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Divorcio político y mensaje a Milei: con Pro bajo su control, Macri se encamina a la ruptura definitiva con Bullrich

DAVID RAUDALES BLOGDivorcio político y mensaje a Milei: con Pro bajo su control, Macri se encamina a la ruptura definitiva con Bullrich

El vínculo entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich pasa su peor momento y el rompimiento de los lazos que aún los preservan unidos podría producirse el próximo jueves. Es que ese día está previsto que Pro elija al nuevo titular de la Asamblea partidaria. Los laderos de la ministra de Javier Milei apuestan a que el expresidente le conceda ese lugar a Bullrich. Sin embargo, el macrismo se encamina a promover a Martín Yeza o un dirigente del interior del país para exhibir renovación y apartar al bullrichismo de sus filas.

De concretarse, esa jugada podría provocar el divorcio definitivo en el vínculo entre Macri y Bullrich, quienes comenzaron a distanciarse desde que Milei convocó a la excandidata de Juntos por el Cambio a sumarse a su Gabinete sin negociar previamente un pacto institucional con Pro. La escisión entre Macri y Bullrich podría tener consecuencias en Diputados, donde el bloque de Pro fue el principal sostén de la gobernabilidad de Milei, y provocar coletazos en toda la estructura territorial, sobre todo, en el seno de la ciudad, el histórico bastión amarillo.

La reconfiguración del tablero de la Capital podría convertirse en un factor determinante para ordenar la oferta electoral de 2025. Así lo entienden los arquitectos políticos del proyecto de Milei. Es que los libertarios deberán decidir si apuestan por un candidato propio, como Manuel Adorni, Karina Milei o Bullrich, en la casa matriz de Pro o, en caso contrario, si se inclinan por consensuar con los Macri. “¿Qué nos pueden dar si no ponemos un postulante nuestro?”, apunta un articulador de los Milei.

Mientras se discuten los pliegos de Lijo y García-Mansilla, el Gobierno analiza la posibilidad de ampliar la Corte

En la galaxia amarilla suenan los nombres de María Eugenia Vidal y hasta el propio Macri para obturar la amenaza libertaria. El exmandatario, dicen quienes conocen sus pensamientos y han oído su voz en los últimos días, no tiene intenciones de competir. “No le tememos a Milei; nosotros también les podemos hacer daño si vamos separados”, analizan sus escuderos. La disolución de la sociedad política con Bullrich y la distancia con Milei incomoda a dirigentes macristas que aspiran a derrotar al PJ en 2025 en sus distritos y necesitan aunar fuerzas con los libertarios. “¿Vamos a ir por el mismo carril de la UCR? ¿Cómo nos vamos a narrar? ¿Qué hubiéramos hecho distinto a Milei?”, interpela un alfil de la tropa macrista.

Atento a los dilemas que atraviesan a Pro desde la debacle electoral de JxC en 2023, Macri volvió a tomar las riendas de su partido con el objetivo de reorganizarlo y delinear una hoja de ruta para volver a ser una alternativa de gobierno. Pretende conservar una identidad propia y descarta una fusión con La Libertad Avanza, pese a que está dispuesto a colaborar con la agenda de reforma de Milei y no rechaza de plano la idea de converger con los libertarios en 2025. Sin embargo, Macri machaca con que no cogobierna con Milei, quien lo elogia en público o le acerca a ministros que viven situaciones complejas, como Sandra Pettovello (Capital Humano), pero no le retribuye su respaldo legislativo y envía señales de que procura reducir la capacidad de injerencia e influencia del fundador de Pro en el rumbo de su gestión. Cuando reaparezca, Macri dejará en claro que Pro no integra el Gobierno e intentará diferenciarse en asuntos puntuales. Aún resta saber si ordenará al bloque de senadores rechazar el pliego de Ariel Lijo o si presionará por los fondos de coparticipación de la Ciudad. Hasta el momento, esconde las cartas y posterga el acto en el que planea reaparecer para después de las vacaciones de invierno.

