte, pese a todas las adversidades y tras varios meses de estar en una incubadora y en cuidados intensivos, también logró sobrevivir… Ese niño era Julián.

En la escuela, no fue precisamente un buen estudiante debido a que sufría una leve dislexia, entonces se le dificultaban todas las asignaturas que requerían una alta carga de lectura. Esto lo llevó a desarrollar una gran pasión por la ciencia, porque, según él, en esta área la principal herramienta que necesitaba era su imaginación. El pequeño se propuso a convertirse en físico teórico, pues le obsesionaba la idea de dedicarse a investigar las respuestas a los grandes misterios del universo.

Encontrando un gran problema para afrontar

Su vida como emprendedor comenzó en el año 2012, cuando tenía apenas 13 años de edad. Su madre fue a realizarse una mastografía de control, pues 5 años atrás había luchado contra un cáncer de mama que logró superar. Esta no era la primera vez que la familia lidiaba con la enfermedad; años antes la abuela de Julián había fallecido también de cáncer, por lo que no pudo conocer a sus nietos.

En dicha mastografía, se evidenció una pequeña protuberancia del tamaño de un grano de sal en el seno derecho; sin embargo, el diagnóstico del oncólogo fue que probablemente no se trataba de cáncer, entonces no había de qué preocuparse.

Seis meses más tarde, fue a realizarse una nueva mastografía y la pequeña protuberancia ya había alcanzado el tamaño de una pelota de golf. El diagnóstico fue un cáncer de mama en estado invasivo que llevó a la madre a perder ambos senos y por muy poco la vida.

Esta terrible experiencia les dejó un sentimiento de decepción y traición frente al sistema de salud en el que tanto habían confiado. A pesar de que la madre de Julián siguió al pie de la letra todas las indicaciones y había tomado todas las precauciones necesarias, no fue posible que se le detectara a tiempo el cáncer para poder tratarlo de una forma más efectiva.

A partir de ese momento, Julián comenzó a investigar todo lo que pudiera acerca del cáncer de mama para tratar de entender qué había salido mal y qué podría haberse hecho mejor.

En su investigación, encontró que había cuatro métodos de diagnóstico: la autoexploración, la mastografía, la termografía y el ultrasonido. Cada uno de estos métodos tenía sus ventajas, pero también sus desventajas; así que se comprometió a contribuir con el desarrollo de métodos más confiables y accesibles.

Convirtiendo un problema en oportunidad

Luego de tres años de estar investigando, se decidió a dar el siguiente paso construyendo un pequeño equipo junto con las tres personas más brillantes que conocía. Así nació en el 2015 la compañía “Higia Technologies”.

Con el equipo conformado, se pusieron un objetivo concreto: crear un método para la detección de cáncer de mama que fuese no invasivo, portátil, que no emitiera radiación, que no comprimiera el tejido mamario y que el diagnóstico lo realizara un algoritmo.

Inmediatamente, comenzaron a trabajar enfocándose en un dato relevante que encontraron: la relación que existe entre el cáncer de mama y cambios en la textura, coloración y temperatura del seno. Ya desde 1970 se había estado analizando esta relación, pero para 1980 el interés en el tema se perdió. Julián buscó el por qué no se había continuado estudiando el tema y descubrió que gran parte de la razón fue por errores metodológicos en los experimentos que se realizaron en ese entonces.

Firmemente convencidos de que había una oportunidad allí, realizaron nuevos experimentos para validar sus hipótesis. Pensaron que si eran capaces de optimizar la forma en que se analizaba térmicamente el seno usando sensores de mejor resolución y aprovechando tecnologías modernas, seguramente podrían crear algo interesante para lograr su objetivo.

Tras dos años de experimentación, arduo trabajo y muchos errores, consiguieron desarrollar un prototipo básico de un brasier inteligente al que llamaron EVA Bra, el cual incluía biosensores capaces de medir la temperatura de los senos, ayudando así a detectar variaciones relacionadas con la presencia de tumores.

EVA Brasier

Gracias a este prototipo, obtuvieron algunos recursos a través de concursos de emprendimiento. El dinero recaudado lo utilizaron para mejorar el prototipo y desarrollar otros prototipos que les permitieran iniciar pruebas con usuarios potenciales.

Aunque aún faltaba mucho para llegar a una versión comercial del producto, el interés del mercado y de los medios de comunicación fue abrumador. Decenas de mujeres se ofrecieron como voluntarias para ayudar a testear el prototipo y varios medios comenzaron a hacerles entrevistas acerca de la prometedora tecnología que estaban creando.

