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Examen de residencias médicas. Aumentaron los postulantes y uno de cada tres es extranjero

DAVID RAUDALES BLOGExamen de residencias médicas. Aumentaron los postulantes y uno de cada tres es extranjero

En medio del faltante de profesionales que no se revierte en el sistema de salud, la cantidad de postulantes que el próximo martes rendirán el examen único para ingresar a las residencias en medicina, enfermería y bioquímica en hospitales y centros privados del país aumentó con respecto del año pasado, aunque la proporción de egresados argentinos interesados en pasar por esa etapa de formación sigue por debajo del 70% por segundo año consecutivo. El 31,1% es extranjero, atraído en especial por medicina.

Para esta fecha, hace exactamente un año, LA NACION dio a conocer no solo que uno de cada tres médicos, enfermeros o bioquímicos recién recibidos que se postulaban para la evaluación nacional era extranjero, sino que ese mayor interés de profesionales de otras nacionalidades era inversamente proporcional al de sus colegas argentinos. Esto sucedía en una crisis estructural del sistema de salud que descansa en los residentes a partir del mediodía por varios motivos, incluidos los ingresos. Esto no varió en estos 12 meses. Si no, basta con recorrer los centros de atención.

El año pasado, habían quedado habilitados para rendir 7.312 postulantes. Este año, entre más de 11.000 inscriptos, 8.282 reunieron las condiciones para hacerlo: un 68,9% es argentino y un 31,3%, oriundo de otros países (Ecuador, Bolivia, Colombia, Brasil, Perú y Venezuela, los de más presencia).

En ambos casos, el número de interesados aumentó con respecto de 2023, de acuerdo con los datos del listado oficial online que comparó este medio. ¿Cuánto? Un 13,5% los argentinos (de 5.028 el año pasado a 5.705 este año), comparado con un 12,9% los extranjeros (de 2.284 a 2.577), según surge del análisis de los registros de la Dirección de Talento Humano y Conocimiento del Ministerio de Salud de la Nación que hizo LA NACION.

Ante la consulta, desde esa cartera señalaron que la mayoría de los profesionales de otros países homologaron el título de grado para hacer la residencia en la Argentina a modo de posgrado rentado, sobre todo en cirugía, ortopedia y traumatología, diagnóstico por imágenes, enfermería y dermatología. El año pasado, la Universidad San Francisco de Chuquisaca, de Bolivia, fue la tercera institución con más egresados a rendir el examen nacional, luego de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Entre los argentinos, las especialidades de medicina con mayor número de inscriptos este año aparecen anestesiología, cirugía general, clínica médica, tocoginecología, cardiología, pediatría articulada con neonatología y terapia intensiva, ortopedia y traumatología, psiquiatría y diagnóstico por imágenes, entre otras.

Son 7.007 -casi 1.000 más que el año pasado- los postulantes en las más de 70 áreas médicas para las que se ofrecen casi 4.700 cupos a cubrir a partir de septiembre próximo; el 65,5% es argentino y es acá donde la proporción de egresados locales que opta por la residencia creció menos que la de extranjeros con respecto del año pasado (12,2 versus 22,3%).

Para Miguel Indart de Arza, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), “la historia se repite” en una de las cinco especialidades consideras priorizadas, con unas 600 vacantes y alrededor de 420 inscriptos, un número sobre el que llamó la atención. “Oculta la cantidad de inscriptos extranjeros –explicó–. Hay un porcentaje no menor (en el primer año de la residencia en el Hospital Gutiérrez fue del 30% el año pasado y, en el Hospital Elizalde, del 20%) que son médicos formados en otras universidades, que vienen a nuestras residencias y es probable que vuelvan a sus países. Va a haber un problema grave de salud pública: el número de pediatras, que ahora es crítico, va a ser dramático en próximos años.”

La pediatría, como bien lo definió el médico, es una especialidad con alta demanda en lo afectivo, de contención, y la atención de situaciones que exceden síntomas, incluidas las familiares y sociales, sobre todo en las guardias. “La gente viene cada vez más a los servicios de emergencia con problemas que se exacerbaron por la pandemia, como los de salud mental. Las guardias muchas veces están ocupadas por pacientes que tendrían que estar internados en salas de clínica pediátrica y están ahí, con doble trabajo para los pediatras de guardia”, continuó Indart.

