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miércoles, julio 24, 2024

El destino místico de Brasil que pocos conocen y se transformó en favorito para retiros

DAVID RAUDALES BLOGEl destino místico de Brasil que pocos conocen y se transformó en favorito para retiros

A comienzos del siglo XX, gracias a pequeñas plantaciones de café y de trigo realizadas en una propiedad llamada Fazenda Veadeiros -de ahí el nombre del actual parque-, esta inmensidad inexplorada emergió como una nueva maravilla por su enorme riqueza natural. Paradójicamente, ese potencial económico se convertiría en su mayor amenaza debido al avance de la agroindustria, que ocurrió durante las últimas décadas.

Con el afán de proteger esta naturaleza exuberante de la Chapada, se creó el Parque Nacional de Chapada dos Veadeiros, originalmente llamado Parque de Tocantis. Fue una iniciativa del ex presidente Juscelino Kubitschek, de ideología desarrollista y, dato curioso, único primer mandatario de origen gitano. La idea del parque coincidió con otra transformadora propuesta de Kubitschek: fundar Brasilia, una ciudad virtualmente “inventada” en medio de la selva en el interior del país (lejos de las costas), para convertirla en nueva capital federal de Brasil, algo que se concretaría en 1960. El estilo modernista de Brasilia, diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, contrasta con la impetuosa naturaleza que acecha en sus bordes: Brasilia está a unos 231 kilómetros de Chapada. Desde allí, por una carretera muy bien delimitada, la Go-118 que une la capital con Alto Paraíso de Goiás, se llega al parque.

Dos horas aproximadamente lleva dejar la geométrica Brasilia para adentrarse en su opuesto: un cosmos natural de formas incontrolables. A lo largo y ancho de una geografía irregular, surcada por senderos bordeados de árboles de troncos retorcidos y matorrales al ras del suelo, con gigantescas gemas rocosas que en determinados tramos se convierten en extensas llanuras flotantes, para luego caer como cuchillas encerrando profundos cauces de agua, se extiende esta meseta o “chapada” de más de 1.800 millones de años, la más alta del Cerrado, la sabana con mayor biodiversidad del mundo.

Este espacio, donde habita el cinco por ciento de los animales y plantas de todo el planeta, se ha convertido en los últimos años en el secreto mejor guardado de un turismo especializado para aventureros y místicos.

La búsqueda de armonía espiritual y un turismo sustentable conquistan nuevos adeptos. Desde hace algunos años, la Chapada concentra retiros espirituales de todo tipo, y también atrae a “rastreadores de ovnis”, gente que se da cita en noches estrelladas esperando algún signo proveniente del cielo, luego de zambullirse en alguna de las cientos de cachoeiras (piscinas naturales alimentadas por cascadas) de increíbles aguas turquesa.

Felipe Carloni, fundador de Into Trip, cuenta que desde los inicios su agencia se propuso hacer un turismo introspectivo, combinando el acercamiento sensorial a la naturaleza y al cuerpo sutil e interior: “Aquí, en Chapada, el misticismo brota literalmente del suelo, hecho de cuarzo blanco. En muchos senderos el piso cruje y brilla al caminar sobre alguno de estos cristales que en otra época despertaban la ambición de los buscadores de piedras preciosas. Ahora estas piedras tienen otro valor: se sabe que los cuarzos transparentes protegen de las malas energías además de brindar paz y seguridad emocional. El cuarzo se emplea para equilibrar chakras y promover un flujo armonioso de energía a lo largo de todo el cuerpo. Nosotros tenemos retiros meditativos para revitalizar el cuerpo sensorial, que combinamos con caminatas por la selva, tocando la madera de los árboles para conectar con su savia”.

El magnetismo de estas tierras ha sido durante milenios refugio de distintas especies. Y aún lo sigue siendo. Cuando empieza a caer el sol y pequeñas nubes deambulan como espectros sobre la densidad tropical, los animales que habitan el parque -cerca de cincuenta en riesgo de extinción- se desplazan sigilosos para preservarse de miradas y presencias intrusas. Para cuidarlos se recomienda a los visitantes que recorren este Patrimonio Natural de la Humanidad, que respeten su hábitat e imiten su discreción, evitando, por caso, invadir el lugar con gritos o diálogos altisonantes.