Con los datos obtenidos en las primeras validaciones con usuarios, lograron levantar $300 mil dólares de inversión por parte de ID345, un club de inversionistas liderado por Tony Rallo y Sergio Rosengaus.

En el 2017, Higia Technologies ganó el “Global Student Entrepreneur Awards”, un concurso mundial que premia proyectos innovadores liderados por jóvenes emprendedores; y el Premio Everis, un reconocimiento para aquellos proyectos empresariales con base tecnológica que sean escalables, sostenibles y que contribuyan a la mejora de la calidad de vida de las personas y/o el medio ambiente.

Para este punto, los jóvenes sintieron que era momento de tomar una importante decisión: o continuaban dividiendo su vida entre la universidad y su empresa teniendo sus estudios como respaldo en caso de que fracasaran o se dedicaban por completo a Higia Technologies para que la compañía pudiera avanzar más rápido. Finalmente, optaron por abandonar sus estudios, pues solo así podrían validar el potencial real de la empresa que estaban construyendo.

Ya enfocados totalmente en el proyecto, se animaron a presentarse a una convocatoria de Y Combinator, la prestigiosa aceleradora que ha invertido en compañías como Dropbox, Twich, Airbnb, Rappi y Platzi; sin embargo, no quedaron seleccionados en esa ocasión. Luego, lo intentaron dos veces más e igualmente fueron rechazados. Llenos de determinación, se presentaron una cuarta vez y finalmente lograron su objetivo de entrar a la aceleradora para recibir apoyo a través de recursos y mentoría que les permitiera continuar con el proceso de desarrollo de su empresa.

Tras entrar a Y Combinator, los cuatro emprendedores se mudaron a California, Estados Unidos. Allí conocieron a Peter Thiel, cofundador de PayPal, quien manifestó su interés en Higia Technologies y los invitó a ser parte de su programa “Thiel Fellowship”, una iniciativa que apoya con $100 mil dólares y asesoría a jóvenes emprendedores menores de 22 años para que abandonen la universidad y se dediquen a crear empresas con potencial o a liderar proyectos sociales importantes. Los chicos aceptaron y sumaron el respaldo de uno de los inversionistas más reconocidos de Silicon Valley a su proyecto, algo que sin duda les representaba un impulso enorme.

Del prototipo al negocio

Gracias al apoyo de Y Combinator, consiguieron pasar de un prototipo básico a un producto funcional que se testeó con éxito en pruebas clínicas con más de 2 mil pacientes demostrando que su tecnología era más efectiva que la autoexploración y que la exploración física para la detección de cáncer de mama; todo en apenas tres meses.

Este rápido progreso comenzó a llamar la atención de importantes grupos de inversión; sin embargo, aún existía mucho escepticismo con respecto a si realmente esta tecnología era capaz de revolucionar los métodos de detección de cáncer, por lo que los inversionistas los rechazaban una y otra vez. Afortunadamente, un grupo de inversión europeo llamado Hummingbird Ventures decidió confiar en ellos:

“Nos dijeron: Nuestra columna de NO está completamente llena, pero creemos que no importa en qué invirtamos hoy, eventualmente van a llegar a lo que los va a llevar al éxito en el cual si buscamos invertir… Y creemos que esta idea tiene mucho potencial para cambiar el mundo. Entonces, aquí hay $1.5 millones de dólares.” –Contó Julián en una entrevista.

Ese voto de confianza fue un importante impulso para el equipo, que ya incluso había pensado varias veces en renunciar al proyecto.

Luego de esta inversión, se sumó otro de los fondos más prestigiosos del mundo, Khosla Ventures, que aportó $1.3 millones de dólares. En ese momento, muchos otros inversionistas y fondos manifestaron su interés en entrar al proyecto, incluso varios de los que los habían rechazado previamente.

Algunos de los inversionistas que se sumaron fueron Ashton Kutcher, Leonardo Dicaprio, Paul Buchheit y Tony Robbins, quienes creían firmemente en el propósito de la compañía y en el potencial de su tecnología. En total, en esa ronda de inversión levantaron alrededor de $5 millones de dólares.

Con esta importante inyección de capital, Higia Technologies pudo contratar talento especializado y realizar investigaciones que les permitieron mejorar el producto y explorar las posibilidades que su tecnología tenía para la detección de otras enfermedades, como cáncer testicular y diabetes.

