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Con un ausentismo récord, ningún candidato obtuvo la mayoría y habrá balotaje en Irán

DAVID RAUDALES BLOGCon un ausentismo récord, ningún candidato obtuvo la mayoría y habrá balotaje en Irán

TEHERÁN.- En unas elecciones en las que la población iraní pareció expresar su disconformidad con la grave situación económica a través de un ausentismo récord, ninguno de los candidatos obtuvo este viernes más del 50% de los votos y habrá una segunda vuelta el viernes próximo entre un legislador moderado y el protegido del líder supremo, según anunció el Ministerio del Interior este sábado en Teherán.

La votación para sustituir a Ebrahim Raisi tras su muerte en un accidente de helicóptero se redujo a una reñida carrera entre un legislador de perfil bajo, Massud Pezeshkian, el único moderado en un campo de cuatro candidatos, y el exmiembro de la Guardia Revolucionaria Said Jalili.

El Ministerio del Interior dijo que ninguno de los dos ha obtenido el 50% más uno de los más de 25 millones de papeletas emitidas, necesario para la victoria absoluta. Pezeshkian lidera con más de 10 millones de votos, por delante de Jalili, con más de 9,4 millones.

Pero el dato importante de estas elecciones fue el ausentismo récord. De los 61 millones de electores llamados a las urnas el viernes, sólo votó el 40%. Algunos opositores, y en particular de la diáspora iraní, habían llamado a boicotear los comicios. El guía supremo, el ayatollah Ali Khamenei, el cargo más importante en la estructura política y religiosa de la República Islámica, precisamente había puesto énfasis en instar a la población a participar con su voto. Durante las presidenciales de 2021, en las que no se había autorizado a ningún candidato reformista o moderado, la tasa de abstención alcanzó el 51%, lo que en su momento fue un récord.

El clero esperaba una alta participación, ya que se enfrenta a una crisis de legitimidad alimentada por el descontento de la población ante las dificultades económicas y las restricciones a la libertad política y social.

De todas maneras, el poder en Irán reside en última instancia en Khamenei, por lo que el resultado final no significará ningún cambio importante en la política iraní sobre el programa nuclear o su apoyo a las milicias de Medio Oriente. Pero el presidente dirige el gobierno día a día y puede influir en el tono de la política del país.

Las elecciones se celebran en un momento de escalada de la tensión regional debido a la guerra entre Israel y los aliados iraníes Hamas en Gaza y Hezbollah en el Líbano, así como al aumento de la presión occidental sobre Irán por el rápido avance de su programa nuclear.

Con el líder supremo de Irán a sus 85 años, es probable que el próximo presidente esté estrechamente implicado en el proceso de elección del sucesor de Khamenei, que busca un presidente ferozmente leal que pueda garantizar una eventual sucesión sin problemas a su propio cargo, afirman personas conocedoras de la situación y analistas.

El único candidato del sector reformista al que se le permitió competir es Pezeshkian, un médico de 70 años y exministro de Salud entre 2001 y 2005 durante la presidencia del también reformista Mohammad Khatami. Durante los debates televisivos Pezeshkian prometió una mayor apertura en política exterior y contó con el apoyo de Javad Zarif, el exministro de Asuntos Exteriores que firmó el acuerdo nuclear, conocido como JCPOA, en 2015.

Las opiniones antioccidentales de Jalili, antiguo negociador nuclear inflexible de Irán, contrastan con las de Pezeshkian. Los analistas afirman que una eventual victoria de Jalili señalaría la posibilidad de un giro aún más antagonista en la política exterior e interior de la República Islámica.

En cambio una victoria de Pezeshkian, un legislador de modales suaves, podría contribuir a aliviar las tensiones con Occidente y mejorar las posibilidades de reforma económica, liberalización social y pluralismo político. Pezeshkian, fiel al régimen teocrático iraní, cuenta con el respaldo de la facción reformista que en los últimos años ha quedado en gran medida marginada en Irán.

”Respetaremos la ley del hiyab, pero nunca debe haber ningún comportamiento intrusivo o inhumano hacia las mujeres”, dijo Pezeshkian tras depositar su voto.

Se refería a la muerte en 2022 de Mahsa Amini, una joven kurda, mientras se encontraba bajo custodia policial por presunta violación del código de vestimenta islámico obligatorio.

