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“En la casa me decían ´vos no servís’”: cuando el bullying lacera el autoestima

DAVID RAUDALES BLOG“En la casa me decían ´vos no servís’”: cuando el bullying lacera el autoestima

San Pedro Sula

“Desde pequeña a mí me hacían bullying Yo era alguien normal. Siempre fui amable, pero mis compañeros me hacían bullying, me maltrataban; no físicamente, pero lo hacían con sus palabras. Es más dolorosa una palabra que un golpe, porque eso lo marca a uno. Pero en mi casa también me hacían bullying como se dice ‘bromeando’, pero no sabían el riesgo de lo que causaban. La primera vez que intenté matarme fue como a los 13 años, porque ya no aguantaba. En mi familia nunca se preocuparon, y tampoco yo le contaba a las personas de mi vida privada porque tengo miedo de que me juzguen, que digan que estoy llamando la atención. En la casa me decían “vos no servís, yo no sé para qué estás acá”…

Las palabras se le trababan en la garganta. “Frida”, de 16 años a quien su psicóloga le puso ese seudónimo por su afición al arte y la pintura, accedió a conversar con LA PRENSA Premium y contarnos su historia.

Aunque era un mar de emociones y sentimientos encontrados, contuvo con firmeza las lágrimas mientras abría su corazón. Aun así, los recuerdos hacían que una que otra rodara por su mejilla porque apenas se repone de un trauma emocional que por poco la lleva a la tumba.

Esa Frida no era la misma hace tres meses, antes de comenzar la terapia. Esa soltura, ese desahogo no eran los mismos que la pusieron al borde de una fatal decisión. Hoy, tres meses después es una adolescente renovada, pero con heridas que le siguen costando sanar pues durante cuatro año sufrió en silencio la crueldad de los que se burlaban de ella por se alta y tener sobrepeso.

Como ella misma señala “estaba en la oscuridad” y poco a poco ha ido saliendo de ella. Hace tres meses tampoco hablaba. De hecho, su abuela la llevó a terapia creyendo que tenía dificultades de lenguaje, pues no era dada a contar lo que le sucedía ni las agresiones que sufría, aunque su rostro y su mirada las evidenciaran.

Frida cuenta que los primeros signos de alarma que vio su abuela en ella fue el deterioro de su salud ya que se desvelada, no comía mucho, y a veces solo se sentaba en un rinconcito. Cuando ella la miraba, fingía estar feliz para no preocuparla.

La jovencita ha crecido con su abuela. Tiene mamá, pero no se crió con ella ni tampoco se relacionan. Su papá tiene una nueva pareja con quien procreó dos hijas más, a las que trata con amor, ese que ella asegura, desde pequeña le negó.

Sobre los niños que la señalan y hasta se burlan de ella, ahora, gracias a las terapias ha comprendido que aunque la hacen sentir mal también son niños con problemas y faltas como ella.

“Ellos también ha sufrido y se vienen a desquitar con alguien que no les ha hecho nada”, cuenta. Frida no es la única niña enfrentando problemas de acoso escolar o sufriendo por ellos.

En el reciente Informe Nacional de Desempeño Académico 2022 Español y Matemáticas realizado entre la Secretaría de Educación y el Instituto de Investigación y Evaluación Educativas y Sociales y su Unidad de Medición de la Calidad en Educación, de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán se determinó que la violencia que lleva años afectando el país también ha venido impregnando gradualmente a otros subsistemas, incluido el educativo.

Año tras año se publica un número creciente de casos de violencia en los centros educativos y sus alrededores, cita. De acuerdo a la investigación una forma extrema de acoso escolar es cuando otros estudiantes tocan las partes íntimas de un o una menor como forma de abuso.O los obligan a hacer actos sexuales como forma de dominación.

La proporción de estudiantes que expresaron ser víctimas de esta forma de acoso aumentó de 5.5% en el 2017 a 6,6% en el 2022 (en la muestra representan cerca de 3,000 menores). Los datos más críticos se presentan en los departamentos de Gracias a Dios, Santa Bárbara e Intibucá, seguido de Cortés y Atlántida.

Por otra parte, según los estudiantes, 1 de cada 9 es “obligado a hacer cosas que no quiere”, lo que puede implicar extorsión en dinero, llevar comida para otros, etc.

El acoso escolar por medio de las redes casi se duplicó entre los años 2017 y 2022, tema poco analizado en el contexto educativo, pero con consecuencias que pueden llegar a ser muy graves.

“Frida” tiene claro lo que anhela. De grande quiere ser enfermera, y aunque está muy pequeña para pensar en el amor o tener un esposo, dice que quiere prepararse para no depender económicamente de nadie. Y de casarse, será con alguien que la ame y proteja para que si deciden tener hijos, ambos estén presentes en su vida, tener una familia sana y no fallarles.

Considera que en los centros educativos los mismos maestros permiten el acoso, porque ven a los alumnos agrediendo a otro y consideran que se trata de un juego. Creen que con solo observar podrían darse cuenta que para algunos niños afectados no se trata de diversión.

“Me decían que yo parecía un chimbo, y que iba a explotar”… Mientras sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas y su voz flaquea, reflexiona y dice: “Yo me acepto tal como soy. ¿Por qué yo voy a cambiar para darle gusto a otro?. Si Dios me hizo gordita, me tengo que aceptar”. Sobre sus agresores, siguen siendo sus compañeros. No tiene resentimientos porque asegura que comprendió que para sanar, debe perdonar.

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