homenaje Gay de Liébana CGE
(En la imagen de la izquierda y de izq. a dcha.) Daniel Lacalle, Valentín Pitch y José María Durán; (a la derecha) Oriol Amat.

El Consejo General de Economistas (CGE) ha brindado este jueves una sesión de homenaje al economista, profesor y divulgador José María Gay de Liébana, fallecido en julio de este año. Según el presidente del consejo, Valentín Pitch, la mejor manera de honrarle era reunir reunirse “para trabajar”. Como especialista en contabilidad, análisis financiero y de empresas, los tres encargados de recordarle han subrayado sus grandes conocimientos en estas áreas. Y, sobre todo, su capacidad para transmitirlas a la sociedad.

Para Gay de Liébana un profesional era alguien que “aportaba valor” a la sociedad. Y como economista, eso pasaba inevitablemente por recordar las leyes económicas, “a veces menos evidentes”, y que traspasar sus límites “tiene un coste”, proseguía Pitch. Implica “problemas e infelicidad”. Por ello han querido recordar sus grandes aportaciones en materia fiscal, contable y de análisis financiero como el “gran trabajador” que era.

Oriol Amat, decano del Colegio de Economistas de Cataluña, ha comenzado alabando su profundo dominio contable y de análisis empresarial, y de cómo cambiaron las cosas en cuarenta años. Primero con el Plan General Contable (1973), y la Ley de Auditoría (1988). Después con la obligación del depósito de cuentas en los registros mercantiles y, ya en los últimos años, con la incorporación de la información no financiera en estos análisis.

De igual forma, el también catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Pompeu Fabra quiso subrayar claramente las cinco grandes aportaciones del economista. Primero el vasto conocimiento de la normativa contable y fiscal, y su técnica para analizar empresas, que le permitió hacer estudios fusionando estas áreas. Y que le llevó a trabajar mucho la fiabilidad de las cuentas y detectar “posibles engaños contables”.

Gay de Liébana desarrolló notablemente el análisis del endeudamiento, “no sólo del ámbito futbolístico, sino también de las grandes empresas”, abundaba Amat. Y ha señalado su capacidad para identificar posibles engaños contables en las partidas fuera balance, abordando operaciones como el factoring, a las que dedicó “mucho tiempo y energía”.

Verbo “incontestable”

Las otras dos grandes aportaciones de Gay de Liébana nos han llegado a través de su sinceridad y de su “verbo increíble”, ha apostillado Amat. El catedrático ha destacado “su valentía” en la exposición de sus argumentos, y especialmente la habilidad para exponer sus ideas “de forma sugerente”. Un estilo comunicativo “muy particular” tanto para declamar como para escribir, como saben quienes han escrito libros con él.

En una ocasión, durante la reunión anual de los inspectores de Hacienda, el economista dio una muestra de esta capacidad para transmitir verdades en momentos de necesidad. Tras un inicio más templado en su discurso, “José María empezó a repartir verdades absolutamente incontestables, y quizás difíciles de decir”. Así lo ha rememorado Daniel Lacalle, economista, gestor de inversiones y profesor del IE Business School y del IEB.

Según contaba, al terminar sus declaraciones fue a hablar con él, y Gay de Liébana le dijo: “En España estamos acostumbrados a pensar que no se puede decir algo que es verdad y es importante por si pasa algo; y uno, no pasa nada, y dos, hay que hacerlo”. Especialmente en el tema de la financiación empresarial, donde la aportación del economista ha sido “absolutamente clave”, ha defendido Lacalle.

Una visión “más realista”

En esa aportación a la percepción financiera ha querido ahondar el profesor, que subrayaba el momento endeudamiento y bajos tipos de interés en que conoció al homenajeado (2008). Tener activos fuera de balance era entonces “algo muy típico” que además se había generado en un periodo de fuerte crecimiento del crédito, desgranaba. “Endeudarse reducía el coste de capital, se nos decía; que no es mentira, pero no es eterno y desde luego tiene retornos disminuyentes”, reflexionaba Lacalle.

La crítica “siempre constructiva” de Gay de Liébana “ayudó a muchísimas pymes (no sólo a clubes de fútbol)”, ha valorado el profesor. Ha resaltado las medidas que tomaron muchos para “que fluyese el crédito” como una de sus grandes aportaciones. El análisis de Gay de Liébana de la estructura financiera de las empresas, del endeudamiento corto y las fuentes de financiación alternativas, dio a muchos “una visión más realista sobre la financiación”. Y, además, les permitió “entender mejor su negocio”, ha especificado.

homenaje Gay de Liébana CGE

“La aportación de Gay de Liébana ha sido abrirle los ojos a una gran parte del empresariado y la sociedad española, ante la realidad de la financiación. Que no es una herramienta para cubrir problemas estructurales, sino para fortalecer las posiciones de mejora de productividad y márgenes de las empresas”, ha resumido Lacalle.

José María Durán, consejero delegado del Real Club Deportivo Español, ha cerrado la sesión ofreciendo una clase didáctica sobre lo diferencial de las finanzas del fútbol. Durán, que conoció a Gay de Liébana en 1986/7, demostró lo aprendido con el economista como su alumno de derecho fiscal. Para ello expuso un análisis y comparación de las cuentas de explotación y los balances de cuatro de los clubes más importantes y su diversa reacción ante las dificultades de la pandemia.