Los disturbios provocados por la muerte de Amini se convirtieron en la mayor manifestación de oposición a los líderes clericales de Irán en años.

Agencias Reuters y AFP

TEHERÁN.- En unas elecciones en las que la población iraní pareció expresar su disconformidad con la grave situación económica a través de un ausentismo récord, ninguno de los candidatos obtuvo este viernes más del 50% de los votos y habrá una segunda vuelta el viernes próximo entre un legislador moderado y el protegido del líder supremo, según anunció el Ministerio del Interior este sábado en Teherán.

La votación para sustituir a Ebrahim Raisi tras su muerte en un accidente de helicóptero se redujo a una reñida carrera entre un legislador de perfil bajo, Massud Pezeshkian, el único moderado en un campo de cuatro candidatos, y el exmiembro de la Guardia Revolucionaria Said Jalili.

El Ministerio del Interior dijo que ninguno de los dos ha obtenido el 50% más uno de los más de 25 millones de papeletas emitidas, necesario para la victoria absoluta. Pezeshkian lidera con más de 10 millones de votos, por delante de Jalili, con más de 9,4 millones.

Pero el dato importante de estas elecciones fue el ausentismo récord. De los 61 millones de electores llamados a las urnas el viernes, sólo votó el 40%. Algunos opositores, y en particular de la diáspora iraní, habían llamado a boicotear los comicios. El guía supremo, el ayatollah Ali Khamenei, el cargo más importante en la estructura política y religiosa de la República Islámica, precisamente había puesto énfasis en instar a la población a participar con su voto. Durante las presidenciales de 2021, en las que no se había autorizado a ningún candidato reformista o moderado, la tasa de abstención alcanzó el 51%, lo que en su momento fue un récord.

El clero esperaba una alta participación, ya que se enfrenta a una crisis de legitimidad alimentada por el descontento de la población ante las dificultades económicas y las restricciones a la libertad política y social.

De todas maneras, el poder en Irán reside en última instancia en Khamenei, por lo que el resultado final no significará ningún cambio importante en la política iraní sobre el programa nuclear o su apoyo a las milicias de Medio Oriente. Pero el presidente dirige el gobierno día a día y puede influir en el tono de la política del país.

Las elecciones se celebran en un momento de escalada de la tensión regional debido a la guerra entre Israel y los aliados iraníes Hamas en Gaza y Hezbollah en el Líbano, así como al aumento de la presión occidental sobre Irán por el rápido avance de su programa nuclear.

Con el líder supremo de Irán a sus 85 años, es probable que el próximo presidente esté estrechamente implicado en el proceso de elección del sucesor de Khamenei, que busca un presidente ferozmente leal que pueda garantizar una eventual sucesión sin problemas a su propio cargo, afirman personas conocedoras de la situación y analistas.

El único candidato del sector reformista al que se le permitió competir es Pezeshkian, un médico de 70 años y exministro de Salud entre 2001 y 2005 durante la presidencia del también reformista Mohammad Khatami. Durante los debates televisivos Pezeshkian prometió una mayor apertura en política exterior y contó con el apoyo de Javad Zarif, el exministro de Asuntos Exteriores que firmó el acuerdo nuclear, conocido como JCPOA, en 2015.

Las opiniones antioccidentales de Jalili, antiguo negociador nuclear inflexible de Irán, contrastan con las de Pezeshkian. Los analistas afirman que una eventual victoria de Jalili señalaría la posibilidad de un giro aún más antagonista en la política exterior e interior de la República Islámica.

En cambio una victoria de Pezeshkian, un legislador de modales suaves, podría contribuir a aliviar las tensiones con Occidente y mejorar las posibilidades de reforma económica, liberalización social y pluralismo político. Pezeshkian, fiel al régimen teocrático iraní, cuenta con el respaldo de la facción reformista que en los últimos años ha quedado en gran medida marginada en Irán.

”Respetaremos la ley del hiyab, pero nunca debe haber ningún comportamiento intrusivo o inhumano hacia las mujeres”, dijo Pezeshkian tras depositar su voto.

Se refería a la muerte en 2022 de Mahsa Amini, una joven kurda, mientras se encontraba bajo custodia policial por presunta violación del código de vestimenta islámico obligatorio.