Caminar en medio del silencio o el bullicio y algarabía de los pájaros forma parte del atractivo. No sólo aves acompañan a los visitantes, también pueden escucharse inquietantes movimientos en los matorrales; puede tratarse de lobos, o de una variedad de termiteros y osos hormigueros, de pumas o de tapires que “deambulan en el Parque pero raramente aparecen”, tranquilizan los guías. Los que, en cambio, no dudan en exhibirse son los monos, con la clara intención de hacerse de algún alimento.

De las 312 especies de aves identificadas en Chapada, uno puede tener la suerte de cruzarse con ñandúes, gavilanes, cóndores reales, tucanes y loros en algunos tramos de los senderos donde se realiza trekking de altura.

Los hitos de Chapada

El acceso al parque se ubica junto a la aldea de São Jorge, en el municipio de Alto Paraíso de Goiás, a 35 km de distancia desde la ciudad de Alto Paraíso. Se accede por una ruta parcialmente asfaltada. Se recomienda ingresar con el acompañamiento de guías acreditados.

El estoicismo de las rocas milenarias de Chapada es neutralizado por corrientes de agua que fluyen desde las alturas como pinceladas e inspiran a los artistas locales. El sendero Vale da Lua es uno de los puntos de visita imprescindibles. Ubicado en una propiedad privada cerca del parque nacional, se accede allí tras recorrer un sendero por el borde del Cañón de Raizama.

El Vale da Lua es una formación rocosa única, en la que las piedras claras fueron talladas a lo largo de milenios por las aguas del río São Miguel, formando rápidos, pozos y calderas (depresiones de tierra formados por colapsos volcánicos) creando un valle de cráteres y elevaciones que parecen de otro planeta.

La columna vertebral de la parte central y norte del parque es el río Preto. Los dramáticos saltos de agua tienen una cualidad diferencial. Los hay de ciento veinte metros de altura, y unos cuantos por encima de los ochenta. Las cachoeiras, algunas más templadas que otras, bañadas por cataratas naturales son una de las atracciones turísticas que más fascinan.

Un consejo a tener en cuenta antes de decidir un viaje a la zona es definir la temporada para hacerlo. Resulta esencial saber que la época de lluvias se extiende de octubre a abril y la época seca, de mayo a septiembre. En los meses lluviosos los saltos tienen más agua, son más vistosos y hace más calor para disfrutar de las cachoeiras. También hay que saber que si llueve demasiado (de noviembre a enero) hay algunos lugares, como Loquinhas, que no se pueden visitar. Los caminos de tierra se vuelven entonces más complicados.

Los conocedores aseguran que la mejor época para ir a la Chapada son los primeros meses secos (marzo, junio y julio): los paisajes siguen siendo verdes y los saltos de agua suelen ser intensos, consecuencia de la temporada de lluvias.

En el camino de regreso desde el Vale da Lua hasta la ciudad de Alto Paraiso se encuentran otras atracciones, como el Jardim de Maytrea, la postal más famosa de la región por su rara belleza. Es considerado uno de los espacios de mayor misticismo de la Chapada. Hay quienes aseguran haber visto un Portal Energético que lleva a otras dimensiones de tiempo y espacio.

Dhyan es un punto de meditación, ubicado en la pequeña localidad de Moinho, Alto Paraiso. Sumido en el verde de la selva tropical, es un lugar propicio para el encuentro silencioso con uno mismo, sin interferencias externas ni celulares, para lograr una transformación profunda, en comunión con la naturaleza.

Bhaskar, uno de los fundadores de Dhyan, ha sido discípulo de Osho y Sri Amma Bhagavan; menciona algunas de las temáticas que encara en sus retiros. Una de ellas se llama Libertad Incondicional. Trata sobre el reconocimiento de las prisiones psicológicas a las que nos sometemos y el encuentro de salidas creativas. “Nos concentramos en un ejercicio de contemplación interna profunda, buscamos estar conscientes de las opiniones, juicios, emociones, que interfieren en nuestras experiencias. El objetivo es estar atentos a los constantes movimientos de la mente que definen, analizan, organizan la realidad evitando que cualquier hecho ocurra libremente, sin interponer conclusiones previas, sin poner adjetivos, ni nombres”.

Según Irina, instructora de yoga, la suerte de la Chapada cambió en la década del 80 cuando una fotografía de la Agencia Espacial Estadounidense mostró que la región está apoyada sobre una gigantesca placa subterránea de cristal de cuarzo. A esta revelación se agrega que Alto Paraíso, coincide en el mismo paralelo con otro gran espacio místico: las ruinas de Macchu Picchu.

