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Elon Musk se ha salido con la suya. Y es que el magnate fundador de empresas como Tesla o SpaceX ha cerrado por fin un acuerdo para comprar Twitter por 44.000 millones de dólares en efectivo.

Y lo ha hecho subiendo su inicial oferta, cifrada en 43.000 millones de dólares y las tácticas de la junta de Twitter para paralizar la compra-venta, con la conocida como píldora envenenada, una estrategia para paralizar posibles OPA.

Musk, que se autodenomina absolutista de la libertad de expresión, ha criticado la moderación de Twitter y quiere que el algoritmo de la red social de microblogging para priorizar los tuits sea público, al igual que es un gran opositor de que se le otorgue demasiado poder sobre el servicio a las corporaciones que anuncian.

El multimillonario, considerado como la persona más rica del mundo según la revista Forbes, con un valor neto estimado de 273.600 millones de dólares, indicó que Twitter tenía un “tremendo potencial” que él desbloquearía. También ha apostado por realizar una serie de cambios en la compañía, desde relajar sus restricciones de contenido, hasta erradicar cuentas falsas.

En concreto, Musk ha indicado en un comunicado que “la libertad de expresión es la base para que una democracia funcione, y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”.

Asimismo, ha señalado que quiere que Twitter sea “mejor que nunca, mejorando el producto con nuevas funciones, haciendo que los algoritmos sean de código abierto para aumentar la confianza, derrotando a los bots de spam y autenticando a todos los humanos”.

La operación de compra venta se produce en un momento en que Twitter se enfrenta a una creciente presión de políticos y reguladores sobre el contenido que aparece en su plataforma. 

Hay que recordar que el año pasado prohibió al ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quizás su usuario más poderoso, tener una cuenta en la red social argumentando el riesgo de “incitación a la violencia”.

Musk cuenta con más de 80 millones de seguidores en Twitter y su actividad en la plataforma siempre ha cosechado bastantes críticas.

De hecho, en 2018, los reguladores financieros de Estados Unidos lo acusaron de engañar a los inversores de Tesla con sus tuits, afirmaciones que se resolvieron en un acuerdo de 40 millones de dólares y que Musk continúa negando.

La adquisición de Twitter por parte de Musk, que se espera que se cierre a finales de año, tendrá consecuencias, ya que las acciones de la red social se eliminarán de la lista y pasarán a ser privadas. De acuerdo con Musk, este movimiento le dará libertad para hacer los cambios que quiera en el negocio.

Y Musk tiene muchas ideas para introducir en la red social, que tiene ya 16 años de historia, desde permitir publicaciones más largas hasta introducir la capacidad de editarlas después de que se hayan publicado.

El movimiento de Musk también ha provocado cambios en el valor de las acciones de Twitter, que vieron cómo se incrementó su valor un cinco por ciento.

Musk siempre ha dicho que no le importa el dinero en esta operación, y puede que sea cierto, ya que Twitter cuenta con un historial de pocas ganancias en sus años de historia, ya que el crecimiento de usuarios, especialmente en Estados Unidos, se ha desacelerado en los últimos años.

Todavía no se sabe quién liderará el avance de la empresa. Hay que recordar que Twitter está dirigido por Parag Agrawal, quien reemplazó al cofundador y ex CEO Jack Dorsey en noviembre pasado.

En declaraciones a Reuters, Agrawal ha señalado que “una vez que se cierre el trato, no sabemos en qué dirección irá la plataforma”.