En el país, hay 188 centros que ofrecen la residencia en pediatría entre hospitales públicos, universitarios y el sector privado. “Cuando se habla del número de pediatras, como se habla de extranjeros y nacionales, están también las especialidades pediátricas. Para acceder, hay que ser pediatra, pero cuando ese pediatra se forme, no va a ejercer como tal sino como especialista. Por eso, no se tiene real dimensión de la cantidad de pediatras que hay –agregó el titular de la SAP–. La residencia de pediatría no se está eligiendo para el ejercicio profesional y, esto, va a tener consecuencias. Es la especialidad que se encarga de atender la salud de los chicos y los adolescentes hasta los 18 años. Y los profesionales lo están haciendo con pluriempleo y extenuados.”

Con preocupación

En bioquímica, como así también en farmacia, hay un escenario que se sigue con preocupación. Hay 151 inscriptos para cubrir 165 cargos abiertos en todas sus especialidades; a diferencia de medicina, el 98% es argentino. “Hay unos 50 cupos ofrecidos para la residencia en farmacia hospitalaria, pero solo 15 inscriptos. En bioquímica, esa relación es menor. Esto es algo que se mantiene desde hace años. Con el salario de los residentes, son pocos los que se postulan”, señaló Pablo Evelson, decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

En diálogo con LA NACION, consideró que eso se da por dos motivos. “Antes, por orden de mérito, se elegía el lugar para hacer la residencia y se optaba por los de mejor reputación para la formación profesional. Ahora, con el salario que reciben los residentes, se elige más por cercanía o conveniencia. Cambiaron los patrones de selección de parte de los egresados –continuó Evelson–. En los últimos años, hubo más vacantes que postulantes en el concurso. Además, está la lógica en la que los residentes bioquímicos y farmacéuticos tienen un ingreso menor en algunas instituciones que los residentes médicos y esto, junto con las guardias y el esfuerzo que eso demanda, hace que la oferta no sea atractiva. Mientras no haya una recomposición del estipendio de los residentes, esta tendencia no va a mejorar.”

En tanto, en enfermería, un recurso humano con alta demanda en el sistema de salud, se presentó un centenar más de profesionales para este examen que el del año pasado. Son 1.125 postulantes en total, con apenas 394 cargos ofrecidos, tres menos que el año pasado, cuando rindieron 722 licenciados en enfermería. El 85,8% es argentino, con 20 inscriptos extranjeros más que para el examen anterior.

“La residencia es el tema más importante de salud para los próximos 10 años. Todos estamos de acuerdo con eso y estamos trabajando en los trayectos formativos: la facultad, la residencia y las dotaciones óptimas para la atención de pacientes”, respondió Leonardo Busso, secretario de Calidad en Salud de la cartera sanitaria nacional, a LA NACION. “Estamos trabajando con las facultades para ver cómo hacer para modificar la currícula de modo de poder formar médicos más vinculados a las especialidades priorizadas (pediatría, clínica, cirugía y obstetricia) -agregó-. El año pasado, el 50% de los cargos en esos casos quedaron vacantes. Vamos a ver qué sucede este año cuando se rinda el examen.”

Después de la primera adjudicación, se readjudicarán las vacantes que queden, como todos los años, y, según indicó el funcionario, la prioridad será cubrir los cargos de las especialidades básicas. En adelante, prevén trabajar con las provincias y las universidades para darle prioridad a esos cupos y los conocimientos que requieren. “Buscamos incorporar salud pública en todos los años de la carrera de formación de médicos”, agregó Busso. Con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), según anticipó, avanzan en un observatorio para poder conocer qué pasa con la inserción laboral de los egresados, sobre lo que no hay datos.

Sobre lo que sí hay información es dónde se formaron los futuros residentes. La mayoría, de acuerdo con las inscripciones, obtuvo su título de grado en la UBA, la Universidad Nacional de La Plata, la UNR, la Universidad Nacional de Tucumán, la Universidad Nacional del Nordeste, la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Nacional de Cuyo y la Fundación Barceló, según precisaron desde la Dirección Nacional de Talento Humano a partir de la documentación requerida para la inscripción al Examen Único.

