En 1998, dos jóvenes estudiantes que habían creado un eficiente buscador de Internet golpearon las puertas de varias poderosas compañías tratando de encontrar alguna que les comprara su proyecto y se hiciera cargo de él, pero todas los rechazaron argumentando que no necesitaban otro buscador. Al no conseguir venderlo, se aventuraron a iniciar su propia empresa en un garaje para continuar con el desarrollo del proyecto. 20 años más tarde, esa empresa se había convertido en una de las más innovadoras, poderosas y revolucionarias del mundo, luego de superar a todas las compañías que los habían rechazado… ¿Cómo lo lograron?

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¿Cómo Google logró convertirse en una de las empresas más poderosas y revolucionarías del mundo?

Los protagonistas de esta historia son Lawrence Edward Page, más conocido como Larry Page; y Serguéi Mijáilovich Brin, más conocido como Serguéi Brin.

Por una parte, Larry Page nació el 26 de marzo de 1973 en Michigan, Estados Unidos. Sus padres, Gloria Page y Carl Page, ambos docentes universitarios, le inculcaron desde chico una gran pasión por el conocimiento y la computación. A los 12 años de edad, ya creaba sus propios inventos inspirándose en su ídolo Nikola Tesla.

Luego de terminar sus estudios básicos, se inscribió en la carrera de Ingeniería en sistemas computacionales en la Universidad de Míchigan, donde se graduó con honores en 1993.

Y, por otra parte, Serguéi Brin nació el 10 de agosto de 1973 en Moscú, la entonces capital de la Unión Soviética. Sus padres, Yevgenia Brin, investigadora, y Mikhail Brin, profesor de matemáticas, fueron un gran referente para él, incentivándolo a aprender programación, ciencias y matemáticas desde muy chico.

Cuando el pequeño tenía apenas 6 años de edad, su familia se vio obligada a abandonar la Unión Soviética debido a que, por ser judíos, sufrían constantes persecuciones y sus posibilidades de progreso eran muy limitadas. En busca de mejores oportunidades, decidieron emigrar a Estados Unidos.

En sus años de secundaria, Serguéi desarrolló un software que le permitió componer varios estilos de música, mostrando así su gran talento para la computación.

Luego de terminar sus estudios básicos, se inscribió en la carrera de Matemáticas y Ciencias de la Computación en la Universidad de Maryland, donde se graduó también con honores en 1993.

Los orígenes de Google

Los dos chicos se conocieron en la Universidad de Stanford en un posgrado en Ciencias de la computación. La primera vez que se vieron fue durante unas jornadas de orientación para nuevos estudiantes. Según ambos comentan, al comienzo no se llevaron muy bien; incluso, cada uno percibía al otro como una persona desagradable.

Pese a que la relación no inició con “buen pie”, poco a poco fueron entablando una amistad fundada en la pasión que compartían por la computación.

Cuando llegó el momento de presentar su tesis, Larry Page tenía varios proyectos en mente, incluyendo uno sobre telepresencia y otro sobre coches autónomos; sin embargo, finalmente se decidió por “investigar las propiedades matemáticas de la World Wide Web, la comprensión de su estructura de enlaces y cómo proceder al rastreo de estos últimos”.

En aquella época, Internet había pasado de ser una tecnología que era útil solo para unos pocos académicos, investigadores y científicos, a convertirse en una poderosa herramienta con gran potencial social y económico gracias al desarrollo de navegadores como Mosaic, Navigator e Internet Explorer, y a la creación de buscadores como Wandex, Aliweb, WebCrawler, Lycos, Yahoo!, Excite, Infoseek y Altavista. Estas herramientas permitieron que la información disponible en la web comenzara a ser accesible para las personas del común, abriendo así paso a una de las revoluciones más importantes en la historia de la humanidad.

Aunque los primeros buscadores cumplían su función básica, realmente no eran muy efectivos, pues se basaban simplemente en sistemas de búsquedas por categorías o a través de palabras clave, pero no existían criterios definidos para ofrecerle al usuario los resultados más relevantes; es decir, si un usuario ingresaba la palabra “Flores”, obtendría como resultado una lista de todos los sitios que incluyeran esa palabra, por lo que podía pasar horas tratando de encontrar el sitio con la información precisa de lo que requería. Conforme más aumentaba la cantidad de sitios y contenidos en la web, más engorroso era el proceso de encontrar información relevante.

En este contexto, Larry Page pensó que podía usar las matemáticas para lograr crear una mejor experiencia de búsquedas en Internet. Él veía la web como un constante concurso de popularidad por sí misma, donde los enlaces entre páginas web funcionaban como votos para determinar la relevancia de un sitio. Por ejemplo, si la página A incluía un enlace hacia la página B, ese enlace otorgaría cierta relevancia a la página B. Según esta premisa, los sitios más útiles y relevantes eran aquellos con mayor cantidad de backlinks o enlaces entrantes.

Entusiasmado por las enormes posibilidades que ofrecía este sencillo concepto, comenzó inmediatamente a trabajarlo en su tesis. Eventualmente Serguéi Brin se uniría al proyecto para aportar sus conocimientos y habilidades en matemáticas.

Luego de meses de investigación, decidieron ir un paso más allá y se propusieron a desarrollar un algoritmo de búsqueda web que funcionara bajo la lógica de otorgar más relevancia a los sitios más linkeados. Dicho algoritmo se conocería más adelante con el nombre de “PageRank” y sería patentado.

