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Reunión clave: el Gobierno convocó a los bancos para este lunes para evaluar alternativas ante la deuda del Banco Central

DAVID RAUDALES BLOGReunión clave: el Gobierno convocó a los bancos para este lunes para evaluar alternativas ante la deuda del Banco Central

El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado la intención del Gobierno de reunirse con los bancos privados durante la próxima semana cuando anunció que el Tesoro absorberá los pasivos del Banco Central. Finalmente, la convocatoria se cristalizó. Será este lunes, a las 10 de la mañana, en el Central, tal como confirmó una importante fuente del sector.

La conversación girará en torno de qué plan tiene Caputo para pagarles intereses de los pasivos del Banco Central a los bancos. Desde el sector privado adelantaron que primero escucharán al ministro y luego evaluarán. Dichos pasivos totalizan, según información oficial, $17,9 billones. El plazo de pago y el interés a afrontar serán los ejes principales de la conversación.

Además de los miembros del Gobierno, allí asistirán representantes de cada uno de los bancos y de entidades que nuclean distintas organizaciones tales como la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra) y la Asociación de Bancos de Argentina (ABA).

“Seguramente explicarán con algo más de detalle las medidas”, sostuvo una importante fuente del sector bancario. El pase al Tesoro de los pasivos del Banco Central fue lo que Caputo comunicó ayer después de las seis de la tarde. El mecanismo que propondrá el ministro para hacer frente a sus intereses será crucial por el costo fiscal que podría tener, así como también por el impacto en la confianza del sector privado.

De esos $17,9 billones, según informaron fuentes oficiales, aproximadamente un 37% está en manos de bancos privados mientras que el monto restante lo poseen bancos públicos. Por lo tanto, la cifra de mayor apremio es la que apenas supera el tercio de los casi $18billones, dado que la negociación intra Estado (Gobierno y bancos públicos) es más sencilla que la que se puede desarrollar con privados.

De cara a la reunión con el Gobierno, los bancos privados, tal como describió esta importante fuente del sector, llegan con dudas sobre tres aspectos. El primero de ellos es básico: cuánto tiempo demorará el traspaso de la deuda del Central al Tesoro. Es decir, si durará pocos días o si será gradual.

Un segundo punto sobre el que los bancos esperan gira en torno de los plazos de las letras. Dicho en palabras más sencillas, cuánto tiempo tardará el Gobierno en pagarles la deuda. En ese sentido, desde el sector privado esperan que “sea muy corto por ser letras de liquidez”.

Además, en la previa los bancos diseñan una estrategia de negociación en la que no vislumbran que todo el saldo a su favor sea resuelto con la emisión de letras dada la liquidez que buscan tener de dichos activos aunque, admiten, “la mayor parte” del dinero entrará en la conversación. La tercera duda del sector es cuál será el nuevo interés que les dejarán los pasivos a su nombre porque en función de ello, podrían aceptar plazos de devolución más largos o cortos.

Todas estas variables revisten importancia ya que en mayor o menor medida implicarán un nuevo gasto para el Tesoro, donde habita el corazón del programa económico del Gobierno: el ancla fiscal. En el Tesoro está la caja o billetera del Estado, y por lo tanto, ahí se juega el “déficit cero”. En consecuencia, sanear las cuentas del Banco Central tendrá un costo para el superávit del Ejecutivo en los primeros cinco meses del año que, según cifras oficiales, superó los $6billones.

La visión de economistas

Existen diferentes miradas sobre el impacto de este nuevo gasto que tendrá que afrontar el Tesoro. Para el economista Fausto Spotorno “implicará un ajuste fiscal aún más grande” que el que ya aplica la administración libertaria. En declaraciones radiales, sostuvo que la determinación de eliminar el déficit y sanear el Banco Central era algo que “sí o sí” había que hacer.

A su vez, explicó de dónde surgieron estos pasivos del Central que ahora son deuda del Tesoro: “La emisión para financiar el déficit fiscal (durante 2023) fue mucho más grande que la emisión de pesos y se tuvo que emitir deuda. Estos pases con el tiempo fueron creciendo porque pagaban tasa de interés, y el resultado es una gran deuda del Banco Central”.

Una mirada distinta tiene el economista Gabriel Caamaño quien indicó que no cambia tanto dado que “lo que estaba pagando uno la va a empezar a pagar otro”. Sobre el costo que puede representar para el Tesoro en defensa del superávit, mostró cautela: “Hay que ver cómo lo instrumentan”. De hecho, observó un movimiento de los bancos durante este año: “Ya habían empezado a pasarse al Tesoro”. Caamaño indicó que muchas entidades habían empezado a renegociar sus títulos del Central con letras que paga el Tesoro, como las Lecaps, que tienen un interés más alto que el que paga el BCRA.

Una postura similar expresó Camilo Tiscornia: “La pregunta del millón es qué costo tendrá para el Gobierno lo que termine de acordar con los bancos”. Vinculado a eso posee una visión optimista ya que consideró que para un anuncio de estas características el Gobierno ya debía tener una idea sobre la intención de los bancos. Caso contrario, “sería un piletazo” porque “el protagonista del programa económico es el ancla fiscal y eso el Gobierno lo tiene clarísimo”.