Para concluir este itinerario energizante, la propuesta es recorrer 90 kilómetros desde Alto Paraíso hasta Cavalcante para conocer el mayor y más antiguo municipio de la región norte de Chapada dos Veadeiros. En Cavalcante se combina la belleza de las aguas más claras de Chapada y su historia. Allí, a 27 kilómetros del poblado principal es posible visitar la comunidad de los Kalunga creada hace más de 300 años por personas que no aceptaban el régimen esclavista de la época y lograron escaparse. En la lengua Banto, de origen africana, Kalunga significa lugar sagrado, de protección.

Con una fuerte tradición en la agricultura, los Kalunga confían en el conocimiento ancestral para realizar la siembra: siguen el ritmo natural, no utilizan pesticidas y practican la agricultura de subsistencia en pequeños campos de menos de una hectárea. Además, elaboran platos en base a los vegetales orgánicos que producen, como guisos tradicionales hechos a base de arroz, verduras diversas y mandioca, cocinados en horno de barro.

Después habrá que llegar hasta la cascada de Santa Bárbara, la más bella, con un salto de 35 metros de altura, abrazada por rocas como columnas clásicas que parecen sostener al cielo que compite con las aguas cálidas y turquesas donde uno quiere zambullirse o dejarse hamacar por un oleaje sereno, eterno.

Datos útiles

Punto de meditación Dhyan

www.dhyanpontodemeditacao.com.br

[email protected]

Into TRIP, Viajes introspectivos

Pousada Alfa e Omega, Yoga Resort, Paraiso dos Pandavas

[email protected]

A comienzos del siglo XX, gracias a pequeñas plantaciones de café y de trigo realizadas en una propiedad llamada Fazenda Veadeiros -de ahí el nombre del actual parque-, esta inmensidad inexplorada emergió como una nueva maravilla por su enorme riqueza natural. Paradójicamente, ese potencial económico se convertiría en su mayor amenaza debido al avance de la agroindustria, que ocurrió durante las últimas décadas.

Con el afán de proteger esta naturaleza exuberante de la Chapada, se creó el Parque Nacional de Chapada dos Veadeiros, originalmente llamado Parque de Tocantis. Fue una iniciativa del ex presidente Juscelino Kubitschek, de ideología desarrollista y, dato curioso, único primer mandatario de origen gitano. La idea del parque coincidió con otra transformadora propuesta de Kubitschek: fundar Brasilia, una ciudad virtualmente “inventada” en medio de la selva en el interior del país (lejos de las costas), para convertirla en nueva capital federal de Brasil, algo que se concretaría en 1960. El estilo modernista de Brasilia, diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, contrasta con la impetuosa naturaleza que acecha en sus bordes: Brasilia está a unos 231 kilómetros de Chapada. Desde allí, por una carretera muy bien delimitada, la Go-118 que une la capital con Alto Paraíso de Goiás, se llega al parque.

Dos horas aproximadamente lleva dejar la geométrica Brasilia para adentrarse en su opuesto: un cosmos natural de formas incontrolables. A lo largo y ancho de una geografía irregular, surcada por senderos bordeados de árboles de troncos retorcidos y matorrales al ras del suelo, con gigantescas gemas rocosas que en determinados tramos se convierten en extensas llanuras flotantes, para luego caer como cuchillas encerrando profundos cauces de agua, se extiende esta meseta o “chapada” de más de 1.800 millones de años, la más alta del Cerrado, la sabana con mayor biodiversidad del mundo.

Este espacio, donde habita el cinco por ciento de los animales y plantas de todo el planeta, se ha convertido en los últimos años en el secreto mejor guardado de un turismo especializado para aventureros y místicos.

La búsqueda de armonía espiritual y un turismo sustentable conquistan nuevos adeptos. Desde hace algunos años, la Chapada concentra retiros espirituales de todo tipo, y también atrae a “rastreadores de ovnis”, gente que se da cita en noches estrelladas esperando algún signo proveniente del cielo, luego de zambullirse en alguna de las cientos de cachoeiras (piscinas naturales alimentadas por cascadas) de increíbles aguas turquesa.

