En 1987, un joven estadounidense de 25 años que quedó en bancarrota después de fracasar con su empresa, decide incursionar en el mundo de las inversiones en la bolsa de valores, llegando a convertirse en tan solo unos años en un famoso y excéntrico millonario. Desafortunadamente, la ambición por el dinero fácil le hizo tomar decisiones equivocadas que lo llevarían a la cárcel y le darían el reconocimiento como “uno de los más grandes estafadores de todos los tiempos”… ¿Cómo sucedió?

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¿Cómo se convirtió Jordan Belfort en uno de los más grandes estafadores de la historia?

El protagonista de esta historia es Jordan Ross Belfort, quien nació el 9 de julio de 1962 en el barrio del Bronx, ubicado en Nueva York, Estados unidos.

Jordan creció en un hogar judío en el barrio de Queens junto a sus dos padres, Leah y Max Belfort, una pareja de contadores.

Como su familia era de clase media, Jordan desarrolló desde temprana edad el deseo de convertirse en millonario para solventar las necesidades que pasaban en su casa día a día.

A sus 17 años de edad, impulsado por el deseo de emprender y comenzar a ganar su propio dinero, iniciaría, junto a un amigo de la infancia, un negocio de venta de helados italianos ubicado en la playa. Su objetivo era ahorrar unos cuantos dólares para sus futuros planes. Afortunadamente, el negocio tuvo una gran acogida y le permitió obtener unos $20 mil dólares en ganancias durante la temporada de verano.

Una vez concluyó sus estudios de secundaria, con sus ahorros se propuso a obtener un título de dentista en la Baltimore College of Dental Surgery, pues pensaba que con esta profesión podría alcanzar fácilmente la riqueza. Sin embargo, el primer día de estudios el decano de la institución dijo:

“La edad de oro de la odontología ha terminado. Si usted está aquí simplemente para intentar hacerse rico, está en el lugar equivocado.”

Decepcionado por las palabras del decano, decidió abandonar la carrera y empezó a estudiar Biología en la American University de Washington.

Sus inicios en el mundo empresarial

Tras graduarse, consiguió trabajo en un pequeño negocio de venta de carnes y mariscos puerta a puerta por el sector de Long Island.

Como su salario apenas le alcanzaba para vivir y no prometía la fortuna que él soñaba, entonces, guiado por su ambición y su ingenio, comenzó a invertir el capital restante que poseía para iniciar un negocio propio de venta de carnes y mariscos a domicilio. Con el dinero compró insumos y adquirió un camión para el transporte de los alimentos.

Este negocio fue un completo éxito y creció rápidamente. Al cabo de 7 meses, ya poseía una flota de 27 camiones, cientos de empleados y ventas semanales de más de 2.250 kilogramos de carnes y pescados. Gracias a estos resultados, Jordan se pudo comprar su primer gran auto, un Porsche descapotable rojo.

Pese al rápido éxito que consiguió, Jordan seguía siendo un adolescente sin mucha experiencia ni conocimientos sobre finanzas y negocios, por lo que una serie de malas decisiones llevaron a que su empresa entrara en crisis y eventualmente fuera declarada en bancarrota, pues estaba gastando más de lo que generaba y gran parte de su capital provenía de préstamos bancarios que no podía cubrir.

Incursionando en el mundo de Wall Street

A sus 25 años, quebrado, sin dinero y con un montón de deudas a sus espaldas, el joven fue desalojado de su departamento por no tener para pagar la renta. Esto lo condujo a aventurarse a buscar nuevos rumbos, fue entonces cuando se encontró con un conocido de la infancia que había crecido en su mismo barrio. Él ganaba $1 millón de dólares al año en la bolsa de valores y disfrutaba de grandes lujos.

Lleno de determinación por alcanzar su sueño, aunque sin mucho dinero en sus bolsillos, Jordan decidió probar suerte en el vertiginoso mundo de Wall Street.