Para 1996, ya habían logrado construir la primera versión de su buscador, al que llamaron “BackRub” haciendo referencia a los “Backlinks”, que eran el elemento clave de su algoritmo.

Desde las primeras pruebas este buscador demostró ser superior a cualquier otro de los buscadores que ya estaban disponibles en el mercado.

Durante los siguientes meses siguieron trabajando en la mejora del buscador, enfocándose en optimizar la forma en que el algoritmo rastreaba e interpretaba los backlinks en la web.

Las primeras versiones del buscador corrían desde unos servidores en la Universidad de Stanford, los cuales fueron construidos por ellos mismos con algunos computadores que estaban en desuso. También, como necesitaban mucho espacio y los discos duros de mayor capacidad eran de apenas 4GB, se las ingeniaron para armar con fichas de lego una unidad con soporte para 10 discos. Esto les permitió ahorrar costos en los inicios del proyecto. Dicha unidad de lego aún se conserva en la universidad a día de hoy como un homenaje.

Servidor de lego Google

En 1997, los chicos pensaron que debían encontrar un mejor nombre para su buscador, uno que representara la misión que los estaba guiando, así que se reunieron en la oficina que tenían asignada en la universidad y realizaron una lluvia de ideas.

En aquella reunión se mencionaron varios nombres, pero sería uno propuesto Sean Anderson, un compañero de estudios con quien compartían oficina, el que conseguiría llamar la atención de Larry Page y Serguéi Brin

Anderson dijo “Googolplex”, nombre utilizado para referirse al número 10 elevado a 10 elevado a 100 (10^(10^100)). Al escuchar la palabra, Larry Page respondió “Googol”, nombre utilizado para referirse al número 10 elevado a 100 (10^100).

Como dato curioso, el número Googol es tan grande que supera la cantidad de átomos que existen en el universo, entonces esa palabra representaba muy bien su ambición de construir una tecnología capaz de organizar y hacer accesible toda la información de la web.

Anderson se encargó de verificar si el dominio estaba disponible, pero accidentalmente escribió Googol con “le” (Google) al final en lugar de “ol” (Googol). A Page le gustó aún más de esa forma, por lo que procedieron a registrarlo así. El 15 de septiembre de 1997, Larry Page y Serguéi Brin se convirtieron en dueños del nombre “Google.com”. En ese momento ellos no llegaron tan siquiera a imaginar la magnitud del colosal imperio que estaban a punto de crear.

El primer demo de Google fue publicado bajo el dominio google.stanford.edu. Era una versión sencilla con un logo en el que predominaba el color rojo. La plataforma permitía realizar búsquedas dentro de Stanford o en la web en general.

Primer Google

Meses más tarde salió a la luz la primera versión de Google.com, la cual ya incluía el logo con los colores definitivos e incorporaba el icónico botón “Me siento con suerte”, que lleva al usuario directamente a la página posicionada en el primer lugar para la búsqueda que ha realizado. Según algunos rumoran, los colores del logo estuvieron inspirados en las fichas de lego con las que construyeron aquel emblemático servidor en sus inicios.

Historia de Google

De proyecto universitario a compañía millonaria

A medida que Google mejoraba su algoritmo de búsqueda, más y más usuarios utilizaban y recomendaban el servicio, lo que llevó a que los servidores de Stanford colapsaran. Frente a esta situación, los directivos de la universidad no tuvieron más opción que pedirle a los chicos que migraran su proyecto a otros servidores.

La solución parecía sencilla, pero no era así. Debido al alto volumen de usuarios que manejaban en ese momento, costear unos servidores que pudieran soportar el proyecto resultaría demasiado caro, así que las únicas opciones que tenían era encontrar inversionistas dispuestos a financiarlos o conseguir una gran empresa que creyera en el potencial de su tecnología para que se las comprara. Ellos no tenían contemplado crear una empresa ni dedicarse de lleno a Google, solo querían continuar con sus estudios y que su buscador quedara en buenas manos para que llegara a ser útil para el mundo.

Confiando plenamente en la superioridad de su algoritmo, comenzaron a tocar puertas; sin embargo, la mayoría de los inversionistas que visitaban respondían que ya había suficientes motores de búsqueda y que no estaban interesados en invertir en otro más.

Uno de los pocos inversionistas que mostró interés, Vinod Khosla, quien ya tenía participación en la compañía de búsqueda Excite, reconoció que efectivamente Google tenía algo especial, así que coordinó una reunión con sus socios para que se conocieran con Larry Page y Serguéi Brin. Su idea era que Excite comprara o consiguiera la licencia de la tecnología de búsqueda de Google para que la integrara en su plataforma, así obtendría una ventaja para competir frente a Yahoo!, que ya se posicionaba como el líder del sector.

La reunión se concretó, pero los directivos de Excite fueron bastante rígidos y escépticos. Para ellos, su tecnología era tan buena como la de Google y no veían la necesidad de comprar otro buscador, así que se retiraron.

Pese a la negativa, los chicos de Google siguieron intentándolo y fueron a cada una de las compañías de búsqueda existentes para ofrecerles su tecnología por $1 millón de dólares, pero todas los rechazaron.

En ese entonces, los sitios de búsqueda se habían convertido en grandes portales que ofrecían múltiples servicios, como correo electrónico, salas de chat y servicios informativos, por lo que la búsqueda como tal había pasado a segundo plano. El negocio principal no era ofrecer una experiencia de búsqueda relevante, sino entretener al usuario para que permaneciera el mayor tiempo posible dentro del portal. Esto explica el porqué las compañías no mostraron el más mínimo interés en Google.