Felipe Carloni, fundador de Into Trip, cuenta que desde los inicios su agencia se propuso hacer un turismo introspectivo, combinando el acercamiento sensorial a la naturaleza y al cuerpo sutil e interior: “Aquí, en Chapada, el misticismo brota literalmente del suelo, hecho de cuarzo blanco. En muchos senderos el piso cruje y brilla al caminar sobre alguno de estos cristales que en otra época despertaban la ambición de los buscadores de piedras preciosas. Ahora estas piedras tienen otro valor: se sabe que los cuarzos transparentes protegen de las malas energías además de brindar paz y seguridad emocional. El cuarzo se emplea para equilibrar chakras y promover un flujo armonioso de energía a lo largo de todo el cuerpo. Nosotros tenemos retiros meditativos para revitalizar el cuerpo sensorial, que combinamos con caminatas por la selva, tocando la madera de los árboles para conectar con su savia”.

El magnetismo de estas tierras ha sido durante milenios refugio de distintas especies. Y aún lo sigue siendo. Cuando empieza a caer el sol y pequeñas nubes deambulan como espectros sobre la densidad tropical, los animales que habitan el parque -cerca de cincuenta en riesgo de extinción- se desplazan sigilosos para preservarse de miradas y presencias intrusas. Para cuidarlos se recomienda a los visitantes que recorren este Patrimonio Natural de la Humanidad, que respeten su hábitat e imiten su discreción, evitando, por caso, invadir el lugar con gritos o diálogos altisonantes.

Caminar en medio del silencio o el bullicio y algarabía de los pájaros forma parte del atractivo. No sólo aves acompañan a los visitantes, también pueden escucharse inquietantes movimientos en los matorrales; puede tratarse de lobos, o de una variedad de termiteros y osos hormigueros, de pumas o de tapires que “deambulan en el Parque pero raramente aparecen”, tranquilizan los guías. Los que, en cambio, no dudan en exhibirse son los monos, con la clara intención de hacerse de algún alimento.

De las 312 especies de aves identificadas en Chapada, uno puede tener la suerte de cruzarse con ñandúes, gavilanes, cóndores reales, tucanes y loros en algunos tramos de los senderos donde se realiza trekking de altura.

Los hitos de Chapada

El acceso al parque se ubica junto a la aldea de São Jorge, en el municipio de Alto Paraíso de Goiás, a 35 km de distancia desde la ciudad de Alto Paraíso. Se accede por una ruta parcialmente asfaltada. Se recomienda ingresar con el acompañamiento de guías acreditados.

El estoicismo de las rocas milenarias de Chapada es neutralizado por corrientes de agua que fluyen desde las alturas como pinceladas e inspiran a los artistas locales. El sendero Vale da Lua es uno de los puntos de visita imprescindibles. Ubicado en una propiedad privada cerca del parque nacional, se accede allí tras recorrer un sendero por el borde del Cañón de Raizama.

El Vale da Lua es una formación rocosa única, en la que las piedras claras fueron talladas a lo largo de milenios por las aguas del río São Miguel, formando rápidos, pozos y calderas (depresiones de tierra formados por colapsos volcánicos) creando un valle de cráteres y elevaciones que parecen de otro planeta.

La columna vertebral de la parte central y norte del parque es el río Preto. Los dramáticos saltos de agua tienen una cualidad diferencial. Los hay de ciento veinte metros de altura, y unos cuantos por encima de los ochenta. Las cachoeiras, algunas más templadas que otras, bañadas por cataratas naturales son una de las atracciones turísticas que más fascinan.

Un consejo a tener en cuenta antes de decidir un viaje a la zona es definir la temporada para hacerlo. Resulta esencial saber que la época de lluvias se extiende de octubre a abril y la época seca, de mayo a septiembre. En los meses lluviosos los saltos tienen más agua, son más vistosos y hace más calor para disfrutar de las cachoeiras. También hay que saber que si llueve demasiado (de noviembre a enero) hay algunos lugares, como Loquinhas, que no se pueden visitar. Los caminos de tierra se vuelven entonces más complicados.

Los conocedores aseguran que la mejor época para ir a la Chapada son los primeros meses secos (marzo, junio y julio): los paisajes siguen siendo verdes y los saltos de agua suelen ser intensos, consecuencia de la temporada de lluvias.

En el camino de regreso desde el Vale da Lua hasta la ciudad de Alto Paraiso se encuentran otras atracciones, como el Jardim de Maytrea, la postal más famosa de la región por su rara belleza. Es considerado uno de los espacios de mayor misticismo de la Chapada. Hay quienes aseguran haber visto un Portal Energético que lleva a otras dimensiones de tiempo y espacio.