Entre los extranjeros con título obtenido en el país, además de la UBA, la UNR y la Fundación Barceló, aparece la Universidad Abierta Interamericana. El 6% de los que se postularon es brasileño.

Debates pendientes

Para Marcelo García Diéguez, profesor asociado de las Áreas Clínica y de Análisis Epidemiológico de los Determinantes de Salud del Departamento de Ciencias de la Universidad Nacional del Sur, hay un debate clave que hay que encarar en el país: revisar el alcance de la autonomía del título universitario para ejercer y que la residencia sea obligatoria para esa autonomía.

“Hay distintos caminos legales para hacerlo: uno sería que el título de grado tenga una habilitación atenuada, no completa como es actualmente. Acordar con las universidades que, en las carreras de salud, la habilitación profesional requiere la formación de posgrado”, planteó García Diéguez, exdirector de Talento Humano del Ministerio de Salud de la Nación. “Se trata de un balance entre autonomía y responsabilidad: ¿un médico recién graduado puede hacer cualquier cosa? No, porque no tiene la experiencia, aun supervisado –explicó en diálogo con este medio–. ¿Cómo se puede lograr que un egresado tenga la habilidad suficiente para atender un parto, por ejemplo, si como estudiante no pudo hacerlo en las prácticas ni bajo observación directa? Ahí hay un dilema que se resuelve solo con la práctica supervisada hasta que aprenda hacerlo. Y este es un debate que hay que dar.”

Otro punto a resolver, consideró, es la distribución inteligente de cargos con el porcentaje de profesionales en las especialidades que demanda el sistema de salud. “Es el camino más sencillo para que, por lo menos, podamos tener la cantidad de especialistas que necesitamos en las áreas que son necesarios –dijo–. Una vez que la cantidad de cargos de residencia disponibles es igual que la cantidad de egresados, lo que en el país ocurre desde hace unos años, entonces se puede tomar la decisión de conceder a la matrícula la habilitación atenuada para el ejercicio profesional debiendo completar la residencia. Así se podría resolver este conflicto, en el que deben intervenir los ministerios de Salud y de Educación e involucrar a las universidades para que, a través de la gestión académica, las residencias entren en el proceso de acreditación de calidad. La Argentina es uno de los pocos países en el que la formación de posgrado de medicina lo manejan hospitales y los ministerios de Salud”, finalizó García Diéguez.

A través del Examen Único, cada año, se cubre gran parte de los cupos en el país para las residencias en medicina, bioquímica y enfermería que ofrecen provincias, la Nación, universidades y centros privados que adhieren. Los hospitales nacionales, porteños y bonaerenses, además de los centros de atención comunitaria, participan de este examen a través del Concurso Unificado entre las tres jurisdicciones; la mayoría de los postulantes a la evaluación del próximo martes participa por ese concurso.

Otras disciplinas, como así también las residencias posbásicas (en una especialidad después de la residencia básica), tienen sus evaluaciones por separado, según sea el concurso que se elija.

El año pasado, el 89% de los 7.312 inscriptos habilitados para rendir efectivamente se presentó el día del examen.

En medio del faltante de profesionales que no se revierte en el sistema de salud, la cantidad de postulantes que el próximo martes rendirán el examen único para ingresar a las residencias en medicina, enfermería y bioquímica en hospitales y centros privados del país aumentó con respecto del año pasado, aunque la proporción de egresados argentinos interesados en pasar por esa etapa de formación sigue por debajo del 70% por segundo año consecutivo. El 31,1% es extranjero, atraído en especial por medicina.

Para esta fecha, hace exactamente un año, LA NACION dio a conocer no solo que uno de cada tres médicos, enfermeros o bioquímicos recién recibidos que se postulaban para la evaluación nacional era extranjero, sino que ese mayor interés de profesionales de otras nacionalidades era inversamente proporcional al de sus colegas argentinos. Esto sucedía en una crisis estructural del sistema de salud que descansa en los residentes a partir del mediodía por varios motivos, incluidos los ingresos. Esto no varió en estos 12 meses. Si no, basta con recorrer los centros de atención.

El año pasado, habían quedado habilitados para rendir 7.312 postulantes. Este año, entre más de 11.000 inscriptos, 8.282 reunieron las condiciones para hacerlo: un 68,9% es argentino y un 31,3%, oriundo de otros países (Ecuador, Bolivia, Colombia, Brasil, Perú y Venezuela, los de más presencia).

