Twitter está sufriendo uno de sus momentos más movidos. Y es que después de que Elon Musk se alzara como accionista mayoritario de la red social de microblogging, los acontecimientos se han precipitado. Poco después, el multimillonario y fundador de Tesla o SpaceX ofrecía 43.000 millones de dólares para comprar Twitter, pero la compañía se resiste y ha desplegado escudos defensivos.

En concreto, la junta directiva de Twitter ha aprobado por unanimidad un plan para que el plan de compra de Musk sea más difícil, un recurso legal que se conoce como “poison pill” (píldora venenosa), una estrategia que se utiliza habitualmente para actuar contra una OPA hostil.

Esta estrategia se basa en la venta de más participaciones a otros accionistas a cambio de un precio más competitivo.

Si este movimiento se activa, Musk deberá subir su apuesta, que se encuentra en 54,20 dólares por acción para poder hacerse con el control de Twitter, y que dijo que sería su última oferta. En el caso de que no se aceptar, Musk advirtió que tendría que reconsiderar su posición como accionista.

Musk ha estado comentando en los últimos tiempos sobre su intención de tener su propia red social para así promover la libertad de expresión, algo que le falta a Twitter, según su opinión.

Parece que Musk no es el único interesado en quedarse con Twitter, ya que según informa Reuters, Thoma Bravo, una firma de capital privado centrada en la tecnología, está explorando la posibilidad de presentar una oferta.

De hecho, la posibilidad de que una firma de capital privado esté interesada en Twitter puede impulsar la oferta de Musk al asociarse con él en lugar de desafiarlo. Pero las críticas de Musk sobre la dependencia de Twitter de la publicidad para la mayor parte de los ingresos ha hecho que algunas firmas teman asociarse con él.

Elon Musk es la persona más rica del mundo, con un patrimonio neto estimado por Forbes en 265.000 millones de dólares.