Dhyan es un punto de meditación, ubicado en la pequeña localidad de Moinho, Alto Paraiso. Sumido en el verde de la selva tropical, es un lugar propicio para el encuentro silencioso con uno mismo, sin interferencias externas ni celulares, para lograr una transformación profunda, en comunión con la naturaleza.

Bhaskar, uno de los fundadores de Dhyan, ha sido discípulo de Osho y Sri Amma Bhagavan; menciona algunas de las temáticas que encara en sus retiros. Una de ellas se llama Libertad Incondicional. Trata sobre el reconocimiento de las prisiones psicológicas a las que nos sometemos y el encuentro de salidas creativas. “Nos concentramos en un ejercicio de contemplación interna profunda, buscamos estar conscientes de las opiniones, juicios, emociones, que interfieren en nuestras experiencias. El objetivo es estar atentos a los constantes movimientos de la mente que definen, analizan, organizan la realidad evitando que cualquier hecho ocurra libremente, sin interponer conclusiones previas, sin poner adjetivos, ni nombres”.

Según Irina, instructora de yoga, la suerte de la Chapada cambió en la década del 80 cuando una fotografía de la Agencia Espacial Estadounidense mostró que la región está apoyada sobre una gigantesca placa subterránea de cristal de cuarzo. A esta revelación se agrega que Alto Paraíso, coincide en el mismo paralelo con otro gran espacio místico: las ruinas de Macchu Picchu.

Para concluir este itinerario energizante, la propuesta es recorrer 90 kilómetros desde Alto Paraíso hasta Cavalcante para conocer el mayor y más antiguo municipio de la región norte de Chapada dos Veadeiros. En Cavalcante se combina la belleza de las aguas más claras de Chapada y su historia. Allí, a 27 kilómetros del poblado principal es posible visitar la comunidad de los Kalunga creada hace más de 300 años por personas que no aceptaban el régimen esclavista de la época y lograron escaparse. En la lengua Banto, de origen africana, Kalunga significa lugar sagrado, de protección.

Con una fuerte tradición en la agricultura, los Kalunga confían en el conocimiento ancestral para realizar la siembra: siguen el ritmo natural, no utilizan pesticidas y practican la agricultura de subsistencia en pequeños campos de menos de una hectárea. Además, elaboran platos en base a los vegetales orgánicos que producen, como guisos tradicionales hechos a base de arroz, verduras diversas y mandioca, cocinados en horno de barro.

Después habrá que llegar hasta la cascada de Santa Bárbara, la más bella, con un salto de 35 metros de altura, abrazada por rocas como columnas clásicas que parecen sostener al cielo que compite con las aguas cálidas y turquesas donde uno quiere zambullirse o dejarse hamacar por un oleaje sereno, eterno.

Datos útiles

Punto de meditación Dhyan

www.dhyanpontodemeditacao.com.br

[email protected]

Into TRIP, Viajes introspectivos

Pousada Alfa e Omega, Yoga Resort, Paraiso dos Pandavas

[email protected]