En ambos casos, el número de interesados aumentó con respecto de 2023, de acuerdo con los datos del listado oficial online que comparó este medio. ¿Cuánto? Un 13,5% los argentinos (de 5.028 el año pasado a 5.705 este año), comparado con un 12,9% los extranjeros (de 2.284 a 2.577), según surge del análisis de los registros de la Dirección de Talento Humano y Conocimiento del Ministerio de Salud de la Nación que hizo LA NACION.

Ante la consulta, desde esa cartera señalaron que la mayoría de los profesionales de otros países homologaron el título de grado para hacer la residencia en la Argentina a modo de posgrado rentado, sobre todo en cirugía, ortopedia y traumatología, diagnóstico por imágenes, enfermería y dermatología. El año pasado, la Universidad San Francisco de Chuquisaca, de Bolivia, fue la tercera institución con más egresados a rendir el examen nacional, luego de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Entre los argentinos, las especialidades de medicina con mayor número de inscriptos este año aparecen anestesiología, cirugía general, clínica médica, tocoginecología, cardiología, pediatría articulada con neonatología y terapia intensiva, ortopedia y traumatología, psiquiatría y diagnóstico por imágenes, entre otras.

Son 7.007 -casi 1.000 más que el año pasado- los postulantes en las más de 70 áreas médicas para las que se ofrecen casi 4.700 cupos a cubrir a partir de septiembre próximo; el 65,5% es argentino y es acá donde la proporción de egresados locales que opta por la residencia creció menos que la de extranjeros con respecto del año pasado (12,2 versus 22,3%).

Para Miguel Indart de Arza, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), “la historia se repite” en una de las cinco especialidades consideras priorizadas, con unas 600 vacantes y alrededor de 420 inscriptos, un número sobre el que llamó la atención. “Oculta la cantidad de inscriptos extranjeros –explicó–. Hay un porcentaje no menor (en el primer año de la residencia en el Hospital Gutiérrez fue del 30% el año pasado y, en el Hospital Elizalde, del 20%) que son médicos formados en otras universidades, que vienen a nuestras residencias y es probable que vuelvan a sus países. Va a haber un problema grave de salud pública: el número de pediatras, que ahora es crítico, va a ser dramático en próximos años.”

La pediatría, como bien lo definió el médico, es una especialidad con alta demanda en lo afectivo, de contención, y la atención de situaciones que exceden síntomas, incluidas las familiares y sociales, sobre todo en las guardias. “La gente viene cada vez más a los servicios de emergencia con problemas que se exacerbaron por la pandemia, como los de salud mental. Las guardias muchas veces están ocupadas por pacientes que tendrían que estar internados en salas de clínica pediátrica y están ahí, con doble trabajo para los pediatras de guardia”, continuó Indart.

En el país, hay 188 centros que ofrecen la residencia en pediatría entre hospitales públicos, universitarios y el sector privado. “Cuando se habla del número de pediatras, como se habla de extranjeros y nacionales, están también las especialidades pediátricas. Para acceder, hay que ser pediatra, pero cuando ese pediatra se forme, no va a ejercer como tal sino como especialista. Por eso, no se tiene real dimensión de la cantidad de pediatras que hay –agregó el titular de la SAP–. La residencia de pediatría no se está eligiendo para el ejercicio profesional y, esto, va a tener consecuencias. Es la especialidad que se encarga de atender la salud de los chicos y los adolescentes hasta los 18 años. Y los profesionales lo están haciendo con pluriempleo y extenuados.”

Con preocupación

En bioquímica, como así también en farmacia, hay un escenario que se sigue con preocupación. Hay 151 inscriptos para cubrir 165 cargos abiertos en todas sus especialidades; a diferencia de medicina, el 98% es argentino. “Hay unos 50 cupos ofrecidos para la residencia en farmacia hospitalaria, pero solo 15 inscriptos. En bioquímica, esa relación es menor. Esto es algo que se mantiene desde hace años. Con el salario de los residentes, son pocos los que se postulan”, señaló Pablo Evelson, decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

En diálogo con LA NACION, consideró que eso se da por dos motivos. “Antes, por orden de mérito, se elegía el lugar para hacer la residencia y se optaba por los de mejor reputación para la formación profesional. Ahora, con el salario que reciben los residentes, se elige más por cercanía o conveniencia. Cambiaron los patrones de selección de parte de los egresados –continuó Evelson–. En los últimos años, hubo más vacantes que postulantes en el concurso. Además, está la lógica en la que los residentes bioquímicos y farmacéuticos tienen un ingreso menor en algunas instituciones que los residentes médicos y esto, junto con las guardias y el esfuerzo que eso demanda, hace que la oferta no sea atractiva. Mientras no haya una recomposición del estipendio de los residentes, esta tendencia no va a mejorar.”

