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Amazon ha decidido cerrar más de medio centenar de tiendas físicas, incluidas todas sus librerías y los establecimientos que había creado para poder vender sus productos más populares a los clientes de manera presencial.

Esta decisión, que afecta a un total de 68 establecimientos en Estados Unidos y Reino Unido, pone fin a algunos de sus experimentos minoristas de mayor duración y marca un punto de inflexión para la compañía.

La intención de Amazon, según han indicado desde Reuters, es centrarse aún más en sus mercados de comestibles y en un concepto de tienda por departamentos.

Amazon abrió su primera librería física en Seattle en 2015 y desde entonces ha probado una serie de ideas en el comercio minorista, desde tiendas sin cajeros, supermercados y un formato llamado “cuatro estrellas” en el que se vendían juguetes, artículos para el hogar y otros bienes con altas calificaciones de los clientes.

El objetivo de Amazon era llegar a más clientes y llevar su tienda online al mundo real. Pero las innovaciones del gigante del ecommerce no han sido suficientes para contrarrestar la marcha hacia las compras online que la propia Amazon había iniciado.

De hecho, los ingresos de sus tiendas físicas, que eran un tres por ciento de los 137.000 millones de dólares en ventas de Amazon en el último trimestre, no han logrado mantener el ritmo de crecimiento que otros negocios del minorista.

Los trabajadores de estas tiendas de Amazon que se van a cerrar recibirán una indemnización o incluso podrán recibir una ayuda para encontrar trabajo en cualquier tienda de la compañía cercana. Eso sí, todavía se desconoce el número de puestos de trabajo que se van a eliminar con esta decisión.