Rate this post

Con el desarrollo sostenible ya no podemos permitirnos escurrir el bulto, ya no es posible mirar hacia otro lado. Hemos comenzado un año más y nos vamos aproximando peligrosamente a 2030, la fecha objetivo que marca la carrera global de Naciones Unidas en la que todos estamos inmersos para tratar de frenar el calentamiento del planeta y sus efectos negativos derivados; efectos que, como siempre, afectan más a quienes menos tienen.

De ahí que el reto de la sostenibilidad no sea solo ambiental, sino también económico y social. Se trata de construir un mundo más igualitario y más justo, que garantice el desarrollo de todos los países y la pervivencia de los ecosistemas.

El desafío no es pequeño, y requiere de la participación, la voluntad, la concienciación, el esfuerzo, la motivación y el compromiso de todos. Necesitamos implicarnos y sentirnos, cada uno de nosotros, cada una de las empresas, las instituciones y los gobiernos de cada país, actores imprescindibles del cambio. Y necesitamos también las ideas, el ingenio y el talento de quienes pueden desarrollar tecnologías y sistemas innovadores que ayuden al planeta a revertir las tendencias que lastran su futuro.

La tecnología es fundamental para la sostenibilidad. Gracias a la inversión en I+D+i contamos con nuevos materiales biodegradables para reducir el uso de plásticos;  nuevas fuentes de energía renovables y vehículos no contaminantes para reducir las emisiones de CO2; sistemas de reciclaje que permiten transformar desechos en materiales reutilizables para evitar malgastar los recursos naturales; nuevos modelos de consumo que favorecen la reutilización, la economía circular y el comercio de proximidad; infraestructuras y sistemas innovadores para favorecer la conservación y el reparto de los recursos hídricos…

La lista sería interminable. La sostenibilidad es, hoy día, uno de los ámbitos más amplios y transversales a los que se están dedicando más recursos, donde hay más cabezas pensantes tratando de encontrar nuevas soluciones a los grandes desafíos globales a los que nos enfrentamos. Y las startups están desempeñando un importante papel en este sentido. Por concienciación y porque realmente existe un increíble potencial de negocio.

Soluciones innovadoras para ‘hacerlo fácil’

En el ámbito B2C, muchas plataformas digitales y tecnologías creadas por startups están facilitando a los ciudadanos poder contribuir más fácilmente a este objetivo común. Al final, si queremos que algo se extienda, la clave está en ‘hacerlo fácil’. Cuanto más sencillo se lo pongamos a las personas, más probabilidades habrá de que se ‘tomen la molestia’ de elegir aquel producto, de realizar aquella actividad o de adoptar aquellos nuevos hábitos que más beneficiosos vayan a resultar para el desarrollo sostenible.

Y lo mismo ocurre en el entorno B2B. Las empresas necesitan integrar soluciones innovadoras en sus modelos de negocio que les ayuden a cumplir sus compromisos legales y sus responsabilidades en materia ambiental, social y de buen gobierno (ASG). Y son muchas las grandes compañías que firman acuerdos con pequeñas startups que han sido capaces de desarrollar aquello que ellas necesitan para mejorar sus procesos y hacerlos más sostenibles.

Incluso, muchas crean sus propias incubadoras, aceleradoras y vehículos de inversión en startups para que sean ellas quienes dediquen su talento a buscar las soluciones a sus propios retos para tener cadenas de suministro, procesos productivos y sistemas de gestión más sostenibles y eficientes.

La contribución a la sostenibilidad, por escrito

Estas empresas, además, después deben dejar constancia de todo lo que hacen para impulsar los aspectos ASG, pues desde 2019 están obligadas por ley a presentar informes no financieros que recojan toda esta información las empresas con más de 500 empleados -desde 2021 esto se ha ampliado a las de más de 250-, con activos superiores a 20 millones de euros o con una cifra de negocio superior a 40 millones de euros.

En nuestro caso, como startup convencida de la importancia que la tecnología tiene también para este rendimiento de cuentas, hemos querido ofrecer a las empresas una herramienta con la que pueden gestionar de forma sencilla todos los aspectos relacionados con sus estrategias de sostenibilidad.

Como decíamos, se trata de ‘hacerlo fácil’, y hemos desarrollado un gestor automatizado de datos que recopila, centraliza y consolida en un mismo lugar, con total fiabilidad, toda la información procedente de sus diferentes departamentos. De este modo, cuentan con potentes métricas de impacto sin asumir grandes cargas administrativas, y pueden crear sin esfuerzo sus informes de actividad no financiera, además de contar con una información estratégica y de gran valor para la toma de decisiones dentro de la compañía.

La sostenibilidad ha pasado de ser una opción a convertirse en pieza fundamental de la estrategia corporativa, y las compañías que no asuman esta realidad van a perder poder competitivo. Por eso, creemos que 2022 será un año de crecimiento en el ámbito del desarrollo sostenible, y sin duda las startups seguiremos poniendo toda la carne en el asador para ofrecer las soluciones más innovadoras a los retos más complejos.

Tribuna firmada por Johanna Gallo, CEO y cofundadora de APlanet