El tiempo transcurría y las opciones para Larry Page y Serguéi Brin se iban agotando. Todo apuntaba a que el proyecto estaba condenado al fracaso. Una de las ultimas alternativas que consideraron fue buscar apoyo con uno de sus profesores, David Cheriton, quien había ganado algo de dinero creando una compañía que eventualmente fue adquirida por Cisco.

Afortunadamente, David se mostró interesado y los conectó con Andy Bechtolsheim, cofundador de Sun Microsystems y reconocido inversionista de Silicon Valley con quien mantenía contacto por su actividad empresarial.

Los chicos se reunieron con el inversionista en casa de su profesor. Allí le mostraron su motor de búsqueda y le explicaron el fundamento de su tecnología.

Bechtolsheim quedó fascinado con el proyecto. Consideró que era una de las mejores ideas que había visto, así que tomó su chequera y de inmediato les hizo un cheque por $100 mil dólares; sin embargo, el cheque lo hizo a nombre de Google. Como Larry Page y Serguéi Brin no tenían una empresa constituida, le explicaron a Bechtolsheim la situación, a lo que él respondió que entonces la crearan para recibir el dinero.

Sin más opción, el 4 de septiembre de 1998 constituyeron oficialmente la compañía Google Inc. y pudieron cobrar el cheque. Con ese dinero contrataron a su primer empleado, Craig Silverstein, y construyeron una oficina en un garaje en las afueras de Menlo Park, California. Dicho garaje era propiedad de Susan Wojcicki, quien luego se uniría al equipo de Google como la empleada número 16 y aportaría al desarrollo de diversos productos.

Fundadores de Google

Gracias al respaldo de Bechtolsheim, pronto se sumaron otros inversionistas que aportaron en total $1 millón de dólares, capital suficiente para garantizarse algunos meses más de supervivencia.

En 1999, Google recibió una importante inversión de $25 millones de dólares por parte de Sequoia Capital y Kleiner Perkins, dos prestigiosas compañías de capital de riesgo que ya habían invertido en empresas como Atari, Cisco, Apple, Amazon, Compaq y Yahoo!, entre otras.

Todo el dinero recaudado lo fueron invirtiendo en el desarrollo del buscador, en contratar talento y en la mejora de la infraestructura para poder soportar el creciente tráfico que recibían. También, se mudaron a unas oficinas más grandes en Mountain View, California. En poco tiempo, Google pasó de ser un proyecto de dos jóvenes universitarios, a convertirse en una empresa millonaria con cientos de trabajadores. Muchos de los primeros empleados no recibían un salario acorde con sus labores, esto debido a que la empresa no tenía ingresos operacionales. Para compensar, los directivos les ofrecían acciones y opciones financieras.

Empleados de Google

En busca de un modelo de negocios rentable

A medida que aumentaba el tráfico del sitio, más se incrementaban los costos de mantenimiento del proyecto y más rápido se agotaban los recursos disponibles.

Google era un muy buen buscador, pero no era rentable, y eso preocupaba a los inversionistas. Si no encontraban una forma de empezar a ganar dinero, nuevamente se quedarían sin recursos para continuar.

La solución obvia y fácil al problema era vender espacios publicitarios, tal como lo habían hecho Yahoo! y otros buscadores de la época, pero ellos no querían convertirse en un portal más en el que la experiencia de búsqueda pasara a segundo plano.

Luego de mucho meditarlo y de analizar diversas alternativas, encontraron una posible solución en otra empresa…

Bill Gross, fundador de Idealab, una incubadora de ideas innovadoras, estaba enterado de las dificultades que enfrentaban los buscadores para poder construir un modelo de negocios rentable que no sacrificara la experiencia del usuario, así que decidió utilizar su ingenio para afrontar el problema.

Gross entendió rápidamente que la esencia del problema radicaba en que los anuncios en Internet no eran relevantes. Los portales estaban llenos de publicidad que solo interfería en la experiencia del usuario, pero no le aportaba valor. Además, consideró que los buscadores estaban desaprovechando el enorme potencial que ofrecían las palabras clave, pues a través de ellas los usuarios prácticamente expresaban qué querían, cuál era su intención y qué necesitaban, algo de gran valor en el mundo de la publicidad.

Con base en esas premisas, y tomando como inspiración el funcionamiento de las páginas amarillas, diseñó un sistema publicitario que conectaba las palabras clave con publicidad relevante. Por ejemplo, si un usuario buscaba la palabra “Flores”, podría estar interesado en comprar flores; entonces, para las compañías que venden flores sería razonable pagar por aparecer en esa búsqueda específica.

Gross imaginó que en el futuro las palabras clave en buscadores serían un mercado en el que las empresas competirían por obtener lugares destacados. Aunque sus compañeros de oficina le dijeron que era una idea absurda, él decidió materializarla. Así nació GoTo, que eventualmente se convertiría en Overture, un buscador en el que las empresas podían pagar para aparecer en los resultados de determinadas palabras clave. Era como una especie de páginas amarillas, pero con los beneficios de la digitalización.

GoTo, buscador

GoTo fue pionero en el modelo de publicidad de Pago Por Clic (PPC). El sistema funcionaba como una subasta en la que las empresas anunciantes pujaban por aparecer en los primeros lugares de las palabras clave de su interés. Cuando el usuario realizaba una búsqueda, obtenía como resultado una lista de enlaces patrocinados. La empresa anunciante solo pagaba si el usuario daba clic en el enlace hacia su sitio web.