“Si hay gente en Wall Street que puede ganar $1 millón al año, yo puedo ganar cincuenta.” -Dijo el joven con gran convencimiento.

Su carrera en el negocio bursátil la inició en la compañía LF Rothschild en un puesto menor que le permitió conocer la dinámica de los mercados de valores y familiarizarse con el ambiente de los vendedores de acciones.

Un tiempo después, consiguió su licencia como corredor de bolsa e, inmediatamente, empezó a poner en práctica todo lo que había aprendido.

Desafortunadamente, el 19 de octubre de 1987 llegaría el terrible “Lunes Negro”, un desplome muy rápido en los mercados de valores que terminó por quebrar a cientos de empresas y obligó a la compañía LF Rothschild a recortar su personal, encontrándose Jordan entre las personas que fueron despedidas.

Una vez más, el destino obligaba a este ambicioso joven a comenzar desde cero, pero ahora las cosas eran distintas, porque contaba con un montón de conocimientos que serían su capital para abrirse paso por su propia cuenta en el mundo bursátil.

Totalmente decidido, junto con su amigo Danny Porush, quien había sido conductor de los camiones de su anterior compañía, fundó en los años 90’s la firma de corretaje Stratton Oakmont.

Convirtiéndose en «El Lobo de Wall Street»

Esta nueva empresa surgió como un boiler room, es decir, una gran sala de comunicaciones especializada en realizar llamadas agresivas con guiones predeterminados que consigue muy rápidamente clientes de todo tipo, esto gracias al empleo de diversas técnicas de persuasión y engaño.

La estrategia de Jordan y su equipo consistió en centrarse en las acciones a centavo, aquellas con un valor menor a $1 dólar y que presentan una gran volatilidad, pudiendo valorizarse o desvalorizarse de manera drástica y veloz, además de representar mayores comisiones, ya que, mientras las acciones normales solo dan como máximo un 1% de comisión, con las acciones a centavo se podían obtener comisiones superiores al 50%. Y, otra gran ventaja de este tipo de inversiones, era que no estaban tan reguladas como aquellas a las que se dedicaban la mayoría de firmas de Wall Street.

A diferencia de la actualidad, donde adquirir acciones y realizar inversiones en los mercados de valores es algo relativamente fácil que se puede hacer directamente desde cualquier dispositivo móvil o desde una computadora, en la década de los 90’s, si querías invertir, normalmente debías ponerte en contacto con una firma de corretaje. De este modo, Stratton Oakmont surgió como una entidad del mercado extra-bursátil, pues su modelo consistía en entablar por ellos mismos una relación directa entre corredor y cliente.

Inicialmente, el objetivo de Jordan era vender acciones de bajo costo y comisionar el máximo posible a la vez que ayudaba a las personas a ganar algo de dinero con sus inversiones, pero pronto la idea se fue transformando y tomó una dirección poco honesta.

Poco a poco, la compañía empezó a utilizar todo tipo de estrategias agresivas para atraer compradores potenciales y persuadirlos de que invirtieran en alguna empresa pequeña; para ello, mentían o brindaban datos falsos sobre los rendimientos de las empresas. Estas estrategias le permitían a Stratton Oakmont obtener una gran rentabilidad, especialmente con el uso de la conocida como pump and dump, que consiste en la compra barata de acciones de estas pequeñas empresas para posteriormente manipular la información sobre las mismas, hacer que muchos clientes adquieran dichas acciones y conseguir que aumentaran su valor en el mercado. Cuando el valor de las acciones alcanzaba su techo, Stratton Oakmont dejaba de promoverlas y permitía su caída libre, haciendo que todos los inversionistas perdieran dinero, pero quedándose con unas jugosas ganancias de las comisiones y de la venta de sus propias acciones.