En tanto, en enfermería, un recurso humano con alta demanda en el sistema de salud, se presentó un centenar más de profesionales para este examen que el del año pasado. Son 1.125 postulantes en total, con apenas 394 cargos ofrecidos, tres menos que el año pasado, cuando rindieron 722 licenciados en enfermería. El 85,8% es argentino, con 20 inscriptos extranjeros más que para el examen anterior.

“La residencia es el tema más importante de salud para los próximos 10 años. Todos estamos de acuerdo con eso y estamos trabajando en los trayectos formativos: la facultad, la residencia y las dotaciones óptimas para la atención de pacientes”, respondió Leonardo Busso, secretario de Calidad en Salud de la cartera sanitaria nacional, a LA NACION. “Estamos trabajando con las facultades para ver cómo hacer para modificar la currícula de modo de poder formar médicos más vinculados a las especialidades priorizadas (pediatría, clínica, cirugía y obstetricia) -agregó-. El año pasado, el 50% de los cargos en esos casos quedaron vacantes. Vamos a ver qué sucede este año cuando se rinda el examen.”

Después de la primera adjudicación, se readjudicarán las vacantes que queden, como todos los años, y, según indicó el funcionario, la prioridad será cubrir los cargos de las especialidades básicas. En adelante, prevén trabajar con las provincias y las universidades para darle prioridad a esos cupos y los conocimientos que requieren. “Buscamos incorporar salud pública en todos los años de la carrera de formación de médicos”, agregó Busso. Con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), según anticipó, avanzan en un observatorio para poder conocer qué pasa con la inserción laboral de los egresados, sobre lo que no hay datos.

Sobre lo que sí hay información es dónde se formaron los futuros residentes. La mayoría, de acuerdo con las inscripciones, obtuvo su título de grado en la UBA, la Universidad Nacional de La Plata, la UNR, la Universidad Nacional de Tucumán, la Universidad Nacional del Nordeste, la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Nacional de Cuyo y la Fundación Barceló, según precisaron desde la Dirección Nacional de Talento Humano a partir de la documentación requerida para la inscripción al Examen Único.

Entre los extranjeros con título obtenido en el país, además de la UBA, la UNR y la Fundación Barceló, aparece la Universidad Abierta Interamericana. El 6% de los que se postularon es brasileño.

Debates pendientes

Para Marcelo García Diéguez, profesor asociado de las Áreas Clínica y de Análisis Epidemiológico de los Determinantes de Salud del Departamento de Ciencias de la Universidad Nacional del Sur, hay un debate clave que hay que encarar en el país: revisar el alcance de la autonomía del título universitario para ejercer y que la residencia sea obligatoria para esa autonomía.

“Hay distintos caminos legales para hacerlo: uno sería que el título de grado tenga una habilitación atenuada, no completa como es actualmente. Acordar con las universidades que, en las carreras de salud, la habilitación profesional requiere la formación de posgrado”, planteó García Diéguez, exdirector de Talento Humano del Ministerio de Salud de la Nación. “Se trata de un balance entre autonomía y responsabilidad: ¿un médico recién graduado puede hacer cualquier cosa? No, porque no tiene la experiencia, aun supervisado –explicó en diálogo con este medio–. ¿Cómo se puede lograr que un egresado tenga la habilidad suficiente para atender un parto, por ejemplo, si como estudiante no pudo hacerlo en las prácticas ni bajo observación directa? Ahí hay un dilema que se resuelve solo con la práctica supervisada hasta que aprenda hacerlo. Y este es un debate que hay que dar.”