El sistema resultó ser un completo éxito y comenzó a crecer rápidamente. Cuando los fundadores de Google lo conocieron, pensaron que podían implementarlo en su buscador para empezar a generar ingresos, así que se pusieron en contacto con Bill Gross para negociar.

Pese a que se reunieron en varias ocasiones y ambas partes tenían total disposición de colaborar, realmente no fue posible llegar a un acuerdo.

Google, ante la necesidad de ser rentable cuanto antes, decidió entonces simplemente copiar a Overture y lanzó en el año 2000 un sistema publicitario basado en palabras clave al que llamó Google AdWords.

Bill Gross no se quedó cruzado de brazos e inició una demanda contra Google, pero finalmente consiguió llegar a un acuerdo fuera de los tribunales y retiró la demanda. No se conocen los detalles de dicho acuerdo, pero se presume que hubo de por medio muchos millones en acciones de Google para Bill Gross.

Entre las mejoras implementadas por Google al sistema publicitario de Overture, destaca principalmente el hecho de separar los resultados orgánicos de los anuncios pagados, lo que les permitía seguir ofreciendo una experiencia de búsqueda grata y efectiva a los usuarios. Además, añadieron parámetros para que no solo se tuviera en cuenta el presupuesto del anunciante, sino también la calidad del anuncio; esto obligaba a las empresas a esforzarse por optimizar sus anuncios si querían lograr mejores resultados que sus competidores.

Para ese momento, la compañía de Larry Page y Serguéi Brin ya era líder indiscutible en la industria de las búsquedas online, con más de 1.300 millones de urls indexadas y más de 150 millones de búsquedas diarias. Incluso, Yahoo!, que era su principal rival, cedió ante la superioridad de Google y terminó contratando su tecnología para proporcionar las búsquedas en su plataforma… Y pensar que, hace apenas algunos años, Yahoo! podía haber comprado completamente a Google por solo $1 millón de dólares, pero no vieron claramente la oportunidad a tiempo.

En el 2001, el ingeniero Eric Schmidt se convirtió en CEO de Google, esto por presión de los inversionistas, quienes consideraban conveniente poner a cargo a un directivo con experiencia. Con Eric Schmidt a la cabeza, Larry Page asumió el cargo de Presidente de Producto y Serguéi Brin el de Presidente de Tecnología.

En el 2002, Yahoo! intentó comprar a Google. Terry Semel, el entonces CEO de la empresa, ofreció $3 mil millones de dólares, pero Larry Page y Serguéi Brin respondieron que la empresa valía al menos $5 mil millones de dólares. Aunque Yahoo! podía haber pagado esa cantidad, Semel se rehusó argumentando que era una cifra demasiado elevada para una compañía que facturaba apenas alrededor de $240 millones de dólares anuales. Una vez más, Yahoo! se fijó solo en lo que Google era y no en lo que podía llegar a ser, por lo que dejó pasar la oportunidad. En lugar de comprar a Google, compraron, por aproximadamente $235 millones de dólares, otra compañía de búsqueda llamada Inktomi.

Crecimiento y consolidación de Google en la industria digital

Durante los siguientes años, Google, además de seguir trabajando en el desarrollo de la tecnología de su buscador, lanzó nuevas funcionalidades y servicios, como Google Images, un buscador de imágenes; Google Directory, un directorio de sitios organizados por categorías; Google News, un portal de noticias; Google Shopping, un comparador de precios; Google Translate, una herramienta de traducción entre diferentes idiomas; Google Groups, un sistema para la creación de grupos de discusión; y Gmail, un servicio de correo electrónico. También, adquirió las empresas Pyra Labs, propietaria de Blogger, un servicio muy popular para la creación de blogs; Picasa, compañía enfocada en el manejo de fotografía digital; y Applied Semantics, propietaria de Adsense, un sistema para la monetización de contenidos digitales que llegaría a representar a futuro aproximadamente el 22% de los ingresos publicitarios de Google y permitiría a pequeños creadores ganar dinero con sus contenidos.

Una de las personas que estuvo detrás de estas innovaciones, fue Paul Buchheit, empleado número 23 de la empresa. Él fue el encargado de desarrollar Gmail y ayudó a mejorar la tecnología de Adsense. Además, se le atribuye la creación del icónico eslogan “Don’t be evil”, que por años representó la filosofía de la organización.

Gran parte del éxito de la empresa al momento de innovar ha sido consecuencia de sus disruptivas políticas laborales. Por ejemplo, la organización permitía a sus trabajadores dedicar el 20% de su tiempo laboral a proyectos propios, lo que se convirtió en una gran fuente de creatividad. También, los trabajadores cuentan con horarios flexibles, pueden llevar sus mascotas a la oficina y tienen acceso a salas de juegos, zonas de descanso, restaurante, guardería para sus hijos, etc. Todas estas políticas le han permitido a Google ser reconocida en varias ocasiones como una de las mejores empresas para trabajar en el mundo.

Con el rápido crecimiento de la compañía, se vieron en la necesidad de mudarse a unas oficinas mucho más grandes. Esta vez arrendaron un complejo de edificios, también ubicado en Mountain View, California, al que bautizaron como “Googleplex”. Años más tarde comprarían el complejo por $319 millones de dólares y se establecerían definitivamente allí, pues a día de hoy continúa siendo su sede principal.

Oficinas de Google

Google no solo había logrado ser rentable, sino que se había convertido en una máquina de hacer dinero, llegando a facturar más de $960 millones de dólares en el año 2003 y creciendo a un ritmo más rápido que empresas como eBay y Yahoo!. Con estas cifras, pensaron que era el momento ideal para salir a bolsa, así que comenzaron a preparar su Oferta Pública Inicial (IPO).