Con ese telón de fondo, Macri considera que Bullrich y sus leales ya optaron por dar el salto al campo de La Libertad Avanza y responden a la jefatura política de Milei. Por lo tanto, los dirigentes fieles que rodean al exmandatario y nuevo titular de Pro apuestan a separar el trigo de la paja en el mundillo amarillo. Y hacen gestos orientados a expulsar al bullrichismo de sus filas. Primero, forzaron una renovación de autoridades en Buenos Aires para colocar a Cristian Ritondo como el nuevo jefe partidario en reemplazo de Daniel Reich, aliada de Bullrich y Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero. Esa maniobra fue el punto más álgido de la pelea y generó una fisura en la bancada de diputados de Pro. Y ahora se dispone a correr a Bullrich de la presidencia de la Asamblea Partidaria, un puesto con poca relevancia para un dirigente con ambiciones, pero que tiene cierto peso en la vida interna de una fuerza política y un rol clave a la hora de aceptar la política de alianzas.

Coletazos del divorcio

Macri y sus feligreses se jactan de haberse quedado con “el 90%” de la dirigencia y estructura territorial de Pro. De hecho, el expresidente tiene el respaldo de las principales figuras de su fuerza, como los gobernadores Rogelio Frigerio e Ignacio Torres o el jefe porteño Jorge Macri, una amplia mayoría de intendentes y autoridades parlamentarias. Arguyen que Bullrich quedó aislada y que representa a una “expresión minoritaria”. Por caso, creen que la ruptura en Buenos Aires dejó en evidencia que no logró arrastrar a otros referentes, más allá de su alianza con Valenzuela, ni armar una lista para competir con Ritondo. Los bullrichistas, en cambio, consideran que la ministra de Milei se mantiene como la carta electoral más competitiva de Pro, según las cifras de imagen de las encuestas, y que Macri no apuesta por una renovación ni respetar el mandaron que le dieron sus votantes en las PASO de agosto pasado o en el balotaje, cuando Milei se impuso como alternativa al kirchnerismo.

Tras aprobar la Ley Bases, el Congreso encara una segunda etapa marcada por las urgencias de las provincias y las demandas a Milei

Macri y sus socios en el partido le quitan trascendencia a esos números. Es más: niegan que la pelea sea entre el expresidente y su expupila. Arguyen que Macri nunca se interesó en la rosca partidaria y ahora no se metió en la decisión en torno al nuevo titular de la Asamblea Partidaria. Quienes escoltan al exmandatario advierten que la ministra perdió apoyo entre los asambleístas del interior del país o los distritos más poblados ya que no consiguió lugares para la dirigencia de Pro en el Gobierno y priorizó a su círculo íntimo. “La mayoría de los asambleístas no la quiere. El pedido nace de abajo para arriba”, afirman allegados a Macri.

En un clima de extrema tensión interna, los seguidores de Bullrich lucen en guardia. Aseguran que esperarán al jueves antes de definir una estrategia. La ministra de Seguridad se muestra desinteresada en la intimidad, pero buscaría exponer a Macri si la expulsan. Incluso cuando le consultaron sobre el tema mientras regresaba al país tras su visita a El Salvador, donde se reunió con Nayib Bukele, no ocultó, entre insultos, su fastidio y decepción con el expresidente, quien impulsó su figura en la larga interna con Horacio Rodríguez Larreta. De hecho, Macri nutrió sus equipos y acercó empresarios para que aporten fondos a su campaña. “Muy desagradecida”, le escucharon decir al fundador de Pro.

En el macrismo intuyen que la frustrada elección de Bullrich tendría derivaciones en el bloque de Diputados nacionales. Atentos a gestos ingratos o movimientos desertores, presumen que los legisladores bullrichistas que lucen más entusiasmados con la experiencia de Milei en el poder, como Gerardo Milman o Damián Arabia, vicepresidente segundo del partido, tendrán poco margen para quedarse en Pro. “Como dijo Arturo Frondizi: no renunciaré, no me suicidaré, no me iré del país”, aseguró Arabia, quien fue corrido de la nueva conducción. Los bullrichistas, en tanto, conservan cierto poder de fuego en la Legislatura porteña, donde Jorge Macri debe hacer malabares para sacar una ley y asegurar la gobernabilidad.