Otro punto a resolver, consideró, es la distribución inteligente de cargos con el porcentaje de profesionales en las especialidades que demanda el sistema de salud. “Es el camino más sencillo para que, por lo menos, podamos tener la cantidad de especialistas que necesitamos en las áreas que son necesarios –dijo–. Una vez que la cantidad de cargos de residencia disponibles es igual que la cantidad de egresados, lo que en el país ocurre desde hace unos años, entonces se puede tomar la decisión de conceder a la matrícula la habilitación atenuada para el ejercicio profesional debiendo completar la residencia. Así se podría resolver este conflicto, en el que deben intervenir los ministerios de Salud y de Educación e involucrar a las universidades para que, a través de la gestión académica, las residencias entren en el proceso de acreditación de calidad. La Argentina es uno de los pocos países en el que la formación de posgrado de medicina lo manejan hospitales y los ministerios de Salud”, finalizó García Diéguez.

A través del Examen Único, cada año, se cubre gran parte de los cupos en el país para las residencias en medicina, bioquímica y enfermería que ofrecen provincias, la Nación, universidades y centros privados que adhieren. Los hospitales nacionales, porteños y bonaerenses, además de los centros de atención comunitaria, participan de este examen a través del Concurso Unificado entre las tres jurisdicciones; la mayoría de los postulantes a la evaluación del próximo martes participa por ese concurso.

Otras disciplinas, como así también las residencias posbásicas (en una especialidad después de la residencia básica), tienen sus evaluaciones por separado, según sea el concurso que se elija.

El año pasado, el 89% de los 7.312 inscriptos habilitados para rendir efectivamente se presentó el día del examen.