Aunque los resultados de Google eran prometedores, salir a bolsa en el 2004 era un reto enorme teniendo en cuenta que aún los mercados se estaban recuperando del estallido de la “Burbuja Puntocom”, que había tenido lugar a inicios de los años 2000. Miles de empresas de Internet quebraron, haciendo que cayera la confianza de los inversionistas frente a la industria digital.

La compañía presentó su solicitud para cotizar en bolsa con la propuesta de vender acciones por un valor total estimado de $2.700 millones de dólares a través de un método de subastas, algo que jamás se había hecho en una salida al mercado de tales proporciones.

“Cuando se va a hacer una colocación en bolsa, se hace un road show, que consiste en colocar cierta cantidad de acciones entre inversionistas privados a precio preferencial, pero Google eligió hacerlo público y dejar que la gente participara.” -Explicó Cipactli Jiménez, analista bursátil independiente.

Esta propuesta generó toda clase de controversias y despertó la ira de los banqueros de Wall Street, quienes argumentaron que el método de subasta crearía más volatilidad en los precios de las acciones y dejaría por fuera a los grandes inversionistas institucionales, haciendo que la oferta pública inicial fuese un total fracaso.

Diversos medios se llenaron de publicaciones criticando a Google y vaticinando lo que sería uno de los mayores fracasos en el mercado de valores. Muchas de estas publicaciones estuvieron influenciadas por fuerzas poderosas de Wall Street que se beneficiaban de la forma convencional de hacer negocios, entonces no les convenía que una empresa de esta magnitud desafiara el sistema.

Luego de varios meses de papeleo y de lidiar con la crítica, finalmente Google hizo su debut en la bolsa de valores de NASDAQ el 19 de agosto del 2004 a un precio de $85 dólares por acción. Al final de su primer día de cotización las acciones alcanzaron un valor de $100.43 dólares cada una, llevando la valoración total de la compañía a $23 mil millones de dólares.

Tras la salida a bolsa, los primeros empleados de Google, que creyeron en la empresa y aceptaron acciones y opciones financieras como parte del pago por sus servicios, se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana. Uno de los casos más interesantes es el de Charlie Ayers, cocinero que ingresó a la empresa en 1999. Cuando le ofrecieron la posibilidad de recibir acciones en lugar de un salario completo, él fue algo escéptico; incluso, consultó con su padre, quien le sugirió que no aceptara porque “seguramente se trataba de una estafa”. Al final aceptó y el tiempo lo recompensaría enormemente. Hoy se calcula que sus acciones están valoradas en más de $70 millones de dólares.

Los siguientes años fueron de crecimiento sostenido para la empresa. Se lanzaron nuevos servicios como Google Maps, Google Earth, Google Talk, Google Académico, Google Books, Google Apps y Google Analytics. También, intentaron incursionar en la naciente industria de las redes sociales con una plataforma llamada Orkut, pero esta no tuvo el éxito esperado y eventualmente sería cerrada.

Un dato interesante es que gran parte de los servicios de Google son de acceso gratuito. Esto se debe a que su negocio principal es atraer grandes cantidades de usuarios y obtener toda la información posible de ellos para usarla como base para mejorar sus servicios y optimizar el rendimiento de las campañas de sus anunciantes. De allí la frase: “Si algo es gratis, el producto eres tú”.

En el 2006, se concretó uno de los mayores negocios en la historia de Internet: Google compró YouTube por $1.650 millones de dólares. Esta compra representaba el inmenso poder que había alcanzado Google, pues YouTube no era rentable y enfrentaba toda clase de problemas legales por su contenido, entonces no era una decisión muy justificada desde el punto de vista financiero; sin embargo, Google veía un inmenso potencial en la plataforma y estaba dispuesta a asumir los riesgos que fuesen necesarios.

Ese mismo año se hizo el lanzamiento de Google Docs, un conjunto de herramientas online para crear, editar y compartir documentos como hojas de cálculo, textos, presentaciones y formularios. Esta plataforma se ha convertido en uno de los principales competidores de Microsoft Office y otros softwares de oficina.

En el 2007, Google concretó otro de sus negocios más importantes: la compra de DoubleClick por $3.100 millones de dólares. Esta plataforma se posicionaba como líder en la industria publicitaria, por lo que empresas como AOL, Yahoo! y Microsoft estaban interesadas en ella, pero finalmente fue Google quien logró adquirirla. A día de hoy, DoubleClick continúa siendo un elemento clave dentro de la estrategia de negocio de la compañía, permitiéndole desarrollar servicios publicitarios innovadores y proveer su tecnología a millones de clientes en todo el mundo.

En septiembre del 2008, se lanzó el navegador Google Chrome, que creció rápidamente y se convirtió en el más usado en todo el mundo, superando a Internet Explorer, Safari y Mozilla Firefox.

Semanas más tarde, Google presentó un sistema operativo móvil llamado Android, el cual creció rápidamente y se convirtió en el más usado en todo el mundo, superando a iOS, Windows Phone, BlackBerry OS y Symbian OS.

En el 2010, incursionaron en la industria de los dispositivos móviles con el Nexus One, un smartphone fabricado en alianza con HTC. Más adelante se desarrollarían otras versiones de celulares y tablets de la línea Nexus en alianza con fabricantes como Samsung, LG, Asus y Motorola.