Por ejemplo, Arabia, uno colaborador estrecho de Bullrich, no participa de las reuniones de la mesa ejecutiva que preside Macri en sus oficinas en Olivos. El martes último estuvieron Soledad Martínez, Torres, Jorge Macri, María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, Guillermo Montenegro y Diego Santilli, entre otros, quienes escucharon los diagnósticos sobre la situación económica y cambiaria de Luciano Laspina, Nicolás Dujovne, Hernán Lacunza y Guido Sandleris. Hubo opiniones diversas entre los especialistas sobre la sostenibilidad del programa o los riesgos de una larga recesión. Pero sí se escucharon vaticinios alarmantes de los dirigentes con presencia territorial por la falta de señales de reactivación económica tras los primeros seis meses de ajuste. Notan que deben destinar cada vez más recursos a la contención social. “Iremos viendo como marcha el Gobierno y la gestión. Pocos dirigentes nuestros quieren entrar ahora”, dicen los aliados de Macri, quien aspira a Pro como un garante del cambio con equilibrio y capacidad de implementar reformas. Por caso, el expresidente resaltó, tras la sanción de las leyes económicas de Milei, que el Gobierno “tiene ahora las herramientas para avanzar a la velocidad que la situación necesita”. Macri toma distancia de la Casa Rosada y mide sus próximos pasos.

El vínculo entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich pasa su peor momento y el rompimiento de los lazos que aún los preservan unidos podría producirse el próximo jueves. Es que ese día está previsto que Pro elija al nuevo titular de la Asamblea partidaria. Los laderos de la ministra de Javier Milei apuestan a que el expresidente le conceda ese lugar a Bullrich. Sin embargo, el macrismo se encamina a promover a Martín Yeza o un dirigente del interior del país para exhibir renovación y apartar al bullrichismo de sus filas.

De concretarse, esa jugada podría provocar el divorcio definitivo en el vínculo entre Macri y Bullrich, quienes comenzaron a distanciarse desde que Milei convocó a la excandidata de Juntos por el Cambio a sumarse a su Gabinete sin negociar previamente un pacto institucional con Pro. La escisión entre Macri y Bullrich podría tener consecuencias en Diputados, donde el bloque de Pro fue el principal sostén de la gobernabilidad de Milei, y provocar coletazos en toda la estructura territorial, sobre todo, en el seno de la ciudad, el histórico bastión amarillo.

La reconfiguración del tablero de la Capital podría convertirse en un factor determinante para ordenar la oferta electoral de 2025. Así lo entienden los arquitectos políticos del proyecto de Milei. Es que los libertarios deberán decidir si apuestan por un candidato propio, como Manuel Adorni, Karina Milei o Bullrich, en la casa matriz de Pro o, en caso contrario, si se inclinan por consensuar con los Macri. “¿Qué nos pueden dar si no ponemos un postulante nuestro?”, apunta un articulador de los Milei.

Mientras se discuten los pliegos de Lijo y García-Mansilla, el Gobierno analiza la posibilidad de ampliar la Corte

En la galaxia amarilla suenan los nombres de María Eugenia Vidal y hasta el propio Macri para obturar la amenaza libertaria. El exmandatario, dicen quienes conocen sus pensamientos y han oído su voz en los últimos días, no tiene intenciones de competir. “No le tememos a Milei; nosotros también les podemos hacer daño si vamos separados”, analizan sus escuderos. La disolución de la sociedad política con Bullrich y la distancia con Milei incomoda a dirigentes macristas que aspiran a derrotar al PJ en 2025 en sus distritos y necesitan aunar fuerzas con los libertarios. “¿Vamos a ir por el mismo carril de la UCR? ¿Cómo nos vamos a narrar? ¿Qué hubiéramos hecho distinto a Milei?”, interpela un alfil de la tropa macrista.