Los disturbios provocados por la muerte de Amini se convirtieron en la mayor manifestación de oposición a los líderes clericales de Irán en años.

Agencias Reuters y AFP

 TEHERÁN.- En unas elecciones en las que la población iraní pareció expresar su disconformidad con la grave situación económica a través de un ausentismo récord, ninguno de los candidatos obtuvo este viernes más del 50% de los votos y habrá una segunda vuelta el viernes próximo entre un legislador moderado y el protegido del líder supremo, según anunció el Ministerio del Interior este sábado en Teherán.La votación para sustituir a Ebrahim Raisi tras su muerte en un accidente de helicóptero se redujo a una reñida carrera entre un legislador de perfil bajo, Massud Pezeshkian, el único moderado en un campo de cuatro candidatos, y el exmiembro de la Guardia Revolucionaria Said Jalili.El Ministerio del Interior dijo que ninguno de los dos ha obtenido el 50% más uno de los más de 25 millones de papeletas emitidas, necesario para la victoria absoluta. Pezeshkian lidera con más de 10 millones de votos, por delante de Jalili, con más de 9,4 millones.Pero el dato importante de estas elecciones fue el ausentismo récord. De los 61 millones de electores llamados a las urnas el viernes, sólo votó el 40%. Algunos opositores, y en particular de la diáspora iraní, habían llamado a boicotear los comicios. El guía supremo, el ayatollah Ali Khamenei, el cargo más importante en la estructura política y religiosa de la República Islámica, precisamente había puesto énfasis en instar a la población a participar con su voto. Durante las presidenciales de 2021, en las que no se había autorizado a ningún candidato reformista o moderado, la tasa de abstención alcanzó el 51%, lo que en su momento fue un récord.El clero esperaba una alta participación, ya que se enfrenta a una crisis de legitimidad alimentada por el descontento de la población ante las dificultades económicas y las restricciones a la libertad política y social.De todas maneras, el poder en Irán reside en última instancia en Khamenei, por lo que el resultado final no significará ningún cambio importante en la política iraní sobre el programa nuclear o su apoyo a las milicias de Medio Oriente. Pero el presidente dirige el gobierno día a día y puede influir en el tono de la política del país.Las elecciones se celebran en un momento de escalada de la tensión regional debido a la guerra entre Israel y los aliados iraníes Hamas en Gaza y Hezbollah en el Líbano, así como al aumento de la presión occidental sobre Irán por el rápido avance de su programa nuclear.Con el líder supremo de Irán a sus 85 años, es probable que el próximo presidente esté estrechamente implicado en el proceso de elección del sucesor de Khamenei, que busca un presidente ferozmente leal que pueda garantizar una eventual sucesión sin problemas a su propio cargo, afirman personas conocedoras de la situación y analistas.El único candidato del sector reformista al que se le permitió competir es Pezeshkian, un médico de 70 años y exministro de Salud entre 2001 y 2005 durante la presidencia del también reformista Mohammad Khatami. Durante los debates televisivos Pezeshkian prometió una mayor apertura en política exterior y contó con el apoyo de Javad Zarif, el exministro de Asuntos Exteriores que firmó el acuerdo nuclear, conocido como JCPOA, en 2015.Las opiniones antioccidentales de Jalili, antiguo negociador nuclear inflexible de Irán, contrastan con las de Pezeshkian. Los analistas afirman que una eventual victoria de Jalili señalaría la posibilidad de un giro aún más antagonista en la política exterior e interior de la República Islámica.En cambio una victoria de Pezeshkian, un legislador de modales suaves, podría contribuir a aliviar las tensiones con Occidente y mejorar las posibilidades de reforma económica, liberalización social y pluralismo político. Pezeshkian, fiel al régimen teocrático iraní, cuenta con el respaldo de la facción reformista que en los últimos años ha quedado en gran medida marginada en Irán.”Respetaremos la ley del hiyab, pero nunca debe haber ningún comportamiento intrusivo o inhumano hacia las mujeres”, dijo Pezeshkian tras depositar su voto.Se refería a la muerte en 2022 de Mahsa Amini, una joven kurda, mientras se encontraba bajo custodia policial por presunta violación del código de vestimenta islámico obligatorio.Los disturbios provocados por la muerte de Amini se convirtieron en la mayor manifestación de oposición a los líderes clericales de Irán en años.Agencias Reuters y AFP  

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