 A comienzos del siglo XX, gracias a pequeñas plantaciones de café y de trigo realizadas en una propiedad llamada Fazenda Veadeiros -de ahí el nombre del actual parque-, esta inmensidad inexplorada emergió como una nueva maravilla por su enorme riqueza natural. Paradójicamente, ese potencial económico se convertiría en su mayor amenaza debido al avance de la agroindustria, que ocurrió durante las últimas décadas.Con el afán de proteger esta naturaleza exuberante de la Chapada, se creó el Parque Nacional de Chapada dos Veadeiros, originalmente llamado Parque de Tocantis. Fue una iniciativa del ex presidente Juscelino Kubitschek, de ideología desarrollista y, dato curioso, único primer mandatario de origen gitano. La idea del parque coincidió con otra transformadora propuesta de Kubitschek: fundar Brasilia, una ciudad virtualmente “inventada” en medio de la selva en el interior del país (lejos de las costas), para convertirla en nueva capital federal de Brasil, algo que se concretaría en 1960. El estilo modernista de Brasilia, diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, contrasta con la impetuosa naturaleza que acecha en sus bordes: Brasilia está a unos 231 kilómetros de Chapada. Desde allí, por una carretera muy bien delimitada, la Go-118 que une la capital con Alto Paraíso de Goiás, se llega al parque.Dos horas aproximadamente lleva dejar la geométrica Brasilia para adentrarse en su opuesto: un cosmos natural de formas incontrolables. A lo largo y ancho de una geografía irregular, surcada por senderos bordeados de árboles de troncos retorcidos y matorrales al ras del suelo, con gigantescas gemas rocosas que en determinados tramos se convierten en extensas llanuras flotantes, para luego caer como cuchillas encerrando profundos cauces de agua, se extiende esta meseta o “chapada” de más de 1.800 millones de años, la más alta del Cerrado, la sabana con mayor biodiversidad del mundo.Este espacio, donde habita el cinco por ciento de los animales y plantas de todo el planeta, se ha convertido en los últimos años en el secreto mejor guardado de un turismo especializado para aventureros y místicos.La búsqueda de armonía espiritual y un turismo sustentable conquistan nuevos adeptos. Desde hace algunos años, la Chapada concentra retiros espirituales de todo tipo, y también atrae a “rastreadores de ovnis”, gente que se da cita en noches estrelladas esperando algún signo proveniente del cielo, luego de zambullirse en alguna de las cientos de cachoeiras (piscinas naturales alimentadas por cascadas) de increíbles aguas turquesa.Felipe Carloni, fundador de Into Trip, cuenta que desde los inicios su agencia se propuso hacer un turismo introspectivo, combinando el acercamiento sensorial a la naturaleza y al cuerpo sutil e interior: “Aquí, en Chapada, el misticismo brota literalmente del suelo, hecho de cuarzo blanco. En muchos senderos el piso cruje y brilla al caminar sobre alguno de estos cristales que en otra época despertaban la ambición de los buscadores de piedras preciosas. Ahora estas piedras tienen otro valor: se sabe que los cuarzos transparentes protegen de las malas energías además de brindar paz y seguridad emocional. El cuarzo se emplea para equilibrar chakras y promover un flujo armonioso de energía a lo largo de todo el cuerpo. Nosotros tenemos retiros meditativos para revitalizar el cuerpo sensorial, que combinamos con caminatas por la selva, tocando la madera de los árboles para conectar con su savia”.El magnetismo de estas tierras ha sido durante milenios refugio de distintas especies. Y aún lo sigue siendo. Cuando empieza a caer el sol y pequeñas nubes deambulan como espectros sobre la densidad tropical, los animales que habitan el parque -cerca de cincuenta en riesgo de extinción- se desplazan sigilosos para preservarse de miradas y presencias intrusas. Para cuidarlos se recomienda a los visitantes que recorren este Patrimonio Natural de la Humanidad, que respeten su hábitat e imiten su discreción, evitando, por caso, invadir el lugar con gritos o diálogos altisonantes.Caminar en medio del silencio o el bullicio y algarabía de los pájaros forma parte del atractivo. No sólo aves acompañan a los visitantes, también pueden escucharse inquietantes movimientos en los matorrales; puede tratarse de lobos, o de una variedad de termiteros y osos hormigueros, de pumas o de tapires que “deambulan en el Parque pero raramente aparecen”, tranquilizan los guías. Los que, en cambio, no dudan en exhibirse son los monos, con la clara intención de hacerse de algún alimento.De las 312 especies de aves identificadas en Chapada, uno puede tener la suerte de cruzarse con ñandúes, gavilanes, cóndores reales, tucanes y loros en algunos tramos de los senderos donde se realiza trekking de altura.Los hitos de ChapadaEl acceso al parque se ubica junto a la aldea de São Jorge, en el municipio de Alto Paraíso de Goiás, a 35 km de distancia desde la ciudad de Alto Paraíso. Se accede por una ruta parcialmente asfaltada. Se recomienda ingresar con el acompañamiento de guías acreditados.El estoicismo de las