Atento a los dilemas que atraviesan a Pro desde la debacle electoral de JxC en 2023, Macri volvió a tomar las riendas de su partido con el objetivo de reorganizarlo y delinear una hoja de ruta para volver a ser una alternativa de gobierno. Pretende conservar una identidad propia y descarta una fusión con La Libertad Avanza, pese a que está dispuesto a colaborar con la agenda de reforma de Milei y no rechaza de plano la idea de converger con los libertarios en 2025. Sin embargo, Macri machaca con que no cogobierna con Milei, quien lo elogia en público o le acerca a ministros que viven situaciones complejas, como Sandra Pettovello (Capital Humano), pero no le retribuye su respaldo legislativo y envía señales de que procura reducir la capacidad de injerencia e influencia del fundador de Pro en el rumbo de su gestión. Cuando reaparezca, Macri dejará en claro que Pro no integra el Gobierno e intentará diferenciarse en asuntos puntuales. Aún resta saber si ordenará al bloque de senadores rechazar el pliego de Ariel Lijo o si presionará por los fondos de coparticipación de la Ciudad. Hasta el momento, esconde las cartas y posterga el acto en el que planea reaparecer para después de las vacaciones de invierno.

Con ese telón de fondo, Macri considera que Bullrich y sus leales ya optaron por dar el salto al campo de La Libertad Avanza y responden a la jefatura política de Milei. Por lo tanto, los dirigentes fieles que rodean al exmandatario y nuevo titular de Pro apuestan a separar el trigo de la paja en el mundillo amarillo. Y hacen gestos orientados a expulsar al bullrichismo de sus filas. Primero, forzaron una renovación de autoridades en Buenos Aires para colocar a Cristian Ritondo como el nuevo jefe partidario en reemplazo de Daniel Reich, aliada de Bullrich y Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero. Esa maniobra fue el punto más álgido de la pelea y generó una fisura en la bancada de diputados de Pro. Y ahora se dispone a correr a Bullrich de la presidencia de la Asamblea Partidaria, un puesto con poca relevancia para un dirigente con ambiciones, pero que tiene cierto peso en la vida interna de una fuerza política y un rol clave a la hora de aceptar la política de alianzas.

Coletazos del divorcio

Macri y sus feligreses se jactan de haberse quedado con “el 90%” de la dirigencia y estructura territorial de Pro. De hecho, el expresidente tiene el respaldo de las principales figuras de su fuerza, como los gobernadores Rogelio Frigerio e Ignacio Torres o el jefe porteño Jorge Macri, una amplia mayoría de intendentes y autoridades parlamentarias. Arguyen que Bullrich quedó aislada y que representa a una “expresión minoritaria”. Por caso, creen que la ruptura en Buenos Aires dejó en evidencia que no logró arrastrar a otros referentes, más allá de su alianza con Valenzuela, ni armar una lista para competir con Ritondo. Los bullrichistas, en cambio, consideran que la ministra de Milei se mantiene como la carta electoral más competitiva de Pro, según las cifras de imagen de las encuestas, y que Macri no apuesta por una renovación ni respetar el mandaron que le dieron sus votantes en las PASO de agosto pasado o en el balotaje, cuando Milei se impuso como alternativa al kirchnerismo.

Tras aprobar la Ley Bases, el Congreso encara una segunda etapa marcada por las urgencias de las provincias y las demandas a Milei

Macri y sus socios en el partido le quitan trascendencia a esos números. Es más: niegan que la pelea sea entre el expresidente y su expupila. Arguyen que Macri nunca se interesó en la rosca partidaria y ahora no se metió en la decisión en torno al nuevo titular de la Asamblea Partidaria. Quienes escoltan al exmandatario advierten que la ministra perdió apoyo entre los asambleístas del interior del país o los distritos más poblados ya que no consiguió lugares para la dirigencia de Pro en el Gobierno y priorizó a su círculo íntimo. “La mayoría de los asambleístas no la quiere. El pedido nace de abajo para arriba”, afirman allegados a Macri.

