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El comercio electrónico se ha convertido en uno de los principales impulsores de la economía española. Según las últimas cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el sector generó 13.600 millones de euros en el segundo trimestre de 2021, un 13,7% más que el año anterior y la segunda mejor marca de la serie histórica. Sin embargo, los e-commerces cuentan con un recurrente problema, la falta de finalización en los procesos de compra.

De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Baymard, el 68% de los clientes online abandonan su carrito de la compra antes de completarlo. Y entre los principales motivos que llevan a dos tercios de los compradores a hacerlo están la “falta de confianza al proveer datos bancarios” (18%) y la “ausencia de métodos de pago alternativos” (9%). Por estas razones, son cada vez más las  marcas que apuestan por métodos de pago alternativos, como Bizum, Apple Pay o plataformas digitales como PayPal. Aunque uno de ellos resuena con más fuerza últimamente.

Se trata de las criptomonedas, las monedas digitales basadas en la tecnología ‘blockchain’, es decir, una cadena de bloques en la que todos sus participantes se encargan de validar una transferencia de valores y activos de manera descentralizada y autónoma de los bancos centrales. Una tecnología que aunque lleva ya más de una década entre nosotros, parece que vive su edad dorada en los últimos meses.

Tiendas de moda, agencias de viajes, y por supuesto, todo el sector tecnológico ha comenzado a implementar esta divisa digital entre sus opciones de pago, mientras que el nivel de capitalización de mercado de las dos monedas más empleadas, Bitcoin y Ethereum, supera con creces el billón de dólares.

“La tecnología blockchain que utilizan las criptomonedas es su principal atractivo dentro del sector del e-commerce. Se trata de una herramienta digital, propia de nuestro ecosistema, que permite validar las transacciones a través de un sistema completamente descentralizado y anónimo tanto para quienes validan las monedas como para sus propietarios. Desconocemos si será Bitcoin, Ethereum, o una nueva divisa, pero desde luego esta tecnología ha llegado para quedarse”, señala en una nota Noelia Lázaro, directora de Márketing de Packlink.

Ventajas de pagar con criptomonedas en un e-commerce

Lo cierto es que, en la actualidad, predomina el uso de las criptomonedas como un recurso de inversión, en la mayoría de los casos con fines especulativos. Sin embargo, en cuanto a su aplicación práctica, las criptomonedas, o más bien la tecnología blockchain, cuentan con una serie de ventajas innegables para el comercio electrónico:

  • Inmediatez. Las transacciones a través de criptomonedas son inmediatas, a diferencia de las transferencias bancarias que, en algunos casos, pueden llegar a tardar días. Además, sólo requieren un ordenador y una conexión estable a internet, algo al alcance de todo el mundo.
  • Confidencialidad y seguridad. Como ya hemos mencionado, se trata de transferencias completamente anónimas y garantizadas por toda la red de ‘blockchain’. Gracias a la cadena de bloques, es difícil reutilizar o falsificar criptomonedas y cancelar una transacción una vez completada. Además, la tecnología de encriptación utilizada por las criptomonedas también ofrece un mayor nivel de seguridad para los datos de los compradores, evitando la probabilidad de ciberataques.
  • Transferencias más baratas. Aunque no siempre, las transferencias con criptomonedas suelen ofrecer un coste menor que las transferencias bancarias o las pasarelas de pago tradicionales, generalmente alrededor de un 1%. Esta reducción en los  precios de las transferencias puede permitirte aumentar márgenes o reducir costes adicionales en el momento del pago.

Riesgos de implementar las criptomonedas
Aunque no es oro todo lo que reluce. Al igual que las criptomonedas dotan de anonimato y ciertas garantías a sus usuarios, lo cierto es que esta joven tecnología cuenta aún con algunas debilidades que merecen ser tenidas en cuenta:

  • Volatilidad. El eminente uso especulativo de las criptomonedas es su principal problemática en la actualidad. Por este motivo, Bitcoin, la primera y más importante de estas divisas, llegó a superar los 66.000 dólares el pasado mes de octubre de 2021, para situarse en menos de 40.000 dólares en marzo de 2022. Los expertos señalan que la tendencia es que su precio se vaya estabilizando en los próximos meses. De hecho, ya han aparecido alternativas conocidas como las “stable coins”, una variedad de criptomonedas con un rango de fluctuación mínimo y, por tanto, mucho más útiles para comercios y usuarios.
  • Regulación y fragmentación de divisas. Las criptomonedas, al igual que internet en sus comienzos, abogan por ser una herramienta democratizadora al margen de gobiernos e instituciones financieras. Aunque esto les dota de ciertas ventajas, también les impide estar cubiertas por mecanismos de protección como los Fondos de Garantía de Depósitos o el Fondo de Garantía de Inversores. Además, existen miles de tipos diferentes, por lo que es necesario que las preferencias de clientes y e-commerce estén alineadas.
  • Energía y sostenibilidad. Es de sobra conocido que el minado, la serie de complejos cálculos criptográficos que aseguran y registran las operaciones con criptomonedas, requieren un elevado consumo energético y tienen un alto impacto medioambiental. Según estimaciones para 2021 del Bitcoin Electricity Consumption Index de la Universidad de Cambridge, el Bitcoin consume aproximadamente 143 teravatios por hora (TWh) de electricidad al año, alrededor del 0,65% del consumo mundial de electricidad y más que países como Noruega, Chile o Suiza.

“Puede que su uso no vaya a ser generalizado en los próximos meses, pero ya observamos como los sectores más tecnológicos han iniciado una implementación paulatina para las criptomonedas. Lo más importante es que el sector del comercio electrónico sea capaz, una vez más, de anticiparse a las necesidades de sus usuarios y ello implica, por supuesto, no perder de vista a esta tecnología”, concluye Noelia Lázaro.