rocas milenarias de Chapada es neutralizado por corrientes de agua que fluyen desde las alturas como pinceladas e inspiran a los artistas locales. El sendero Vale da Lua es uno de los puntos de visita imprescindibles. Ubicado en una propiedad privada cerca del parque nacional, se accede allí tras recorrer un sendero por el borde del Cañón de Raizama.El Vale da Lua es una formación rocosa única, en la que las piedras claras fueron talladas a lo largo de milenios por las aguas del río São Miguel, formando rápidos, pozos y calderas (depresiones de tierra formados por colapsos volcánicos) creando un valle de cráteres y elevaciones que parecen de otro planeta.La columna vertebral de la parte central y norte del parque es el río Preto. Los dramáticos saltos de agua tienen una cualidad diferencial. Los hay de ciento veinte metros de altura, y unos cuantos por encima de los ochenta. Las cachoeiras, algunas más templadas que otras, bañadas por cataratas naturales son una de las atracciones turísticas que más fascinan.Un consejo a tener en cuenta antes de decidir un viaje a la zona es definir la temporada para hacerlo. Resulta esencial saber que la época de lluvias se extiende de octubre a abril y la época seca, de mayo a septiembre. En los meses lluviosos los saltos tienen más agua, son más vistosos y hace más calor para disfrutar de las cachoeiras. También hay que saber que si llueve demasiado (de noviembre a enero) hay algunos lugares, como Loquinhas, que no se pueden visitar. Los caminos de tierra se vuelven entonces más complicados.Los conocedores aseguran que la mejor época para ir a la Chapada son los primeros meses secos (marzo, junio y julio): los paisajes siguen siendo verdes y los saltos de agua suelen ser intensos, consecuencia de la temporada de lluvias.En el camino de regreso desde el Vale da Lua hasta la ciudad de Alto Paraiso se encuentran otras atracciones, como el Jardim de Maytrea, la postal más famosa de la región por su rara belleza. Es considerado uno de los espacios de mayor misticismo de la Chapada. Hay quienes aseguran haber visto un Portal Energético que lleva a otras dimensiones de tiempo y espacio.Dhyan es un punto de meditación, ubicado en la pequeña localidad de Moinho, Alto Paraiso. Sumido en el verde de la selva tropical, es un lugar propicio para el encuentro silencioso con uno mismo, sin interferencias externas ni celulares, para lograr una transformación profunda, en comunión con la naturaleza.Bhaskar, uno de los fundadores de Dhyan, ha sido discípulo de Osho y Sri Amma Bhagavan; menciona algunas de las temáticas que encara en sus retiros. Una de ellas se llama Libertad Incondicional. Trata sobre el reconocimiento de las prisiones psicológicas a las que nos sometemos y el encuentro de salidas creativas. “Nos concentramos en un ejercicio de contemplación interna profunda, buscamos estar conscientes de las opiniones, juicios, emociones, que interfieren en nuestras experiencias. El objetivo es estar atentos a los constantes movimientos de la mente que definen, analizan, organizan la realidad evitando que cualquier hecho ocurra libremente, sin interponer conclusiones previas, sin poner adjetivos, ni nombres”.Según Irina, instructora de yoga, la suerte de la Chapada cambió en la década del 80 cuando una fotografía de la Agencia Espacial Estadounidense mostró que la región está apoyada sobre una gigantesca placa subterránea de cristal de cuarzo. A esta revelación se agrega que Alto Paraíso, coincide en el mismo paralelo con otro gran espacio místico: las ruinas de Macchu Picchu.Para concluir este itinerario energizante, la propuesta es recorrer 90 kilómetros desde Alto Paraíso hasta Cavalcante para conocer el mayor y más antiguo municipio de la región norte de Chapada dos Veadeiros. En Cavalcante se combina la belleza de las aguas más claras de Chapada y su historia. Allí, a 27 kilómetros del poblado principal es posible visitar la comunidad de los Kalunga creada hace más de 300 años por personas que no aceptaban el régimen esclavista de la época y lograron escaparse. En la lengua Banto, de origen africana, Kalunga significa lugar sagrado, de protección.Con una fuerte tradición en la agricultura, los Kalunga confían en el conocimiento ancestral para realizar la siembra: siguen el ritmo natural, no utilizan pesticidas y practican la agricultura de subsistencia en pequeños campos de menos de una hectárea. Además, elaboran platos en base a los vegetales orgánicos que producen, como guisos tradicionales hechos a base de arroz, verduras diversas y mandioca, cocinados en horno de barro.Después habrá que llegar hasta la cascada de Santa Bárbara, la más bella, con un salto de 35 metros de altura, abrazada por rocas como columnas clásicas que parecen sostener al cielo que compite con las aguas cálidas y turquesas donde uno quiere zambullirse o dejarse hamacar por un oleaje sereno, eterno.Datos útilesPunto de meditación [email protected] TRIP, Viajes introspectivosPousada Alfa e Omega, Yoga Resort, Paraiso dos [email protected]  

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