El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado la intención del Gobierno de reunirse con los bancos privados durante la próxima semana cuando anunció que el Tesoro absorberá los pasivos del Banco Central. Finalmente, la convocatoria se cristalizó. Será este lunes, a las 10 de la mañana, en el Central, tal como confirmó una importante fuente del sector.

La conversación girará en torno de qué plan tiene Caputo para pagarles intereses de los pasivos del Banco Central a los bancos. Desde el sector privado adelantaron que primero escucharán al ministro y luego evaluarán. Dichos pasivos totalizan, según información oficial, $17,9 billones. El plazo de pago y el interés a afrontar serán los ejes principales de la conversación.

Además de los miembros del Gobierno, allí asistirán representantes de cada uno de los bancos y de entidades que nuclean distintas organizaciones tales como la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra) y la Asociación de Bancos de Argentina (ABA).

“Seguramente explicarán con algo más de detalle las medidas”, sostuvo una importante fuente del sector bancario. El pase al Tesoro de los pasivos del Banco Central fue lo que Caputo comunicó ayer después de las seis de la tarde. El mecanismo que propondrá el ministro para hacer frente a sus intereses será crucial por el costo fiscal que podría tener, así como también por el impacto en la confianza del sector privado.

De esos $17,9 billones, según informaron fuentes oficiales, aproximadamente un 37% está en manos de bancos privados mientras que el monto restante lo poseen bancos públicos. Por lo tanto, la cifra de mayor apremio es la que apenas supera el tercio de los casi $18billones, dado que la negociación intra Estado (Gobierno y bancos públicos) es más sencilla que la que se puede desarrollar con privados.

De cara a la reunión con el Gobierno, los bancos privados, tal como describió esta importante fuente del sector, llegan con dudas sobre tres aspectos. El primero de ellos es básico: cuánto tiempo demorará el traspaso de la deuda del Central al Tesoro. Es decir, si durará pocos días o si será gradual.

Un segundo punto sobre el que los bancos esperan gira en torno de los plazos de las letras. Dicho en palabras más sencillas, cuánto tiempo tardará el Gobierno en pagarles la deuda. En ese sentido, desde el sector privado esperan que “sea muy corto por ser letras de liquidez”.

Además, en la previa los bancos diseñan una estrategia de negociación en la que no vislumbran que todo el saldo a su favor sea resuelto con la emisión de letras dada la liquidez que buscan tener de dichos activos aunque, admiten, “la mayor parte” del dinero entrará en la conversación. La tercera duda del sector es cuál será el nuevo interés que les dejarán los pasivos a su nombre porque en función de ello, podrían aceptar plazos de devolución más largos o cortos.

Todas estas variables revisten importancia ya que en mayor o menor medida implicarán un nuevo gasto para el Tesoro, donde habita el corazón del programa económico del Gobierno: el ancla fiscal. En el Tesoro está la caja o billetera del Estado, y por lo tanto, ahí se juega el “déficit cero”. En consecuencia, sanear las cuentas del Banco Central tendrá un costo para el superávit del Ejecutivo en los primeros cinco meses del año que, según cifras oficiales, superó los $6billones.

La visión de economistas

Existen diferentes miradas sobre el impacto de este nuevo gasto que tendrá que afrontar el Tesoro. Para el economista Fausto Spotorno “implicará un ajuste fiscal aún más grande” que el que ya aplica la administración libertaria. En declaraciones radiales, sostuvo que la determinación de eliminar el déficit y sanear el Banco Central era algo que “sí o sí” había que hacer.

A su vez, explicó de dónde surgieron estos pasivos del Central que ahora son deuda del Tesoro: “La emisión para financiar el déficit fiscal (durante 2023) fue mucho más grande que la emisión de pesos y se tuvo que emitir deuda. Estos pases con el tiempo fueron creciendo porque pagaban tasa de interés, y el resultado es una gran deuda del Banco Central”.

Una mirada distinta tiene el economista Gabriel Caamaño quien indicó que no cambia tanto dado que “lo que estaba pagando uno la va a empezar a pagar otro”. Sobre el costo que puede representar para el Tesoro en defensa del superávit, mostró cautela: “Hay que ver cómo lo instrumentan”. De hecho, observó un movimiento de los bancos durante este año: “Ya habían empezado a pasarse al Tesoro”. Caamaño indicó que muchas entidades habían empezado a renegociar sus títulos del Central con letras que paga el Tesoro, como las Lecaps, que tienen un interés más alto que el que paga el BCRA.

Una postura similar expresó Camilo Tiscornia: “La pregunta del millón es qué costo tendrá para el Gobierno lo que termine de acordar con los bancos”. Vinculado a eso posee una visión optimista ya que consideró que para un anuncio de estas características el Gobierno ya debía tener una idea sobre la intención de los bancos. Caso contrario, “sería un piletazo” porque “el protagonista del programa económico es el ancla fiscal y eso el Gobierno lo tiene clarísimo”.