En un clima de extrema tensión interna, los seguidores de Bullrich lucen en guardia. Aseguran que esperarán al jueves antes de definir una estrategia. La ministra de Seguridad se muestra desinteresada en la intimidad, pero buscaría exponer a Macri si la expulsan. Incluso cuando le consultaron sobre el tema mientras regresaba al país tras su visita a El Salvador, donde se reunió con Nayib Bukele, no ocultó, entre insultos, su fastidio y decepción con el expresidente, quien impulsó su figura en la larga interna con Horacio Rodríguez Larreta. De hecho, Macri nutrió sus equipos y acercó empresarios para que aporten fondos a su campaña. “Muy desagradecida”, le escucharon decir al fundador de Pro.

En el macrismo intuyen que la frustrada elección de Bullrich tendría derivaciones en el bloque de Diputados nacionales. Atentos a gestos ingratos o movimientos desertores, presumen que los legisladores bullrichistas que lucen más entusiasmados con la experiencia de Milei en el poder, como Gerardo Milman o Damián Arabia, vicepresidente segundo del partido, tendrán poco margen para quedarse en Pro. “Como dijo Arturo Frondizi: no renunciaré, no me suicidaré, no me iré del país”, aseguró Arabia, quien fue corrido de la nueva conducción. Los bullrichistas, en tanto, conservan cierto poder de fuego en la Legislatura porteña, donde Jorge Macri debe hacer malabares para sacar una ley y asegurar la gobernabilidad.

Por ejemplo, Arabia, uno colaborador estrecho de Bullrich, no participa de las reuniones de la mesa ejecutiva que preside Macri en sus oficinas en Olivos. El martes último estuvieron Soledad Martínez, Torres, Jorge Macri, María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, Guillermo Montenegro y Diego Santilli, entre otros, quienes escucharon los diagnósticos sobre la situación económica y cambiaria de Luciano Laspina, Nicolás Dujovne, Hernán Lacunza y Guido Sandleris. Hubo opiniones diversas entre los especialistas sobre la sostenibilidad del programa o los riesgos de una larga recesión. Pero sí se escucharon vaticinios alarmantes de los dirigentes con presencia territorial por la falta de señales de reactivación económica tras los primeros seis meses de ajuste. Notan que deben destinar cada vez más recursos a la contención social. “Iremos viendo como marcha el Gobierno y la gestión. Pocos dirigentes nuestros quieren entrar ahora”, dicen los aliados de Macri, quien aspira a Pro como un garante del cambio con equilibrio y capacidad de implementar reformas. Por caso, el expresidente resaltó, tras la sanción de las leyes económicas de Milei, que el Gobierno “tiene ahora las herramientas para avanzar a la velocidad que la situación necesita”. Macri toma distancia de la Casa Rosada y mide sus próximos pasos.