 En medio del faltante de profesionales que no se revierte en el sistema de salud, la cantidad de postulantes que el próximo martes rendirán el examen único para ingresar a las residencias en medicina, enfermería y bioquímica en hospitales y centros privados del país aumentó con respecto del año pasado, aunque la proporción de egresados argentinos interesados en pasar por esa etapa de formación sigue por debajo del 70% por segundo año consecutivo. El 31,1% es extranjero, atraído en especial por medicina.Para esta fecha, hace exactamente un año, LA NACION dio a conocer no solo que uno de cada tres médicos, enfermeros o bioquímicos recién recibidos que se postulaban para la evaluación nacional era extranjero, sino que ese mayor interés de profesionales de otras nacionalidades era inversamente proporcional al de sus colegas argentinos. Esto sucedía en una crisis estructural del sistema de salud que descansa en los residentes a partir del mediodía por varios motivos, incluidos los ingresos. Esto no varió en estos 12 meses. Si no, basta con recorrer los centros de atención.El año pasado, habían quedado habilitados para rendir 7.312 postulantes. Este año, entre más de 11.000 inscriptos, 8.282 reunieron las condiciones para hacerlo: un 68,9% es argentino y un 31,3%, oriundo de otros países (Ecuador, Bolivia, Colombia, Brasil, Perú y Venezuela, los de más presencia).En ambos casos, el número de interesados aumentó con respecto de 2023, de acuerdo con los datos del listado oficial online que comparó este medio. ¿Cuánto? Un 13,5% los argentinos (de 5.028 el año pasado a 5.705 este año), comparado con un 12,9% los extranjeros (de 2.284 a 2.577), según surge del análisis de los registros de la Dirección de Talento Humano y Conocimiento del Ministerio de Salud de la Nación que hizo LA NACION.Ante la consulta, desde esa cartera señalaron que la mayoría de los profesionales de otros países homologaron el título de grado para hacer la residencia en la Argentina a modo de posgrado rentado, sobre todo en cirugía, ortopedia y traumatología, diagnóstico por imágenes, enfermería y dermatología. El año pasado, la Universidad San Francisco de Chuquisaca, de Bolivia, fue la tercera institución con más egresados a rendir el examen nacional, luego de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR).Entre los argentinos, las especialidades de medicina con mayor número de inscriptos este año aparecen anestesiología, cirugía general, clínica médica, tocoginecología, cardiología, pediatría articulada con neonatología y terapia intensiva, ortopedia y traumatología, psiquiatría y diagnóstico por imágenes, entre otras.Son 7.007 -casi 1.000 más que el año pasado- los postulantes en las más de 70 áreas médicas para las que se ofrecen casi 4.700 cupos a cubrir a partir de septiembre próximo; el 65,5% es argentino y es acá donde la proporción de egresados locales que opta por la residencia creció menos que la de extranjeros con respecto del año pasado (12,2 versus 22,3%).Para Miguel Indart de Arza, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), “la historia se repite” en una de las cinco especialidades consideras priorizadas, con unas 600 vacantes y alrededor de 420 inscriptos, un número sobre el que llamó la atención. “Oculta la cantidad de inscriptos extranjeros –explicó–. Hay un porcentaje no menor (en el primer año de la residencia en el Hospital Gutiérrez fue del 30% el año pasado y, en el Hospital Elizalde, del 20%) que son médicos formados en otras universidades, que vienen a nuestras residencias y es probable que vuelvan a sus países. Va a haber un problema grave de salud pública: el número de pediatras, que ahora es crítico, va a ser dramático en próximos años.”La pediatría, como bien lo definió el médico, es una especialidad con alta demanda en lo afectivo, de contención, y la atención de situaciones que exceden síntomas, incluidas las familiares y sociales, sobre todo en las guardias. “La gente viene cada vez más a los servicios de emergencia con problemas que se exacerbaron por la pandemia, como los de salud mental. Las guardias muchas veces están ocupadas por pacientes que tendrían que estar internados en salas de clínica pediátrica y están ahí, con doble trabajo para los pediatras de guardia”, continuó Indart.En el país, hay 188 centros que ofrecen la residencia en pediatría entre hospitales públicos, universitarios y el sector privado. “Cuando se habla del número de pediatras, como se habla de extranjeros y nacionales, están también las especialidades pediátricas. Para acceder, hay que ser pediatra, pero cuando ese pediatra se forme, no va a ejercer como tal sino como especialista. Por eso, no se tiene real dimensión de la cantidad de pediatras que hay –agregó el titular de la SAP–. La residencia de pediatría no se está eligiendo para el ejercicio profesional y, esto, va a tener consecuencias. Es la especialidad que se encarga de atender la salud de los chicos y los adolescentes hasta los 18 años. Y los profesionales lo están haciendo con pluriempleo y extenuados.”Con preocupaciónEn bioquímica, como así también en farmacia, hay un escenario que se sigue con preocupación. Hay 151 inscriptos para cubrir 165 cargos abiertos en todas sus especialidades; a diferencia de medicina, el 98% es argentino. “Hay unos 50 cupos ofrecidos para la residencia en farmacia hospitalaria, pero solo 15 inscriptos. En bioquímica, esa relación es menor. Esto es algo que se mantiene desde hace años. Con el salario de los residentes, son pocos los que se postulan”, señaló Pablo Evelson, decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.En diálogo con LA NACION, consideró que eso se da por dos motivos. “Antes, por orden de mérito, se elegía el lugar para hacer la residencia y se optaba por los de mejor reputación para la formación profesional. Ahora, con el salario que reciben los residentes, se elige más por cercanía o conveniencia. Cambiaron los patrones de selección de parte de los egresados –continuó Evelson–. En los últimos años, hubo más vacantes que postulantes en el concurso. Además, está la lógica en la que los residentes bioquímicos y farmacéuticos tienen un ingreso menor en algunas instituciones que los residentes médicos y esto, junto con las guardias y el esfuerzo que eso demanda, hace que la oferta no sea atractiva. Mientras no haya una recomposición del estipendio de los residentes, esta tendencia no va a mejorar.”En tanto, en enfermería, un recurso humano con alta demanda en el sistema de salud, se presentó un centenar más de profesionales para este examen que el del año pasado. Son 1.125 postulantes en total, con apenas 394 cargos ofrecidos, tres menos que el año pasado, cuando rindieron 722 licenciados en enfermería. El 85,8% es argentino, con 20 inscriptos extranjeros más que para el examen anterior.