Con el fin de aumentar la efectividad en las llamadas, Jordan diseño perfectamente un guion con los argumentos de venta que se tenían que usar con los posibles inversores, algunas de las preguntas más comunes y respuestas para persuadir al cliente. Por ejemplo, cuando se encontraban con algún cliente sagaz, utilizaban un método nombrado como “Kodak Pinch”, que consistía en vender primero acciones de la empresa Kodak, para posteriormente vender alguna de otra empresa basura que tuvieran en su cartera. Esto, sumado a un entrenamiento exhaustivo de sus trabajadores, convirtieron a Stratton Oakmont en la firma más grande del mercado extra-bursátil. Posteriormente, otras compañías empezaron a copiar estas tácticas fraudulentas, como Enron, Park Financial Group y Langbar International.

También, es relevante mencionar que Jordan era un hábil y talentoso negociador. En sus llamadas utilizaba técnicas relacionadas con el manejo del ritmo y tono de voz para aumentar la efectividad de su discurso de ventas y recurría al manejo de sesgos mentales para persuadir a sus clientes, tales como el sesgo de escasez, sesgo de autoridad, sesgo de confirmación y principio de consistencia.

En su primer año de operaciones, Stratton Oakmont llegó a obtener ganancias de más de $100 mil dólares al mes en comisiones. Seis años más tarde, ya contaba con más de 1.000 corredores de bolsa y había participado en la emisión de más de $1.000 millones de dólares en acciones de unas 35 empresas.

Este éxito rotundo convirtió a Jordan Belfort en una super estrella en el mundo financiero. Apareció en revistas como Rolling Stone y fue apodado por la revista Forbes cómo “El Lobo de Wall Street”. Sin embargo, la fama y la fortuna que había adquirido no tardaron en subírsele a la cabeza. Su estilo de vida cambió radicalmente, entregándose a todo tipo de excesos cómo el alcohol, las fiestas, los lujos y las drogas. Las fiestas, que se realizaban incluso en las oficinas de su compañía, estaban marcadas por el descontrol total. Se estima que, en dicha época, gastaba hasta $700 mil dólares por noche.

Este estilo de vida desenfrenado le traería toda clase problemas. En 1991, se divorció de su primera esposa, Denise Lombardo, con quien estuvo casado por 6 años. El mismo año de su ruptura con Denise, inició una relación con la que sería su segunda esposa, la modelo londinense Nadine Caridi, aquella en cuyo honor bautizó un lujoso yate que perteneció a Coco Channel y que terminó en el fondo de la costa de Cerdeña luego de que Jordan presionara al capitán para que navegara con condiciones climáticas desfavorables.

El declive y la caída de «El Lobo de Wall Street»

Pronto, la suerte de “El Lobo de Wall Street” empezó a cambiar cuando un regulador de Alabama, llamado Joseph Bong, formó un grupo de trabajo multi-estatal que logró procesar a Stratton Oakmont después de recibir una gran cantidad de denuncias por parte de personas que afirmaban haber sido estafadas por la firma de corretaje.

Jordan fue finalmente acusado en el año 1998 por fraude de valores, lavado de dinero y manipulación del mercado de valores. Debido a su colaboración activa con el FBI, su condena se redujo a 22 meses de prisión y a la indemnización de sus víctimas con $110,4 millones de dólares, dinero que, a la fecha, sólo ha pagado en un porcentaje muy bajo a través del remate de algunas de sus propiedades millonarias y a algunos pagos que ha realizado gradualmente.

Durante su estadía en la cárcel, conoció a Tommy Chong, un actor cómico canadiense que llegaría a pasar varios meses en prisión por presunto tráfico de droga. Fue él quien lo animó a escribir y publicar su historia, intuyendo que sería un gran éxito conocer a fondo la vida de uno de los hombres más particulares de la historia de Wall Street y los mercados financieros. De esta forma, Jordan, al finalizar su condena, publicaría dos best-sellers: “El Lobo de Wall Street”, en el año 2007; y “Atrapando al Lobo de Wall Street”, en el año 2009, dos libros autobiográficos que serían traducidos a 18 idiomas y publicados en más de 40 países. Años más tarde, en el 2017, publicaría “El camino del lobo: Domina el arte de la persuasión, la influencia y el éxito”, un libro en el que comparte un sistema inventado por él mismo para desarrollar las habilidades necesarias para triunfar en el mundo de los negocios.