 El vínculo entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich pasa su peor momento y el rompimiento de los lazos que aún los preservan unidos podría producirse el próximo jueves. Es que ese día está previsto que Pro elija al nuevo titular de la Asamblea partidaria. Los laderos de la ministra de Javier Milei apuestan a que el expresidente le conceda ese lugar a Bullrich. Sin embargo, el macrismo se encamina a promover a Martín Yeza o un dirigente del interior del país para exhibir renovación y apartar al bullrichismo de sus filas.De concretarse, esa jugada podría provocar el divorcio definitivo en el vínculo entre Macri y Bullrich, quienes comenzaron a distanciarse desde que Milei convocó a la excandidata de Juntos por el Cambio a sumarse a su Gabinete sin negociar previamente un pacto institucional con Pro. La escisión entre Macri y Bullrich podría tener consecuencias en Diputados, donde el bloque de Pro fue el principal sostén de la gobernabilidad de Milei, y provocar coletazos en toda la estructura territorial, sobre todo, en el seno de la ciudad, el histórico bastión amarillo.La reconfiguración del tablero de la Capital podría convertirse en un factor determinante para ordenar la oferta electoral de 2025. Así lo entienden los arquitectos políticos del proyecto de Milei. Es que los libertarios deberán decidir si apuestan por un candidato propio, como Manuel Adorni, Karina Milei o Bullrich, en la casa matriz de Pro o, en caso contrario, si se inclinan por consensuar con los Macri. “¿Qué nos pueden dar si no ponemos un postulante nuestro?”, apunta un articulador de los Milei.Mientras se discuten los pliegos de Lijo y García-Mansilla, el Gobierno analiza la posibilidad de ampliar la CorteEn la galaxia amarilla suenan los nombres de María Eugenia Vidal y hasta el propio Macri para obturar la amenaza libertaria. El exmandatario, dicen quienes conocen sus pensamientos y han oído su voz en los últimos días, no tiene intenciones de competir. “No le tememos a Milei; nosotros también les podemos hacer daño si vamos separados”, analizan sus escuderos. La disolución de la sociedad política con Bullrich y la distancia con Milei incomoda a dirigentes macristas que aspiran a derrotar al PJ en 2025 en sus distritos y necesitan aunar fuerzas con los libertarios. “¿Vamos a ir por el mismo carril de la UCR? ¿Cómo nos vamos a narrar? ¿Qué hubiéramos hecho distinto a Milei?”, interpela un alfil de la tropa macrista.Atento a los dilemas que atraviesan a Pro desde la debacle electoral de JxC en 2023, Macri volvió a tomar las riendas de su partido con el objetivo de reorganizarlo y delinear una hoja de ruta para volver a ser una alternativa de gobierno. Pretende conservar una identidad propia y descarta una fusión con La Libertad Avanza, pese a que está dispuesto a colaborar con la agenda de reforma de Milei y no rechaza de plano la idea de converger con los libertarios en 2025. Sin embargo, Macri machaca con que no cogobierna con Milei, quien lo elogia en público o le acerca a ministros que viven situaciones complejas, como Sandra Pettovello (Capital Humano), pero no le retribuye su respaldo legislativo y envía señales de que procura reducir la capacidad de injerencia e influencia del fundador de Pro en el rumbo de su gestión. Cuando reaparezca, Macri dejará en claro que Pro no integra el Gobierno e intentará diferenciarse en asuntos puntuales. Aún resta saber si ordenará al bloque de senadores rechazar el pliego de Ariel Lijo o si presionará por los fondos de coparticipación de la Ciudad. Hasta el momento, esconde las cartas y posterga el acto en el que planea reaparecer para después de las vacaciones de invierno.Con ese telón de fondo, Macri considera que Bullrich y sus leales ya optaron por dar el salto al campo de La Libertad Avanza y responden a la jefatura política de Milei. Por lo tanto, los dirigentes fieles que rodean al exmandatario y nuevo titular de Pro apuestan a separar el trigo de la paja en el mundillo amarillo. Y hacen gestos orientados a expulsar al bullrichismo de sus filas. Primero, forzaron una renovación de autoridades en Buenos Aires para colocar a Cristian Ritondo como el nuevo jefe partidario en reemplazo de Daniel Reich, aliada de Bullrich y Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero. Esa maniobra fue el punto más álgido de la pelea y generó una fisura en la bancada de diputados de Pro. Y ahora se dispone a correr a Bullrich de la presidencia de la Asamblea Partidaria, un puesto con poca relevancia para un dirigente con ambiciones, pero que tiene cierto peso en la vida interna de una fuerza política y un rol clave a la