Para el año 2018, la compañía ya había logrado desarrollar una primera versión beta comercial del brasier. Esta versión contaba con 200 biosensores y las mujeres necesitarían utilizarlo entre 60 y 90 minutos a la semana para que el dispositivo tomara los datos necesarios. Luego, la información se enviaba a una plataforma móvil y web para su correspondiente análisis. Los resultados del análisis se entregaban inmediatamente a la mujer y a su oncólogo, reduciendo así los tiempos de respuesta con respecto a otros métodos de diagnóstico.

Entre los beneficios del dispositivo destacaban: en primer lugar, que cualquier mujer, independientemente de su edad, podía utilizarlo, mientras que la mastografía no es recomendada en menores de 40 años; en segundo lugar, por no utilizar radiación, podía permitirle a la usuaria realizarse exámenes más seguidos, mientras que las mastografías son recomendadas una vez al año o cada seis meses si se detecta una anomalía; y, en tercer lugar, EVA Bra no comprimía los senos de la mujer, reduciendo así el riesgo de romper posibles tumores y provocar metástasis.

Algo importante es que ellos siempre han aclarado que su tecnología no reemplaza la mastografía, sino que la complementa ofreciendo información valiosa para aumentar la efectividad en la detección de cáncer de mama en etapa temprana, por eso han procurado trabajar de la mano con oncólogos para llegar a una solución que realmente optimice el proceso.

Ese año, Higia Technologies fue reconocida como “una de las 30 empresas más prometedoras” según la revista Forbes; y como “una de las 50 empresas más innovadoras del mundo” según la Kairos Society.

Pivotando para llegar a más personas

Pese a que ya todo estaba prácticamente listo para salir al mercado con EVA Bra a un precio aproximado de $120 dólares por unidad, los emprendedores decidieron “matar la idea”:

“Después de 3 años de trabajo y miles de dólares en inversión para este proyecto nos dimos cuenta que no estábamos cumpliendo con la misión original, que era salvar la mayor cantidad de vidas posibles. Simplemente por el precio de venta del dispositivo, hubiera sido un producto que solo podría utilizar el 0.01% de la población.” -Explicó Julián.

Pero esta decisión no significaba que iban a renunciar definitivamente al proyecto, todo lo contrario, en su proceso de desarrollo encontraron una forma más efectiva y ambiciosa para lograr el propósito que los ha guiado desde el comienzo. Esta vez iban a enfocarse en llegar masivamente a la población objetivo a través de centros clínicos y cabinas inteligentes ubicadas en centros comerciales. La idea era que hacerse un examen de senos fuese tan fácil y asequible como tomarse el peso.

EVA Center

Las cabinas, llamadas EVA Centers, usaban la misma tecnología base que EVA Bra y ofrecían sus mismos beneficios, solo que en este caso no era necesario que la usuaria comprara el producto, sino que podía hacer uso del servicio pagando el costo individual del examen o adquiriendo una membresía que incluía exámenes termográficos ilimitados, consulta gineco-oncológica en caso de que se detectara alguna anomalía, una mastografía y un seguro de cáncer de mama y de cuello uterino. Esta amplia gama de servicios buscaba convertirse en un ecosistema de soluciones para prevenir, detectar y combatir efectivamente el cáncer en mujeres.

Los exámenes dentro de la cabina se realizaban de forma no invasiva, privada, sin contacto y en apenas 10 minutos. La usuaria ingresaba y una voz artificial se encargaba de guiarla durante el proceso. La información recolectada era analizada por un médico capacitado y en un plazo de máximo 48 horas se enviaban los resultados vía WhatsApp o Email a la paciente. En caso de detectar una señal de riesgo, los especialistas de la empresa realizaban seguimiento inmediato y gratuito a los casos para referirlos a la atención médica correspondiente.

Con el cambio de enfoque, los fundadores también decidieron cambiar el nombre de la empresa, que desde ese momento pasó a llamarse “Eva Tech”.

En el 2019, la revista INC nombró a EVA como “una de las 50 compañías que están cambiando al mundo”.

Durante los siguientes 2 años, se instalaron alrededor de nueve cabinas de EVA en centros comerciales de Ciudad de México, Monterrey, Puebla y Ciudad Juárez.

Este nuevo enfoque tuvo gran acogida en el mercado. Miles de mujeres que nunca se habían realizado un examen de senos, confiaron en EVA para dar el primer paso en la detección y lucha contra esa enfermedad que cobra más de 600 mil muertes cada año, siendo una de las principales causas de muerte entre mujeres en todo el mundo.