Además de los libros mencionados, su historia también ha sido llevada a la pantalla grande en películas como “Boiler Room”, estrenada en el año 2000, la cual fue protagonizada por Vin Diesel; y “El lobo de Wall Street”, estrenada en el año 2013, la cual estuvo dirigida por Martin Scorsese e interpretada por Leonardo Dicaprio, Jonah Hill y Margot Robbie.

Historia del Lobo de Wall Street - Jordan Belfort

Gracias a las regalías generadas por todas las obras basadas en su historia, se estima que Jordan ganó aproximadamente unos $2 millones de dólares.

Recientemente ocurrió un hecho bastante curioso: Jordan demandó a la productora de la película de Scorsese, Red Granite Pictures, por el famoso caso de fraude y lavado de activos realizado por uno de los productores, alegando que dichas acciones ilícitas afectaron negativamente los derechos de su historia de vida. Según informaron los medios, Jordan Belfort presentó su demanda en el Tribunal Superior de los Ángeles. Actualmente, continúa defendiendo la postura de que, de haber sabido que la película se financiaría con dinero robado al gobierno de Malasia, nunca hubiera cedido sus derechos.

Iniciando una nueva vida en el mundo de los negocios

En el 2014, Jordan se las arregló para volver a iniciar un emprendimiento, esta vez como conferencista, así fundó Global Motivation Inc., una empresa con la que recorre el mundo dando charlas motivacionales y conferencias cuyas entradas pueden llegar a costar desde $600 hasta $2 mil dólares, y en las que imparte lecciones sobre ética empresarial y el buen manejo financiero de compañías, además de enseñar su modelo empresarial llamado “Straight Line System”. En estas charlas también suele hablar sobre todas sus experiencias, tratando de motivar a los oyentes para que no cometan los mismos errores que él, como bordear la regulación financiera con la excusa de que era algo habitual, lo que no justificaba sus comportamientos y decisiones. Se estima que por estas conferencias llega a cobrar honorarios de $30 mil a $75 mil dólares.

Actualmente, Jordan tiene 59 años, trabaja día a día para limpiar su nombre y aprovechar su segunda oportunidad, aconsejando y motivando a las personas que se inician en el mundo del emprendimiento y los negocios. Y, aunque en 1995 gozó de una fortuna aproximada de $90 millones de dólares, hoy en día posee una deuda de más de $100 millones de dólares con el estado por sus acciones fraudulentas.

Así concluimos la historia de Jordan Ross Belfort, el famoso “Lobo de Wall Street”, un hombre lleno de talentos y habilidades para los negocios, pero que desafortunadamente los usó para mal. Su caso bien podría haber sido el de uno de los más exitosos empresarios del mundo financiero, pero su ambición por el dinero fácil lo llevó a convertirse en uno de los más grandes estafadores de todos los tiempos. Hoy la vida le presenta una segunda oportunidad, pero de él depende si esta vez logra su sueño de hacerse millonario mediante su propio esfuerzo y no a través del engaño y la ilegalidad. En sus propias palabras:

“Stratton Oakmont arrancó con intenciones honestas, queríamos hacer dinero negociando limpio, pero Wall Street te va deformando y se va perdiendo la sensibilidad. En un abrir y cerrar de ojos, la gente se convirtió en números. Tenía solo 25 años y perdí el rumbo. En el mundo real las oportunidades están reservadas para los candidatos más hambrientos. ¡Ten hambre, sé un lobo! No importa lo que te haya ocurrido en el pasado; ¡tú no eres tu pasado! Eres los recursos y las capacidades que hayas extraído de él… y esa es la base para cualquier cambio.”

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