hora de aceptar la política de alianzas.Coletazos del divorcioMacri y sus feligreses se jactan de haberse quedado con “el 90%” de la dirigencia y estructura territorial de Pro. De hecho, el expresidente tiene el respaldo de las principales figuras de su fuerza, como los gobernadores Rogelio Frigerio e Ignacio Torres o el jefe porteño Jorge Macri, una amplia mayoría de intendentes y autoridades parlamentarias. Arguyen que Bullrich quedó aislada y que representa a una “expresión minoritaria”. Por caso, creen que la ruptura en Buenos Aires dejó en evidencia que no logró arrastrar a otros referentes, más allá de su alianza con Valenzuela, ni armar una lista para competir con Ritondo. Los bullrichistas, en cambio, consideran que la ministra de Milei se mantiene como la carta electoral más competitiva de Pro, según las cifras de imagen de las encuestas, y que Macri no apuesta por una renovación ni respetar el mandaron que le dieron sus votantes en las PASO de agosto pasado o en el balotaje, cuando Milei se impuso como alternativa al kirchnerismo.Tras aprobar la Ley Bases, el Congreso encara una segunda etapa marcada por las urgencias de las provincias y las demandas a MileiMacri y sus socios en el partido le quitan trascendencia a esos números. Es más: niegan que la pelea sea entre el expresidente y su expupila. Arguyen que Macri nunca se interesó en la rosca partidaria y ahora no se metió en la decisión en torno al nuevo titular de la Asamblea Partidaria. Quienes escoltan al exmandatario advierten que la ministra perdió apoyo entre los asambleístas del interior del país o los distritos más poblados ya que no consiguió lugares para la dirigencia de Pro en el Gobierno y priorizó a su círculo íntimo. “La mayoría de los asambleístas no la quiere. El pedido nace de abajo para arriba”, afirman allegados a Macri.En un clima de extrema tensión interna, los seguidores de Bullrich lucen en guardia. Aseguran que esperarán al jueves antes de definir una estrategia. La ministra de Seguridad se muestra desinteresada en la intimidad, pero buscaría exponer a Macri si la expulsan. Incluso cuando le consultaron sobre el tema mientras regresaba al país tras su visita a El Salvador, donde se reunió con Nayib Bukele, no ocultó, entre insultos, su fastidio y decepción con el expresidente, quien impulsó su figura en la larga interna con Horacio Rodríguez Larreta. De hecho, Macri nutrió sus equipos y acercó empresarios para que aporten fondos a su campaña. “Muy desagradecida”, le escucharon decir al fundador de Pro.En el macrismo intuyen que la frustrada elección de Bullrich tendría derivaciones en el bloque de Diputados nacionales. Atentos a gestos ingratos o movimientos desertores, presumen que los legisladores bullrichistas que lucen más entusiasmados con la experiencia de Milei en el poder, como Gerardo Milman o Damián Arabia, vicepresidente segundo del partido, tendrán poco margen para quedarse en Pro. “Como dijo Arturo Frondizi: no renunciaré, no me suicidaré, no me iré del país”, aseguró Arabia, quien fue corrido de la nueva conducción. Los bullrichistas, en tanto, conservan cierto poder de fuego en la Legislatura porteña, donde Jorge Macri debe hacer malabares para sacar una ley y asegurar la gobernabilidad.Por ejemplo, Arabia, uno colaborador estrecho de Bullrich, no participa de las reuniones de la mesa ejecutiva que preside Macri en sus oficinas en Olivos. El martes último estuvieron Soledad Martínez, Torres, Jorge Macri, María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, Guillermo Montenegro y Diego Santilli, entre otros, quienes escucharon los diagnósticos sobre la situación económica y cambiaria de Luciano Laspina, Nicolás Dujovne, Hernán Lacunza y Guido Sandleris. Hubo opiniones diversas entre los especialistas sobre la sostenibilidad del programa o los riesgos de una larga recesión. Pero sí se escucharon vaticinios alarmantes de los dirigentes con presencia territorial por la falta de señales de reactivación económica tras los primeros seis meses de ajuste. Notan que deben destinar cada vez más recursos a la contención social. “Iremos viendo como marcha el Gobierno y la gestión. Pocos dirigentes nuestros quieren entrar ahora”, dicen los aliados de Macri, quien aspira a Pro como un garante del cambio con equilibrio y capacidad de implementar reformas. Por caso, el expresidente resaltó, tras la sanción de las leyes económicas de Milei, que el Gobierno “tiene ahora las herramientas para avanzar a la velocidad que la situación necesita”. Macri toma distancia de la Casa Rosada y mide sus próximos pasos.  

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