Ese año también crearon Google Person Finder, una herramienta para ayudar a ubicar personas en caso de catástrofes naturales, y lanzaron Google Buzz, una nueva red social que se integró con Gmail como un intento de aprovechar la base de usuarios que utilizaban regularmente el servicio de correo. Lastimosamente, dicha red social fue un fracaso total y cerraría un año más tarde.

El 20 de enero de 2011, se anunció que Larry Page asumiría el cargo de CEO. Aunque hubo algunas dudas sobre su nombramiento y las acciones de Google tuvieron un descenso en su precio al cierre de ese día, fue solo cuestión de tiempo para que demostrara que estaba realmente preparado para el cargo. Eric Schmidt, anterior CEO, continuó dentro de la empresa como directivo, enfocándose en negocios, acuerdos y clientes.

Con Larry Page a la cabeza, la compañía intentó nuevamente entrar a la industria de las redes sociales lanzando Google+ para competir con plataformas como Facebook, Twitter y LinkedIn, que habían logrado crecer exponencialmente en los últimos años. Aunque la red social de Google incluía funcionalidades interesantes y atrajo millones de usuarios en pocos meses, su nivel de uso estuvo por debajo de las expectativas y más adelante sería cerrada.

En agosto del 2011, Google compró Motorola por $12.500 millones de dólares para aumentar sus esfuerzos en la industria móvil, pero las cosas no salieron como esperaban y un par de años después vendieron la compañía por $2.910 millones de dólares, casi una cuarta parte de lo que habían pagado, aunque previamente ya habían vendido la división de Motorola Home por $2.350 millones de dólares. En todo caso, este es recordado como otro de los grandes fracasos en su historia.

En el 2012, se lanzó Google Drive, un servicio de alojamiento de archivos en la nube que entraba a competir con Dropbox, iCloud y Windows Live SkyDrive; y se presentaron las Google Glass, unas gafas de realidad aumentada que causaron furor entre los fanáticos de la tecnología y que luego serían relanzadas como Google Glass Enterprise Edition.

En el 2013, la compañía lanzó un servicio de mensajería multiplataforma llamado Google Hangouts y presentó una nueva línea de dispositivos electrónicos a la que denominaron Google Pixel. De dicha línea se han desarrollado laptops, tablets, smartphones y accesorios. Ese año también anunciaron otra de sus transacciones más importantes: la compra de Waze por $1.100 millones de dólares. El objetivo de esta adquisición fue, por una parte, utilizar la tecnología de Waze para enriquecer Google Maps; y, por otra parte, aportar recursos de Google para que Waze siguiera creciendo.
En el 2014, se lanza Google My Business, una herramienta creada para ayudar a las empresas a gestionar su presencia en Internet. Permite crear perfiles de negocios con dirección, fotos, datos de contacto y opiniones de clientes.

Google Historia

Google expande sus dominios en la industria digital y nace Alphabet

Para el año 2015, Google ya se consolidaba como una de las compañías más poderosas del mundo, con inversiones en diversas industrias, generando ingresos por más de $65 mil millones de dólares anuales y con un valor en el mercado de más de $400 mil millones de dólares. En este punto, Larry Page y Serguéi Brin consideraron que era conveniente reestructurar su organización para agrupar la amplia variedad de proyectos que estaban desarrollando, pues hace mucho habían dejado de ser solamente un buscador. Con esto en mente, crearon Alphabet Inc., empresa matriz que desde entonces agrupa a Google, su filial más grande; Calico, empresa de biotecnología que busca prolongar la vida; Nest Labs, compañía que crea productos inteligentes para el hogar; Google Fiber, organización que provee servicios de Internet con un rendimiento superior; X Development, empresa de investigación y desarrollo para crear productos que hagan del mundo un lugar mejor; Google Ventures, firma de capital de riesgo que apoya proyectos tecnológicos de alto potencial en etapa temprana; y CapitalG, compañía de inversión que se centra en empresas de tecnología grandes en etapa de crecimiento.

«Con el tiempo, las compañías tienden a sentirse cómodas haciendo lo mismo. Pero en la industria de la tecnología, donde las ideas revolucionarias impulsan las siguientes áreas de gran crecimiento, debes sentirte un poco incómodo para seguir siendo relevante.» –Fueron las palabras de Larry Page y Serguéi Brin en una carta en el momento de presentar Alphabet.

Bajo esta nueva estructura, Alphabet se encargaría de guiar la visión general del conglomerado empresarial, pero cada filial contaría con su propio CEO para que pudiera tomar decisiones de forma descentralizada. Larry Page dejó su cargo dentro de Google y pasó a ser CEO de Alphabet, mientras que Serguéi Brin asumió el cargo de presidente de Alphabet. En reemplazo de Larry Page, se designó a Sundar Pichai como nuevo CEO de Google. Él se unió a la empresa en el 2004 y contribuyó significativamente con el desarrollo de proyectos como Gmail, Google Maps, Google Chrome, Google Drive y Android.

En los siguientes años, Alphabet siguió ampliando sus alcances creando nuevas filiales, como Sidewalk Labs, organización que tiene como objetivo mejorar la infraestructura urbana a través de soluciones tecnológicas; Chronicle Security, empresa de ciberseguridad; DeepMind, compañía de inteligencia artificial; DoubleClick, plataforma dedicada al desarrollo de servicios publicitarios; Jigsaw, una incubadora de tecnología; Loon LLC, proyecto de telecomunicaciones que proporciona acceso a Internet para zonas rurales y remotas utilizando globos de helio; Makani Technologies, dedicada al desarrollo de sistemas de extracción de energía eólica aerotransportada; Verily, organización que estudia las ciencias de la vida; Waymo, empresa fabricante de vehículos autónomos; y Wing, compañía dedicada al desarrollo de drones. Cabe aclarar que la gran mayoría de estas filiales nacieron como proyectos o divisiones dentro de la organización, pero a medida que fueron creciendo decidieron convertirlas en empresas independientes por su gran potencial.