“La residencia es el tema más importante de salud para los próximos 10 años. Todos estamos de acuerdo con eso y estamos trabajando en los trayectos formativos: la facultad, la residencia y las dotaciones óptimas para la atención de pacientes”, respondió Leonardo Busso, secretario de Calidad en Salud de la cartera sanitaria nacional, a LA NACION. “Estamos trabajando con las facultades para ver cómo hacer para modificar la currícula de modo de poder formar médicos más vinculados a las especialidades priorizadas (pediatría, clínica, cirugía y obstetricia) -agregó-. El año pasado, el 50% de los cargos en esos casos quedaron vacantes. Vamos a ver qué sucede este año cuando se rinda el examen.”Después de la primera adjudicación, se readjudicarán las vacantes que queden, como todos los años, y, según indicó el funcionario, la prioridad será cubrir los cargos de las especialidades básicas. En adelante, prevén trabajar con las provincias y las universidades para darle prioridad a esos cupos y los conocimientos que requieren. “Buscamos incorporar salud pública en todos los años de la carrera de formación de médicos”, agregó Busso. Con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), según anticipó, avanzan en un observatorio para poder conocer qué pasa con la inserción laboral de los egresados, sobre lo que no hay datos.Sobre lo que sí hay información es dónde se formaron los futuros residentes. La mayoría, de acuerdo con las inscripciones, obtuvo su título de grado en la UBA, la Universidad Nacional de La Plata, la UNR, la Universidad Nacional de Tucumán, la Universidad Nacional del Nordeste, la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Nacional de Cuyo y la Fundación Barceló, según precisaron desde la Dirección Nacional de Talento Humano a partir de la documentación requerida para la inscripción al Examen Único.Entre los extranjeros con título obtenido en el país, además de la UBA, la UNR y la Fundación Barceló, aparece la Universidad Abierta Interamericana. El 6% de los que se postularon es brasileño.Debates pendientesPara Marcelo García Diéguez, profesor asociado de las Áreas Clínica y de Análisis Epidemiológico de los Determinantes de Salud del Departamento de Ciencias de la Universidad Nacional del Sur, hay un debate clave que hay que encarar en el país: revisar el alcance de la autonomía del título universitario para ejercer y que la residencia sea obligatoria para esa autonomía.“Hay distintos caminos legales para hacerlo: uno sería que el título de grado tenga una habilitación atenuada, no completa como es actualmente. Acordar con las universidades que, en las carreras de salud, la habilitación profesional requiere la formación de posgrado”, planteó García Diéguez, exdirector de Talento Humano del Ministerio de Salud de la Nación. “Se trata de un balance entre autonomía y responsabilidad: ¿un médico recién graduado puede hacer cualquier cosa? No, porque no tiene la experiencia, aun supervisado –explicó en diálogo con este medio–. ¿Cómo se puede lograr que un egresado tenga la habilidad suficiente para atender un parto, por ejemplo, si como estudiante no pudo hacerlo en las prácticas ni bajo observación directa? Ahí hay un dilema que se resuelve solo con la práctica supervisada hasta que aprenda hacerlo. Y este es un debate que hay que dar.”Otro punto a resolver, consideró, es la distribución inteligente de cargos con el porcentaje de profesionales en las especialidades que demanda el sistema de salud. “Es el camino más sencillo para que, por lo menos, podamos tener la cantidad de especialistas que necesitamos en las áreas que son necesarios –dijo–. Una vez que la cantidad de cargos de residencia disponibles es igual que la cantidad de egresados, lo que en el país ocurre desde hace unos años, entonces se puede tomar la decisión de conceder a la matrícula la habilitación atenuada para el ejercicio profesional debiendo completar la residencia. Así se podría resolver este conflicto, en el que deben intervenir los ministerios de Salud y de Educación e involucrar a las universidades para que, a través de la gestión académica, las residencias entren en el proceso de acreditación de calidad. La Argentina es uno de los pocos países en el que la formación de posgrado de medicina lo manejan hospitales y los ministerios de Salud”, finalizó García Diéguez.A través del Examen Único, cada año, se cubre gran parte de los cupos en el país para las residencias en medicina, bioquímica y enfermería que ofrecen provincias, la Nación, universidades y centros privados que adhieren. Los hospitales nacionales, porteños y bonaerenses, además de los centros de atención comunitaria, participan de este examen a través del Concurso Unificado entre las tres jurisdicciones; la mayoría de los postulantes a la evaluación del próximo martes participa por ese concurso.Otras disciplinas, como así también las residencias posbásicas (en una especialidad después de la residencia básica), tienen sus evaluaciones por separado, según sea el concurso que se elija.El año pasado, el 89% de los 7.312 inscriptos habilitados para rendir efectivamente se presentó el día del examen.  

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