Gracias a los resultados obtenidos, EVA recibió una inversión de $3.3 millones de dólares por parte del fondo Kaszek Ventures, llevando el total de recaudación a poco más de $10 millones de dólares en los últimos 4 años de historia de la compañía.

Con ese dinero se plantearon el reto de seguir estableciendo EVA Centers por todo México e iniciar la expansión a otros países de Latinoamérica.

Redefiniendo su modelo de negocios

Era un proyecto muy prometedor y ambicioso; sin embargo, el 23 de agosto del 2021 las redes sociales de EVA sorprendieron con un mensaje de su fundador y CEO:

“Desde su fundación, EVA Center ha tenido la misión de mejorar la vida de las personas con soluciones de salud de alta tecnología. En nuestro trabajo descubrimos que un obstáculo para la detección temprana del cáncer y otras enfermedades radica en necesidades tecnológicas del sector salud, por esto decidimos transformarnos. Con el mismo espíritu de salvar vidas, EVA Center se dedicará a trabajar directamente con médicos e instituciones de salud ofreciendo tecnología avanzada.” –Fueron sus palabras.

A través de esta publicación, la compañía anunciaba que había decidido pivotar su modelo de negocios, suspendiendo la atención en las cabinas inteligentes y dejando de ofrecer las membresías para enfocarse por completo en el desarrollo de tecnologías que permitieran optimizar los servicios de salud orientados a la detección del cáncer y otras enfermedades.

Según Julián, con esta decisión lograrían llegar a más pacientes en más lugares de Latinoamérica y el mundo.

El anuncio no fue bien recibido por las personas que seguían de cerca el proyecto, especialmente por aquellas que habían adquirido la membresía y confiaban plenamente en los servicios ofrecidos por EVA. Según argumentan, es un error que el modelo cambiara de dirigirse al consumidor final a orientarse a instituciones médicas, pues esto encarecerá el acceso a los servicios.

El 26 de agosto del 2021, la compañía anunció el primero de sus productos en esta nueva etapa de su lucha contra el cáncer: EVA PACS, un innovador sistema que permite reducir costos, aumentar la productividad y mejorar la experiencia en los procesos de estudios radiológicos. El sistema incluye un eficiente visor DICOM para la visualización de imágenes radiológicas, plantillas inteligentes de diagnóstico con dictado de voz, envío digital de resultados accesibles desde cualquier dispositivo, soporte técnico ininterrumpido y almacenamiento de resultados en la nube por 5 años.

“A raíz de nosotros manejar más de once centros de salud de la mujer, nos dimos cuenta que la mayoría de los laboratorios, clínicas, gabinetes y hospitales de nuestro país no estaban digitalizados en su departamento de radiología o usaban herramientas tecnológicas de muy bajo nivel. Estamos convencidos de que EVA PACS se va a convertir en la piedra angular del sistema de radiología en el país.” -Afirma Julián.

EVA Pacs

EVA Tech: la compañía que quiere salvar vidas a través de la tecnología

Actualmente, EVA se encuentra enfrentando retos enormes, pues no es fácil cambiar drásticamente un modelo de negocios; sin embargo, la compañía desde sus inicios ha demostrado que no teme a reinventarse siempre que sea necesario para poder seguir cumpliendo con su propósito de salvar vidas contribuyendo a la detección temprana del cáncer y otras enfermedades, entonces seguramente la veremos liderando interesantes innovaciones en los próximos años.

Julián, por su parte, tiene 22 años, sigue ejerciendo como CEO de EVA y es reconocido como uno de los emprendedores más innovadores de Latinoamérica. En sus ratos libres se dedica a la pintura y a escribir en su blog personal, en el cual comparte valiosas lecciones que ha aprendido a lo largo de su carrera empresarial.

Así concluimos la inspiradora historia de Julián Ríos, un joven visionario que decidió tomar una de las experiencias más difíciles de su vida como una oportunidad para ayudar a que otras personas no vivieran lo que él vivió junto a su madre, iniciando así una de las compañías más revolucionarias e innovadoras en la industria de las tecnologías para la salud y convirtiéndose en un referente para muchos otros jóvenes emprendedores que quieren mejorar el mundo a través de sus ideas y proyectos. En sus propias palabras:

“Mi caso no es único ni irrepetible. No soy ni más listo que ustedes ni diferente que ustedes. La única diferencia es que frente a la adversidad decidí ver posibilidades en vez de problemáticas… Emprender es un juego de creación de valor; si la creación de valor no es sustancial, no hay un emprendimiento sustancial.”

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