 El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado la intención del Gobierno de reunirse con los bancos privados durante la próxima semana cuando anunció que el Tesoro absorberá los pasivos del Banco Central. Finalmente, la convocatoria se cristalizó. Será este lunes, a las 10 de la mañana, en el Central, tal como confirmó una importante fuente del sector.La conversación girará en torno de qué plan tiene Caputo para pagarles intereses de los pasivos del Banco Central a los bancos. Desde el sector privado adelantaron que primero escucharán al ministro y luego evaluarán. Dichos pasivos totalizan, según información oficial, $17,9 billones. El plazo de pago y el interés a afrontar serán los ejes principales de la conversación.Además de los miembros del Gobierno, allí asistirán representantes de cada uno de los bancos y de entidades que nuclean distintas organizaciones tales como la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra) y la Asociación de Bancos de Argentina (ABA).“Seguramente explicarán con algo más de detalle las medidas”, sostuvo una importante fuente del sector bancario. El pase al Tesoro de los pasivos del Banco Central fue lo que Caputo comunicó ayer después de las seis de la tarde. El mecanismo que propondrá el ministro para hacer frente a sus intereses será crucial por el costo fiscal que podría tener, así como también por el impacto en la confianza del sector privado.De esos $17,9 billones, según informaron fuentes oficiales, aproximadamente un 37% está en manos de bancos privados mientras que el monto restante lo poseen bancos públicos. Por lo tanto, la cifra de mayor apremio es la que apenas supera el tercio de los casi $18billones, dado que la negociación intra Estado (Gobierno y bancos públicos) es más sencilla que la que se puede desarrollar con privados.De cara a la reunión con el Gobierno, los bancos privados, tal como describió esta importante fuente del sector, llegan con dudas sobre tres aspectos. El primero de ellos es básico: cuánto tiempo demorará el traspaso de la deuda del Central al Tesoro. Es decir, si durará pocos días o si será gradual.Un segundo punto sobre el que los bancos esperan gira en torno de los plazos de las letras. Dicho en palabras más sencillas, cuánto tiempo tardará el Gobierno en pagarles la deuda. En ese sentido, desde el sector privado esperan que “sea muy corto por ser letras de liquidez”.Además, en la previa los bancos diseñan una estrategia de negociación en la que no vislumbran que todo el saldo a su favor sea resuelto con la emisión de letras dada la liquidez que buscan tener de dichos activos aunque, admiten, “la mayor parte” del dinero entrará en la conversación. La tercera duda del sector es cuál será el nuevo interés que les dejarán los pasivos a su nombre porque en función de ello, podrían aceptar plazos de devolución más largos o cortos.Todas estas variables revisten importancia ya que en mayor o menor medida implicarán un nuevo gasto para el Tesoro, donde habita el corazón del programa económico del Gobierno: el ancla fiscal. En el Tesoro está la caja o billetera del Estado, y por lo tanto, ahí se juega el “déficit cero”. En consecuencia, sanear las cuentas del Banco Central tendrá un costo para el superávit del Ejecutivo en los primeros cinco meses del año que, según cifras oficiales, superó los $6billones.La visión de economistasExisten diferentes miradas sobre el impacto de este nuevo gasto que tendrá que afrontar el Tesoro. Para el economista Fausto Spotorno “implicará un ajuste fiscal aún más grande” que el que ya aplica la administración libertaria. En declaraciones radiales, sostuvo que la determinación de eliminar el déficit y sanear el Banco Central era algo que “sí o sí” había que hacer.A su vez, explicó de dónde surgieron estos pasivos del Central que ahora son deuda del Tesoro: “La emisión para financiar el déficit fiscal (durante 2023) fue mucho más grande que la emisión de pesos y se tuvo que emitir deuda. Estos pases con el tiempo fueron creciendo porque pagaban tasa de interés, y el resultado es una gran deuda del Banco Central”.Una mirada distinta tiene el economista Gabriel Caamaño quien indicó que no cambia tanto dado que “lo que estaba pagando uno la va a empezar a pagar otro”. Sobre el costo que puede representar para el Tesoro en defensa del superávit, mostró cautela: “Hay que ver cómo lo instrumentan”. De hecho, observó un movimiento de los bancos durante este año: “Ya habían empezado a pasarse al Tesoro”. Caamaño indicó que muchas entidades habían empezado a renegociar sus títulos del Central con letras que paga el Tesoro, como las Lecaps, que tienen un interés más alto que el que paga el BCRA.Una postura similar expresó Camilo Tiscornia: “La pregunta del millón es qué costo tendrá para el Gobierno lo que termine de acordar con los bancos”. Vinculado a eso posee una visión optimista ya que consideró que para un anuncio de estas características el Gobierno ya debía tener una idea sobre la intención de los bancos. Caso contrario, “sería un piletazo” porque “el protagonista del programa económico es el ancla fiscal y eso el Gobierno lo tiene clarísimo”.  

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