En el 2017, se lanzó Google Meet, una plataforma de videotelefonía que llegaba a competir con Zoom, Skype, Microsoft Teams y otros servicios similares.

En el 2019, luego de más de 20 años de esfuerzos titánicos liderando una de las compañías más innovadoras y revolucionarias de nuestra época, Larry Page y Serguéi Brin tomaron la decisión de renunciar a sus cargos definitivamente y dar un paso al costado, marcando así el fin de una era. Tras la renuncia, Sundar Pichai asumió el cargo de CEO de Alphabet.

«Si bien ha sido un gran privilegio estar profundamente involucrados en la gestión diaria de la empresa durante tanto tiempo, creemos que es hora de asumir el papel de padres orgullosos: ofrecer consejos y amor, ¡pero no regañar a diario!» -Escribieron los exitosos empresarios en su blog al momento de renunciar.

Actualmente, Alphabet es considerado como uno de los grupos empresariales más grandes y poderosos del mundo, con inversiones en sectores como cloud computing, inteligencia artificial, robótica, conectividad, educación, movilidad, geolocalización, comunicaciones, finanzas, comercio electrónico, productividad, realidad virtual, domótica, realidad aumentada, ciberseguridad, biotecnología y publicidad, entre muchos otros. La organización cuenta con más de 135 mil empleados, factura más de $180 mil millones de dólares anuales y tiene un valor en el mercado de más de $1.9 billones de dólares, posicionándose como una de las compañías más valiosas del mundo junto a Apple, Saudí Aramco, Microsoft, Amazon y Facebook.

Larry Page y Serguéi Brin, por su parte, tienen 48 años y son considerados como dos de los emprendedores más importantes del mundo moderno. Cada uno posee una fortuna personal de más de $100 mil millones de dólares y hacen parte de la lista de las personas más ricas del mundo según la revista Forbes, junto a Elon Musk, Jeff Bezos, Bernard Arnault, Bill Gates, Larry Ellison y Mark Zuckerberg. Aunque ya no trabajan activamente en Alphabet, continúan siendo parte de la junta directiva y entre los dos controlan más de la mitad del poder de voto. A lo largo de su vida, ambos han realizado importantes contribuciones para apoyar causas sociales relacionadas con salud pública, investigación científica y educación.

Larry Page y Serguéi Brin, fundadores de Google

Claves del éxito de Google y Alphabet

¿Cuáles son las claves del éxito de Google y Alphabet? La propia empresa las publicó a través de un artículo titulado “10 Verdades de las que estamos seguros”. A continuación, te las compartimos:

  1. Si uno se enfoca en el usuario, el resto sucede solo. Todos sus productos y servicios son diseñados pensando en brindar la mejor experiencia al usuario: “Siempre que desarrollamos herramientas y aplicaciones nuevas, buscamos que funcionen tan bien que nadie se pregunte si se podrían haber diseñado de otro modo”. –Afirman en la publicación.
  2. Es mejor centrarse en una cosa y hacerla muy bien. Pese a que han creado cientos de servicios de toda clase, su prioridad continúa siendo organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible. Eso no ha cambiado en ningún momento: “Nuestro afán por mejorar la experiencia de búsqueda nos permite aplicar los conceptos que ya aprendimos a productos nuevos, como Gmail y Google Maps. Nuestro deseo es trasladar el poder de la búsqueda a áreas sin explorar y facilitar a los usuarios el acceso a una gran cantidad de información, además de fomentar el uso de esa información en la vida cotidiana”.
  3. Rápido es mejor que lento. Paradójicamente, mientras la mayoría de los portales buscan retener la mayor cantidad de tiempo al usuario, Google se enfoca en que éste encuentre rápidamente lo que busca: “Sabemos que el tiempo de nuestros usuarios es oro, y que quieren obtener respuestas inmediatas a las búsquedas que realizan en la Web, e intentamos que así sea. Es probable que nadie más en el mundo afirme que su objetivo es que los usuarios se vayan de su sitio web lo más rápido posible. Siempre que lanzamos un producto nuevo, pensamos en la velocidad. Seguimos trabajando para que todo sea cada vez más rápido”.
  4. La democracia es una buena forma de gobierno para la Web. La empresa siempre ha procurado que sus servicios sean construidos bajo el concepto de comunidad para que sean sus propios usuarios quienes contribuyan a mejorar la experiencia de los otros usuarios: “La búsqueda de Google funciona porque se basa en los vínculos publicados por millones de usuarios en sitios web para determinar qué otros sitios ofrecen contenido valioso. Además, desarrollamos software de código abierto en el que la innovación se debe al esfuerzo colectivo de muchos programadores”.
  5. No es necesario sentarte a tu escritorio para obtener una respuesta. Gran parte del enfoque de la compañía en los últimos años ha estado en proveer soluciones móviles que le permitan al usuario tener acceso a información relevante en cualquier momento y lugar. Entienden que la tecnología está para empoderar a las personas ayudándoles a ser más eficientes en su día a día: “Somos pioneros en el desarrollo de nuevas tecnologías y ofrecemos soluciones para dispositivos móviles que permiten que usuarios de todo el mundo utilicen el teléfono para realizar todo tipo de tareas, desde consultar el correo electrónico y los eventos del calendario hasta ver videos, y que puedan acceder de distintas formas a la búsqueda de Google a través del teléfono”.
  6. Se puede ganar dinero sin hacer el mal. El icónico slogan “Don’t be evil” continúa siendo parte de la filosofía de la organización, solo que ahora se ha reemplazado por «Do the right thing». En todo caso, la base es la misma, evitar recurrir a prácticas cuestionables para lograr sus objetivos financieros: “Con el fin de garantizar un servicio completo a todos los usuarios (sean anunciantes o no), creamos un conjunto de principios para guiar nuestros programas y prácticas de publicidad. Los usuarios confían en nuestra objetividad, y ningún beneficio a corto plazo podría justificar que se perdiera esa confianza”.
  7. Siempre hay más información para descubrir. Conformismo es una palabra que no existe en el ADN de la compañía: “Después de haber indexado más páginas HTML de Internet que ningún otro servicio de búsqueda, nuestros ingenieros centraron su atención en la información a la que no se podía acceder de forma tan inmediata. Seguimos buscando formas de ofrecer toda la información del mundo a las personas que buscan respuestas”.
  8. La necesidad de información trasciende todas las fronteras. Siempre han pensado de forma global, por ello sus innovaciones fácilmente se expanden a todos los rincones del planeta: “Google se fundó en California, pero nuestra misión es facilitar el acceso a la información a todo el mundo y en todos los idiomas”.
  9. No hace falta vestir traje para ser formal. Desde el comienzo, la empresa desafió las reglas tradicionales del mundo corporativo. Su estructura jerárquica era muy distinta a la de otras grandes corporaciones de la época y sus políticas laborales ponían a temblar a los directivos más conservadores: “Nuestros fundadores crearon Google con la idea de que el trabajo debía ser un desafío, y que el desafío debía ser divertido. Aunque el entorno de trabajo sea informal, todas las ideas que surgen en la cola de la cafetería, en una reunión de equipo o en el gimnasio, se comentan, se analizan y se ponen en práctica a una velocidad vertiginosa”.
  10. Excelente no es suficiente. Un principio básico que los ha guiado siempre es crear soluciones que superen drásticamente los estándares del usuario. Por ejemplo, cuando se lanzó Gmail, ofrecía 1 GB de espacio, que era 10 veces más de lo que ofrecía Yahoo! Mail y mucho más de lo que ofrecían otros servicios similares. Este tipo de innovaciones radicales son las que le han permitido dominar diversos mercados en el desafiante mundo digital. También, suelen lanzar sus servicios en fase “Beta”, esto como una manera de dar a entender que siguen trabajando en ellos para mejorarlos: “Consideramos que ser muy bueno en algo es solo el punto de partida, pero no la meta. Fijamos objetivos que sabemos que aún no podemos alcanzar, porque estamos convencidos de que los esfuerzos para cumplirlos pueden llevarnos a obtener resultados mejores que los esperados. Nuestro descontento permanente con la forma en la que suceden las cosas se convierte en el motor que impulsa todo nuestro trabajo”.
Claves del éxito de Google

Polémicas y fracasos en la historia de Google

Pero no todo ha sido color de rosa en la trayectoria de esta mega-compañía. En diversas ocasiones se ha visto envuelta en polémicas relacionadas con reclamos de derechos de autor, vulneración de la privacidad de los usuarios y ejecución de prácticas monopolísticas. Algunas de dichas polémicas concluyeron incluso con sanciones y multas para la empresa, pero su amplio poder económico y gran influencia le han permitido mantenerse en pie sin problema. Tal vez el caso que más le preocupa es el de la demanda presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por “Google presuntamente abusar de su posición dominante para preservar un monopolio en las búsquedas y la publicidad en línea”. El gobierno busca desmantelar la empresa para acabar con su posición dominante, algo similar a lo que sucedió en 1911 con la Standard Oil Company de John D. Rockefeller. Otras compañías que han enfrentado cargos similares en la historia reciente son Microsoft y Facebook. En su defensa, Alphabet ha argumentado que «La gente usa Google porque así lo desea, no porque se vea obligada a hacerlo o porque no pueda encontrar alternativas».

En cuanto a fracasos, el “cementerio de proyectos” de la empresa incluye plataformas de video fallidas, redes sociales de poca acogida, costosos dispositivos electrónicos, servicios de mensajería instantánea irrelevantes y diversas aplicaciones que no encontraron su espacio en el mercado. En el sitio web killedbygoogle.com puedes ver todos sus proyectos descontinuados. Lo interesante es que, muchos de estos llamados “fracasos”, fueron la base de posteriores innovaciones de gran éxito.

Así concluimos la fascinante historia de Google, una empresa que nació como un proyecto universitario de dos brillantes jóvenes que confiaban en que eran capaces de mejorar la calidad de las búsquedas en Internet, pero que terminaron por construir una de las compañías más innovadoras, poderosas, admiradas y revolucionarias de todos los tiempos, la cual ha liderado varios de los más importantes desarrollos de la industria digital en los últimos años. En las propias palabras de Larry Page y Serguéi Brin:

“Aunque nos deshicimos de los servidores de Lego y sumamos algunos perros más a la empresa, nuestra pasión por crear tecnología para todo el mundo sigue intacta, desde la época del dormitorio universitario y el garaje, hasta hoy… Si estuviéramos motivados por el dinero, hubiéramos vendido la compañía y estaríamos en la playa.”

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